|Viernes, octubre 24, 2014

Ciencia y Pseudociencia  

Los simpatizantes de la medicina alternativa rechazan la mayoría de los criterios aplicados por la ciencia en la evaluación de las drogas y los procedimientos, argumentando que los métodos estadísticos que utiliza la ciencia son impersonales, quitándole las cualidades de este tipo de medicina sobre la mente, el espíritu y la cultura, aspectos que no pueden ser especificados, cuantificados y controlados. Se basan entonces en anécdotas, creencias, testimonios y opiniones sin crítica, para apoyar su efectividad y justificar su uso. Los que creemos en la ciencia no podemos aceptar la tesis de que existen diferentes medicinas y que los beneficios de los métodos en cuestión no pueden, y no deben estar sujetos a los rigores de la crítica científica, destruiría nuestros paradigmas científicos actuales. El conocimiento científico según Karl Jasper, es inacabado, incompleto, sin límites; la ciencia demanda una crítica rigurosa, se distancia de todas la comunidades de fe y opinión, permitiendo descubrir las falsedades. Es un elemento de dignidad humana afirma este filósofo15.

El influyente filósofo austríaco Karl Raymond Popper elaboró una serie de recomendaciones para trazar una línea divisoria entre teorías científicas y no científicas. El punto central de sus recomendaciones fue el llamado principio de refutación o de contrastabilidad, el cual afirma que una teoría recibe el calificativo de científica, cuando resiste los experimentos encaminados a demostrar su falsedad16. Este principio es de gran utilidad para separar la ciencia de la pseudociencia, el conocimiento serio de las charlatanería. Para Popper el conocimiento científico no es absolutamente seguro, siempre esta sujeto a error. Las hipótesis lanzadas por los científicos publicadas en libros o revistas, en la medida que sea posible con lenguaje claro y sencillo, se convierten en objetos públicos ajenos al investigador , susceptibles de revisión crítica por parte de sus pares o de cualquier otra persona17.

Con estas afirmaciones, se entenderá por ciencia al conjunto de proposiciones falseables, que han sido sometidas a rigurosos controles y los ha superado; aunque nada asegura que no lo sean en un futuro. Una de las grandes virtudes de la medicina basada en la ciencia, no es sólo reconocer sus límites y admitir sus equivocaciones, sino que aprender de ellos.

Imre Lakatos, filósofo inglés y discípulo de Popper también propuso criterios generales de demarcación entre teorías científicas y pseudocientíficas, tratando de establecer las condiciones universales que hacen científica una teoría y explique a su vez el progreso de la ciencia racional. Se necesita según el, que los hechos a evaluar deban explicar las teorías anteriores, superarlas en contenido y predecir nuevos datos que deben ser corroborados progresivamente18.

El aumento del conocimiento y por lo tanto la resolución de los problemas, depende de la capacidad de las teorías nuevas para superar en contenido y predicción las anteriores, además del desacuerdo, de la competencia entre teorías, de la búsqueda de errores y la enseñanza que producen, de esta manera se ensanchan los horizontes intelectuales.

La medicina basada en la ciencia en su constante búsqueda para resolver problemas de salud de la mejor manera ha sido culpable de usar procedimientos terapéuticos inútiles; sin embargo, después del entusiasmo inicial, fueron sujetos a pruebas y refutados. La falla típica en estos casos, es la imposibilidad de probarlos de una forma científica.

Las comprobaciones experimentales tienen que ser transparentes , abiertas a la crítica, con controles serios y rigurosos para evitar el fraude y la casualidad, respetando las herramientas estadísticas. Esta normas son las que le han dado a la ciencia el respeto y el prestigio que tiene. La medicina científica prueba, verifica y cambia de acuerdo a los resultados19.

Los teóricos de la medicina alternativa por su parte, les interesa mas establecer sus teorías que contrastarlas o refutarlas, no las examinan críticamente para darles fortalezas. Tienen una fe excesiva en sus argumentaciones, su propia perspectiva es dogmática, aplicando a ciegas y mecánicamente los principios teóricos a los que adhiere. Al considerar sus afirmaciones verdaderas, absolutas, no sienten necesidad de responder con argumentos razonados a las críticas. El lenguaje utilizado por los teóricos de la medicina alternativa es vago, indeterminado, sin límites definidos; es relativamente fácil elaborar una teoría que no acepte confrontación a diferencia de otra que implique una crítica rigurosa con normas estrictas20.

