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II.
Evolución Histórica

Antiguo Lago de Luna Park, al sur de
Bogotá,
lugar de esparcimiento de los bogotanos durante
las primeras décadas del siglo XX |

Se
estima que a principios del siglo XX, el área ocupada por lagos y
humedales en los que hoy es Bogotá, sumaba más de 50.000 hectáreas.
De las cuales hoy sólo quedan 800. La evolución histórica de los
humedales no muestra protección o conservación de estos ambientes,
sino que revela un claro proceso de reducción, deterioro y
contaminación, lo que implica un fuerte impacto en la flora y la
fauna de tan valiosos ecosistemas.
Puente
de Colón sobre el río San Agustín,
actual calle 18 con carrera 13. |
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En las siguientes páginas se presenta un
recorrido por la historia de la ciudad, sus fuentes de agua y su
evolución urbana, para conocer de cerca la interesante
y compleja memoria de los humedales, esos ambientes pletóricos de
biodiversidad en los que habitan, entre los macizos de juncos y la
vegetación flotante, el pato de pico azul y la monjita, la caica y el
chorlito, el pato zambullidor y muchos otros animales, algunos en
peligro de extinción.
El itinerario recorre mitos y leyendas entorno al agua, epopeyas y gestas
conquistadoras que alteraron las costumbres ambientales prehispánicas,
además, permite conocer los preparativos para recibir a Alexander Von
Humboldt durante la Colonia, los primeros puentes, el "Mono de Pila" del
período republicano, para finalmente abordar el siglo XX y observar el
impacto del crecimiento urbano y el desarrollo industrial sobre los
humedales.
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Los Muiscas y el Agua

Laguna sagrada de Guatavita, donde el zipa
se baña luego de cubrir su cuerpo con polvo de oro.
Hace más de 20.000
años la Sabana de Bogotá era un gran lago, más sufrió el quebrantamiento de
uno de sus bordes y se desaguó por lo que hoy conocemos como el Salto de
Tequendama. La mitología muisca no sólo atribuye este grandioso evento a
Bochica1,
sino que nos cuenta cómo el dios arrojó su vara de oro al Salto de
Tequendama, separando dos grandes peñascos para liberar las aguas. La
leyenda narra además, que el lago se formó por el desbordamiento de los ríos
Sopó y Tibitó, pues el dios Chibchacum, ofendidos por los habitantes de la
sabana, decidió inundarla, y las aguas cubrieron las viviendas y los
cultivos de los muiscas.
Luego de la intervención de Bochica, la Sabana siguió gozando de ricas
fuentes de agua, ríos y quebradas, lagos y humedales,2
ambientes que los nativos, además de disfrutar, consideraban sagrados.
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ambientes que los nativos, además de disfrutar, consideraban sagrados.
El agua era parte esencial de la
creación del mundo muisca, y muchos episodios de su mitología acontecieron
en lagos y humedales.
Entre los dioses
relacionados con el agua se cuentan Bochica el héroe civilizador, Sie, la
diosa del agua, Bachué3,
quien representa el origen de la humanidad pues emergió de una laguna con un
niño en sus brazos y su descendencia pobló la tierra; además la diosa Chía,4
quien solicitó a los muiscas ofrecer sacrificios y ofrendas a ríos y
arroyos, lagos y lagunas en señal de devoción y respeto a las deidades
indígenas. Pieza de orfebrería muisca que representa
a Bachué emergiendo de la laguna de Iguaque con su hijo en brazos
Salto de Tequendama,
lugar por el que se desaguó la gran
laguna de la Tumba que cubrio la Sabana de Bogotá durante milenios.
Las lagunas eran santuarios
naturales sacralizados por la mitología:
"Ya cuando los padres de los muiscas tenían una edad muy avanzada y sus
espaldas estaban cansadas por la vejez, Bachué tomó a su marido de la mano.
Así entraron al páramo, a la laguna de Iguaque, y mucha gente los acompañó.
Allá se metieron al agua y cuando ésta los cubrió hasta el pecho fue cuando
Bachué hablo a sus hijos y a toda la descendencia".5
Durante los baños
rituales de zipa6
en la laguna de Guatavita, ceremonia que originó la leyenda de
El Dorado, se arrojaban al agua ofrendas dirigidas a
los dioses en forma de elaborada orfebrería, polvo de oro o piedras
preciosas como las esmeralda, pues las lagunas eran para los muiscas el
origen de la vida de los dioses y de los hombres.
Todas las etapas de la
vida del individuo se consagraban en el agua. Sie, la diosa del agua,
acompañaba la vida del muisca desde el nacimiento hasta su muerte. En el
momento del parto, la madre se acercaba a la orilla de una laguna a dar a
luz, y luego del alumbramiento, madre e hijo tomaban un baño en sus aguas, y
se encomendaba la vida del recién nacido a la diosa.
Chía, diosa lunar de la mitología muisca
Las ceremonias de la
llegada de la pubertad o la consagración de los varones que aspiraban a
sacerdotes, guardaban una estrecha relación con el agua, pues el ritual se
realizaba entorno a las lagunas, y concluía cuando los iniciados se
sumergían en sus aguas. De otro lado el rito funerario de los caciques era
un especie de baño eterno, ya que eran enterrados junto con gran cantidad de
ofrendas de oro en el lecho de una laguna, a la que
previamente le habían desviado el curso y para finalizar la ceremonia, se
liberaban las aguas que cubrían la tumba.7
India muisca
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1 Bochica: Héroe civilizador de los
muiscas, que recorrió el imperio enseñando a los indígenas oficios como la
alfarería, el tejido, la pintura de telas, etre otros, además de normas para su
convivencia.
2 La palabra humedal se empezó a
utilizar a partir de la Convención Internacional de Ramsar en 1971, por esta
razón en los documentos sobre el periodo indígena de mencionan como lagunas.
3 Bachué: Diosa fecunda, salida
de la laguna de Iguaque (cerca de Villa de Leyva), pobló la tierra y luecho se
sumergió en las aguas convertida en serpiente.
4 Chía: La luna.
5 Podewills & Duerniz: Leyendas
de los chibchas. Legenden der Chibcha. Stuttgart, Stecker und Schroer.
6 El zipa: Máxima autoridad de la
cultura muisca en la Sabana de Bogotá.
7 Fundación Colombia. Historia de
Bogotá, Conquista y Colonia. Tomo I. 1989. P. 48
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