|Miércoles, septiembre 24, 2014

Inflamación Articular  

SISTEMA DE SOPORTE DEL CUERPO

Introducción

Curvatura normal de la columnaLa estructura corporal típica de cada organismo se debe en gran parte a la distribución de los diferentes segmentos y órganos y la presencia o ausencia de estructuras de protección, sostén o de movimiento, que faciliten su interacción con el ambiente en el que debe desenvolverse.

El desarrollo evolutivo llevó a que los organismos vertebrados tomaran ventajas notables para su supervivencia y crecimiento sobre los demás seres vivos. Los humanos hacen parte de este grupo de seres que se caracterizan por poseer un esqueleto óseo basado en una estructura principal de sostén conocida como la Columna vertebral que forma el eje del principal segmento del cuerpo (el tronco), al cual se unen de manera directa o indirecta los demás huesos que dan forma y soporte a las extremidades y al cráneo.

Curvatura normal de la columna

Los huesos son, entonces, los determinantes principales de la forma del cuerpo, y de su capacidad para resistir las lesiones externas y para mantener la postura o la posición erguida. Las estructuras óseas también son las responsables de la protección de los dedicados órganos internos, pues forman la cavidad o bóveda cerrada que protege el cerebro (el cráneo), lo mismo que la caja que rodea a las principales partes del aparato cardiovascular, respiratorio y digestivo (la caja torácica) y los órganos de la reproducción (la pelvis ósea). La fortaleza que caracteriza los huesos es la responsable de esta función protectora y estabilizadora. Sin embargo, debido a que tiende a darse gran importancia a esta propiedad suelen apreciarse los huesos como estructuras rígidas y poco maleables, lo que viene a ser un grave error.

Hueso normal
Así es un hueso normal

Es así como los huesos son la base para que las estructuras móviles del cuerpo, que son caso todas, puedan desplazarse sobre su eje y puedan desplazarnos y permitir la locomoción. A los huesos se anclan o inserta los músculos que desarrollan la fuerza y la gracia del movimiento. Además, los huesos no se mueven como un todo ni en una sola dirección, pues de esta manera la capacidad de desplazamiento y de construcción típica del desarrollo de las especies no sería posible. Los movimientos finos, segmentarios y coordinados hacen necesario que pequeñas estructuras se desplacen de manera separada. Los huesos se conectan entre sí con otros, tanto en sus extremos como en sus porciones laterales, para comunicar o compartir el movimiento. Estos sitios de unión permiten el cambio de posición de los segmentos corporales necesarios para el movimiento y son las llamadas articulaciones. El sistema óseo no sólo es el encargado del sostén sino de la locomoción del organismo y debe verse como una estructura maleable, adaptable y no sólo rígida sino flexible. El sistema o aparto osteoarticular (huesos y articulaciones) es entonces un conjunto muy especializado y la mayoría de las dolencias que lo afectan se deben a la inflamación de las articulaciones, que se denomina de manera general artritis. Para comprender estas enfermedades es necesario conocer de una manera más clara cuál es la estructura de las articulaciones.

¿Qué son y cómo funcionan las articulaciones?

Esquema de una articulación normal

Esquema de una articulaciónLas articulaciones es el sitio en el que se unen o conectan dos o más huesos y que hace posible la realización de los movimientos. Los segmentos de los huesos que forman la articulación (generalmente los extremos) tienen una forma especializada y algunas características particulares que garantizan tanto la estabilidad como el movimiento y la resistencia de la estructura articular.

En primer lugar, los segmentos articulares de cada hueso deben encajar de una manera más o menos precisa el uno con el otro, ya sea porque ambos presenten una superficie lisa y lineal (caso en el que los ángulos y amplitud del movimiento serán más limitados) o porque mientras que el uno presenta una cavidad o arco, el otro aporta una terminación en forma de esfera o cabeza (lo que garantiza mayores arcos de movilidad). Un ejemplo del primer tipo de articulación es la unión entre los huesos que forman la cavidad del cráneo, que aunque son estructuras diferentes entre sí se mantienen unidos y la movilidad es prácticamente inexistente. El mejor ejemplo de las articulaciones de alta movilidad –debido a su forma en esfera- es la articulación del hombro. La mayoría de las articulaciones poseen un diseño intermedio entre estos extremos, y de ello depende, al menos en parte, la amplitud de sus movimientos.

Las superficies de los huesos, sin embargo, no pueden ponerse en contacto de manera directa una con la otra pues la fricción y la transmisión de la presión lesionarían estas estructuras. Para facilitar los movimientos y favorecer el deslizamiento sin desgaste significativo, cada extremo óseo está cubierto con una variedad especial de cartílago (el cartílago articular) que amortigua la transmisión de las fuerzas al hueso. Tampoco los cartílagos se relacionan entre sí de manera directa y están separados por una estrecha cavidad, la cavidad articular, una especie de bolsa o espacio delgado en la que se localiza un líquido que nutre y lubrica a manera de “aceite” la cavidad y que se conoce como líquido sinovial.

Las delicadas relaciones entre cada componente de una articulación se mantienen gracias a que alrededor de ella y conectando los dos huesos existe una capa más gruesa de tejidos muy resistentes que rodea completamente la articulación, formando la cápsula articular, que mantiene en su sitio todas las estructuras antes descritas. Este es un mecanismo adicional de protección contra las lesiones de la articulación.

Finalmente, la amplitud del movimiento de una articulación está determinada por una serie de estructuras fibrosas conocidas como ligamentos, que conectan la cápsula de la articulación con los músculos y tendones vecinos.

