|Sábado, agosto 23, 2014

VIH – Sida: Guía de Manejo y Conocimiento  

¡PORQUE NOS IMPORTA SU CALIDAD DE VIDA…
…El tratamiento para el VIH se tolera mejor!

INTRODUCCIÓN

Durante las últimas décadas, la humanidad entera ha enfocado gran atención sobre una nueva enfermedad transmitible a la que se denominó “síndrome de inmunodeficiencia adquirida” (SIDA) que se empezó a propagar rápidamente y que se caracteriza por pérdida de las funciones normales del sistema inmunitario o de defensa, dando lugar a la aparición de las llamadas infecciones oportunistas. Pasaron varios años antes de que se descubriera que esta enfermedad se asociaba con la presencia de un virus al que hoy se denomina “virus de inmunodeficiencia humana” (VIH).

Los primeros se presentaban predominantemente en homosexuales, personas con más de una pareja sexual y usuarios de drogas intravenosas. Posteriormente se empezó a manifestar en forma creciente en todo tipo de personas.

La infección por el VIH ha sido un desafío para la ciencia moderna. Por tratarse de un virus que se introduce en el núcleo de las células humanas resulta muy difícil de erradicar o eliminar. Además, las posibilidades de desarrollar una vacuna todavía están muy lejanas. Estas características le impusieron a la infección unas implicaciones de fatalidad. No obstante, en los últimos años se ha logrado avanzar considerablemente en tratamientos que pueden detener efectivamente el avance de la enfermedad, convirtiéndola en una infección tratable (aunque todavía no hay cura definitiva).

Para entender lo que ocurre en la infección por el VIH, es necesario repasar algunos conceptos sobre: virus, reproducción celular y sistema inmunitario o de defensa, ya que se trata de un virus que afecta estos procesos

EL VIH infección tratable

Los avances de los últimos años permiten detener efectivamente el progreso de la
enfermedad, convirtiéndola en una infección tratable.

Reproducción celular y ácidos nucleicos (ARN y ADN)

La existencia de los seres vivos depende de la reproducción celular. Uno de los componentes esenciales de este proceso son los denominados ácidos nucleicos ARN y ADN.

Para entender lo que ocurre en la infección por el VIH, es necesario repasar algunos conceptos sobre: virus, reproducción celular y sistema inmunitario o de defensa, ya que se trata de un virus que afecta estos procesos.

El ADN determina al composición del ARN.Figura 1. El ARN dirige la formación de proteínas en la célula. El ADN determina al composición del ARN.

Los avances de los últimos años permiten detener efectivamente el progreso de la enfermedad, convirtiéndola en una infección tratable.

ARN son las iniciales de “ácido ribonucleico”. La función principal del ARN es dirigir la formación de proteínas en la célula (Figura 1). Se trata de una cadena de compuestos sencillos llamados “nucleótidos”. Los nucleótidos se comportan como las letras de un alfabeto biológico. De acuerdo con el orden particular que tengan los distintos nucleótidos en la cadena de ARN se producirá una proteína específica.

ADN son las iniciales de “ácido desoxirribonucleico”. A semejanza del ARN, también está conformado por una cadena doble de nucleótidos. El ADN, ubicado principalmente en el núcleo celular, es el que normalmente determina la composición del ARN (Figura 1). Por otra parte, los genes (unidades portadoras de las características hereditarias) están hechos de ADN. Cuando la célula de un individuo se multiplica, las células hijas contienen copias idénticas del ADN de la célula progenitora.

Sistema inmunitario o de defensa

El ser humano posee una diversidad de mecanismos para defenderse de agentes nocivos (infecciones o sustancias tóxicas). Por ejemplo, la piel actúa como una envoltura de difícil penetración por agentes externos. De la misma manera, la acidez del estómago destruye o altera muchos de los potenciales intrusos.

Otro componente importante del sistema de defensa son los denominados glóbulos blancos. Entre ellos tenemos varios actores. Por ejemplo los “macrófagos” o células engullidoras de partículas extrañas o microorganismos invasores. Al devorar a los intrusos puede destruirlos directamente y/o avisarle a una parte especializada del sistema de defensa sobre la presencia del visitante indeseable, para que lo destruya.

