|Saturday, December 20, 2014

Claudia Palacios y Carlos Marín se Casan este mes y esperan Bebé  

La conocida presentadora de Noticias Caracol celebrará de la mejor manera el día del Amor y la Amistad y sus dos años de noviazgo, pues se casará el 25 de este mes con su novio, el periodista de Francotiradores y Yo José Gabriel, con quien espera su primer hijo para marzo del 2001.

Las diferencias entre Claudia Palacios y Carlos Marín son tan evidentes como el amor que se profesan.

Ella siempre muy clásica y elegantemente vestida es presentadora de noticias del Canal Caracol y cubre la parte de salud en el noticiero; él, bastante informal y muy descomplicado, produce uno de los programas más irreverentes de la televisión: Francotiradores, y durante varios años cubrió farándula para distintos informativos. Son como el agua y el aceite. Para algunos pueden resultar simplemente incompatibles, pero ellos coinciden en los aspectos más importantes. «Somos muy distintos, pero nos queremos mucho y eso es suficiente. Además, no tenemos problema con los horarios porque ambos somos periodistas y entendemos el trabajo de cada uno», dicen casi al unísono.

EL COQUETEO

Se conocieron cuando todavía no existía el Canal Caracol como tal, y mientras eso ocurría, Claudia presentaba y trabajaba en 7:30 Caracol; él, por su parte, cubría farándula en Uninoticias. La sede de los dos informativos estaba situada en Prego. Las miradas iban y venían, pero de ahí no pasaba porque ambos tenían sus respectivas parejas. Un día, él la invitó a salir con un grupo de amigos, pero ella había tenido una jornada agotadora y le dijo que no. Un amigo común interrumpió la charla y le sugirió que lo acompañara porque Carlos tenía muchas ganas de hablar con ella. «Entonces busqué mi teléfono en la lista del noticiero, y llámeme», fue lo único que la presentadora dijo????. Cuando se vieron de nuevo, lo recibió con un pequeño reproche: «¿No dizque tenía muchas ganas de hablar conmigo?» Fue así como él se animó a llamarla, con tan mala suerte que ella le cortó rápido porque estaba con su novio.

Cuando Claudia se graduó, Carlos la felicitó y de paso la invitó a salir. «Eso fue un miércoles y al sábado siguiente ya nos estábamos cuadrando». De eso ya hace dos años, tiempo en el que ha compartido lo suficiente como para saber que son el uno para el otro, y aunque admiten que son bastante jóvenes, ella de 22 años y él de 25, están preparados para pasar el resto de la vida juntos, pues pese a las diferencias, en eso están de acuerdo desde el principio.

CEDIENDO TERRENOS

Con el tiempo, los dos han cedido terreno por complacer al otro y tener un noviazgo feliz. Claudia decidió tomar con calma el desorden de Carlos, mientras que él ha aprendido a escuchar música a menos volumen. Antes, a ella le parecía inaudito que a las 9 a.m. todavía estuviera durmiendo; hoy simplemente lo deja que se levante tarde y no lo presiona, y como el que anda entre la miel algo se le pega, ya son varias las ocasiones que él recuerda que su futura esposa deja la cama sin tender, sin sentir el menor remordimiento: «Ella es mi polo a tierra», dice Carlos, y Claudia complementa: «Él me ha acentuado mi mal genio».

La boda será el 25 de septiembre en una ceremonia íntima y sin fiesta, pues así lo quisieron ambos. De hecho, ninguno de los dos había soñado con casarse en medio de la gran pompa: «No pensaba casarme hace unos años, pero conocer a Claudia me hizo cambiar de parecer». La pareja confesó que un mes antes de la boda no tenía idea de cómo serían los vestidos de la ceremonia, ni tampoco dónde pasarían la luna de miel. Justamente el día de esta entrevista visitarían una agencia de viajes para escoger su destino. Esta situación solo prueba que en realidad Claudia se ha dejado contagiar de la descomplicación de su novio, que ha llegado a tal punto que cuando se sentaron a hablar de los detalles, los padres de él preguntaron por las argollas, y solo hasta ese instante ambos cayeron en cuenta de que para casarse hay que tener argollas.

Ese mismo día de las fotos también iban a ver en una ecografía por primera vez a su primogénito, quien nacerá en marzo, y obviamente estaban muy emocionados; también sus respectivos parientes, pues Pablo, si es niño, o Natalia, si resulta niña, es el primer nieto de ambas familias

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