Por eso, por que la medicina no tradicional hace fraude consciente o inconscientemente, porque manipula en forma selectiva la información, porque diseña mal los experimentos, porque teniendo serias contradicciones teóricas no se autocorrige, porque sus afirmaciones solo logran comprobarlas los interesados y defensores; porque prescriben remedios para los cuales no hay estudios aceptables que los respalden, por todo lo anterior la medicina alternativa se diferencia de la ciencia y se convierte en pseudociencia.

La Deshumanización de la Medicina

Una perspectiva adicional que es importante para entender el auge de la medicina alternativa, es que muchos practicantes de dichos tratamientos dan a sus enfermos el tiempo, la cortesía y la atención individual que muchos profesionales médicos no le prestan a sus pacientes. Existen varios motivos para la deshumanización de nuestra medicina, uno de ellos son los planes de estudios médicos sobresaturados de conocimientos técnicos y biológicos, haciendo pensar a los estudiantes que los seres humanos están hechos fundamentalmente de sustancias químicas y físicas y poco de sentimientos y emociones. El propósito de la medicina que es la atención a las personas, ha sido desplazado por el interés por las enfermedades, que se interpretan aisladas de factores sociales o culturales.

Otro factor es la enseñanza y práctica de nuestra profesión en las clínicas y hospitales modernos, cada vez mas tecnificados y donde se concentra un ejército de especialistas y superespecialistas. En torno de esta tecnología y competencia que atemoriza al paciente y su familia, la comunicación entre estos, el médico y el resto de personal sanitario, se está deteriorando. De el trato bondadoso, afectuoso y cálido, muy común en los médicos de cabecera de épocas no muy lejanas, se pasó al trato frío, distante, objetivo, del médico tecnificado, sobresaturado de trabajo académico y asistencial, inculto, olvidado de la subjetividad y espiritualidad propia y la de pacientes y familiares.

Los cambios en las leyes de seguridad social en el mundo, particularmente en Colombia, han hecho que el médico trabaje largas horas, revise gran cantidad de enfermos en consultas cortas, donde se le presta poca atención a las quejas orgánicas del paciente y menos a sus necesidades psicológicas. Las empresas intermediarias en salud, al manejar costos financieros, reducen los honorarios profesionales del médico, les demora el pago, limitan su autonomía para tomar decisiones clínicas y restringen la formulación óptima y la referencia de pacientes a especialistas21.

Lo anterior frustra los intentos del médico para entregar un cuidado ideal a sus pacientes, vulnera sus principios éticos fundamentales y deteriora más la relación médico – paciente. La adaptación de los médicos a estos cambios varía enormemente. Algunos han abandonado su trabajo particular completamente o se han unido a grupos multidisciplinarios. Muchos mantienen sus ingresos con otros negocios, incluyendo en pocos casos la distribución y venta de drogas, vitaminas y productos “naturales”, otros practicando las técnicas de medicina alternativa.

Por otra parte, la medicina está amenazada por la generalización de conductas desleales y poco éticas. Se conocen datos de corrupción al elaborar cuentas de cobro por consultas y aún cirugías falsas. La formulación de medicamentos por presiones y ayudas económicas de ciertos laboratorios, también es una práctica común. La falsificación y la invención de datos en los informes de investigación es una denuncia frecuentemente hecha a la oficina de Honestidad en Investigación de los Estados Unidos22. El caso de Robert Gallo y Luc Montaigner, en relación con el virus del Sida es muy conocido por la opinión publica. Estos ejemplos y muchos mas, son evidencias de que nuestra profesión también incluye el fraude, el equívoco, el conservatismo, la moda23. Esta descripción le queda mejor a los “charlatanes” que a nosotros, pero algunas de las acusaciones que utilizamos para desacreditarlos, también nos quedan a nosotros. Todo esto afecta nuestra credibilidad y sirve de excusa para que muchos pacientes busquen otras alternativas.

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