Esta parte especializada del sistema actúa principalmente a través de las células llamadas “linfocitos T ayudadores”, que se encargan de iniciar la producción de “anticuerpos” (sustancia que ataca los intrusos) o dirigir un ejército de “células asesinas”.

¿Qué es un virus?

Un virus es un agente infeccioso muy pequeño, compuesto de una molécula de ácido nucleico (ADN o ARN) que se caracteriza por ser incapaz de multiplicarse, de generar energía o de desarrollar cualquier actividad por sí solo. Para sobrevivir (existir) debe invadir células y utilizarlas como fábrica para reproducirse.

¿Qué es el VIH (HIV)?

Estructura esquemática del VIH. Figura 2. Estructura esquemática del VIH. (TR=transcriptasa reversa)

La sigla VIH significa “virus de inmunodeficiencia humana”. El VIH está conformado por un núcleo que contiene principalmente ácido ribonucleico (ARN), cuya función ya describimos y una enzima denominada transcriptasa reversa. Las enzimas tienen como función facilitar o acelerar ciertos procesos celulares. Estos elementos están contenidos dentro de una cápside (cápsula) o envoltura externa en la que se encuentra expuesta la GP120, componente especial de la célula (figura 2).

Este es un virus que se caracteriza por atacar específicamente a cierto tipo de células del sistema inmunitario. Dicha particularidad obedece a que las células inmunitarias como el linfocito y el macrófago, presentan en su superficie un componente especial denominado CD4 que tiene afinidad específica (capacidad de acoplarse entre sí como una llave y una cerradura) con la GP 120 viral.

El contacto inicial entre virus y célula ocurre entre estos dos elementos, la GP 120 del virus y el receptor CD4 del linfocito o del macrófago (figura 3). Luego el núcleo del virus penetra en la célula, liberando el ARN y la enzima transcriptasa reversa (figura 4). Esta enzima inicia la producción de ADN a partir del ARN viral. De ahí su nombre de transcriptasa reversa, ya que el proceso normal es que el ADN determine la composición del ARN. La transcriptasa toma los nucleótidos del medio para formar el ADN viral, utilizando como molde el ARN viral. El ADN formado se incorpora en el ADN del núcleo celular, donde puede permanecer inactivo por algún tiempo (figura 5). 

El VIH entra en contacto con la célula EL VIH Después del contacto inicial
Figura 3. El VIH entra en contacto con la célula. La GP120 del virus se acopla a la CD4 de la célula. Figura 4. Después del contacto inicial, la membrana celular sufre modificaciones que le permiten al virus fusionarse y verter su contenido al interior de la célula.

PRODUCCIÓN DE ADN VIRAL

El ARN viral es liberadoFigura 5. El ARN viral es liberado y la transcriptasa reversa induce la síntesis de ADN,
el cual se integra al núcleo celular. Allí puede permanecer inactivo por tiempo variable o expresarse,
llevando a la producción de proteínas virales. (TR=Transcriptasa reversa).

Cuando se activa, usa los mecanismo celulares, algo así como la fábrica celular, para producir réplicas del ARN y todos los componentes del VIH, dando lugar a la formación de nuevos virus.

Las proteínas y otras sustancias virales

Figura 6. Las proteínas y otras sustancias virales se agrupan y forman un nuevo virus.
Este requiere madurar para adquirirla capacidad de infectar otras células.
Este proceso depende de la proteasa (o proteinasa) viral.

Los virus recién formados se liberan de la célula y sufren un proceso de maduración regulado pro una enzima denominada “proteasa” del VIH (figura 6). Al madurar, el virus adquiere la capacidad para invadir otras células y continuar el ciclo invasivo.

VIH y SIDA (AIDS)

Cuando el VIH invade una célula y la convierte en una fábrica dedicada a la producción de nuevos virus, la célula muere o pierde su función normal. En muchos individuos el virus permanece con un ritmo moderado de replicación. Mientras no exista una exagerada proliferación o multiplicación del virus y se conserve una cantidad suficiente de “linfocitos T ayudadores”, elementos indispensables para el buen funcionamiento del sistema de defensa, la persona puede llevar una vida relativamente normal, sin sufrir manifestaciones de la enfermedad.

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