Mecanismos de protección de la integridad articular

El sistema osteoarticular es el responsable de la locomoción de los seres humanos, del sostén y movimiento del cuerpo. Por esto, cada vez que se desplaza un segmento del cuerpo o se mueve una articulación se está haciendo una exigencia importante a una o varia articulaciones, que deben soportarlo y amortiguarlo evitando su deterioro, para garantizar que la capacidad de movimiento persista.

Entrenamiento moderadoEl entrenamiento moderado fortalece el sistema de soporte

Los mismos componentes de la estructura articular antes señalados son los encargos de proteger la articulación. El cartílago articular es el primero y más importante de estos mecanismos siendo capaz de regenerarse reparando las pequeñas lesiones que sufre de manera continua. La membrana sinovial que separa los dos cartílagos articulares cumple un papel fundamental en la nutrición del cartílago, además de producir el “aceite” articular, y proteger el cartílago.

La cápsula articular cumple un papel clave para el mantenimiento de las relaciones y la posición de los huesos que forman la articulación. Los huesos, por su parte, también son estructuras muy vivas que están en continua remodelación, formando y reabsorbiendo diferentes segmentos en respuesta al estrés mecánico y a las exigencias del esfuerzo. De hecho, es más probable que el hueso se desintegre y que pierda su estructura cuando existe inmovilidad que cuando se le mantiene en ejercicio moderado.

Movimientos normales de las articulaciones

Movimientos normales de las articulaciones  

Movimientos normales de las articulaciones

Arcos de movimiento de las manos

La forma de los extremos óseos que hacen parte de la articulación, la cápsula articular y la relación de éstos con los músculos y tendones determinan la dirección en que puede moverse una articulación y la amplitud del ángulo que puede formar al movilizarse. La forma de los extremos óseos explica por qué la articulación del hombro, por ejemplo, tiene tanta movilidad, pues sus componentes semejan uno una esfera y el otro una amplia cavidad en la que la esfera pueda girar en diferentes direcciones. Por su parte, otra articulación de forma similar es la de la cadera, lo que en teoría debería facilitar numerosos arcos de motilidad, pero como hay numerosos músculos y ligamentos rodeando la cápsula fibrosa de la articulación de manera muy fuerte, ésta disminuye los arcos que podría utilizar y, en cambio, gana en resistencia y estabilidad. Algo diferente sucede con las articulaciones del codo y la muñeca, que semejan una fuelle, que puede moverse casi en una sola dirección. Sin embargo, sirven como punto de apoyo para la fuerza que debe desarrollar la mano y el resto del brazo, en general, pues permiten la inserción de numerosos músculos y tendones alrededor suyo.

Manifestaciones de daño articular

Cuando una articulación funciona de manera óptima y sus componentes se encuentran completamente normales, el movimiento a pesar de ser un acto voluntario apenas si es percibido de manera consciente. Esto significa que si no hay ningún problema articular, usar las articulaciones es un acto del que no nos damos cuenta. Por el contrario, cuando estas estructuras se lesionan la persona comienza a darse cuenta, y de manera nada agradable, de que ha movido alguna parte de su cuerpo. Esta sensación desagradable es el dolor e identifica la presencia de un daño a la estructura articular, por una lesión reciente o porque el mismo movimiento, es este preciso instante, está generando alteraciones en la articulación.

La más conocida de las causas de daño a una articulación es el mismo esfuerzo físico. Aunque, como se describió antes, el diseño de la articulación permite soportar un trabajo de gran intensidad, cuando se piensa emprender un esfuerzo de mayor exigencia que la normal hay que ir acostumbrando o amoldando poco a poco al organismo (y a las articulaciones como parte de él) a este estrés, para lo cual se recomiendan tanto el entrenamiento progresivo como el calentamiento. Si se exige un esfuerzo fuera de lo corriente a la estructura articular se afecta el cartílago articular, que pierde su capacidad para amortiguar el peso. La siguiente vez que se necesite que la articulación soporte peso o venza una resistencia el dolor será mayor, pues el cartílago tiene muy poca capacidad de curación y pierde la relación con los demás componentes de la articulación soporte peso o venza una resistencia el dolor será mayor, pues el cartílago tiene muy poca capacidad de curación y pierde la relación con los demás componentes de la articulación, que son las que se encargan de mantenerlo sano y bien nutrido. Aún más, buena parte de los nuevos esfuerzos serán transmitidos de manera directa (sin el acolchonamiento que permitía el cartílago) a la membrana sinovial que s encargaba de la lubricación del espacio de la articulación, la que se irá destruyendo y con ella, más adelante, el mismo hueso que constituye la articulación y que debían proteger.

El esfuerzo o el apoyo en posiciones anormales también pueden alterar la cápsula articular, lo que lleva a que cada uno de los extremos de los huesos que conforman la articulación no mantengan su relación normal, pudiAjdo desarrollarse las esguinces y luxaciones, como las que se presentan con tanta frecuencia entre los deportistas.

Otra causa muy comentada de lesión de la articulación es la enfermedad que comienza en el interior de la misma estructura, por ejemplo en la membrana sinovial, que al perder su capacidad para nutrir, lubricar y disminuir la fricción, favorece el daño del hueso y disminuye la capacidad de la articulación para funcionar normalmente. Esta anormalidad aparece en diferentes enfermedades y se debe a daño inflamatorio, es decir causado por las mismas células de defensa del organismo, que determinan atacando a las articulaciones. Como estas enfermedades inflamatorias osteoarticulares son tan frecuentes e importantes, es útil repasar algunas de las razones que llevan su aparición.

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