INFLAMACIÓN ARTICULAR
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MANIFESTACIONES DE LAS ENFERMEDADES
ARTICULARES

 

Inflamación articular, ¿qué es y cómo se produce?


En ocaciones las células de defensa
pueden atacar la articulación

No solo el daño por traumatismo mecánicos y mal uso pueden afectar a las articulaciones. En muchas ocasiones la estructura articular puede ser blanco de infecciones (por virus y bacterias), en forma similar a lo que ocurre en otras partes del organismo. Estos gérmenes o microorganismos pueden destruir uno o todos los componentes de la articulación si su avance no es detenido a tiempo. De esta función se encargan las células de defensa del organismo, de las cuales las más importantes son las que se conocen como glóbulos blancos de sangre. Estas células se trasladan al sitio donde la infección ha comenzado y hacen uso de las numerosas armas que poseen en su interior para destruir a los gérmenes infectantes. Los glóbulos blancos, entonces, liberar una gran cantidad de sustancias conocidas como enzimas que son capaces de liquidar al microorganismo. Por otra parte algunas de

las células de este tipo se especializan en producir otras sustancias que funcionan como mensajes de alta velocidad que se transmiten a los demás compañeros de su equipo, ya sea que se encuentren en vecindad o alejados del sitio de la lesión. Se trata de una forma muy eficiente de atraer nuevas compañeras para participar en la defensa y así acelerar el control de la infección o del estímulo dañino inicial.

Estas sustancias mensajeras son claves para el desarrollo de la manifestación de lucha contra la agresión o lesión externa (que, como ya vimos, puede deberse a trauma, infección u otras causas). Cuando el organismo lucha para controlar agentes dañinos se producen un mecanismo de defensa que se conoce como inflamación. Un órgano que presenta inflamación tiene algunas características que casi nunca están ausentes: el dolor, la presencia de calor en el mismo sitio y el enrojecimiento de esta zona. Todos estos cambios se deben a la intensa actividad que desarrollan los mecanismos de defensa del organismo en su lucha contra el agresor.