|Miércoles, septiembre 17, 2014

Condecoraciones a Colegas Ilustres  

En esta oportunidad queremos resaltar los nombres de tres Médicos a quienes se les hará distinción especial; son ellos: El Dr. Luis Ardila Casamitjana y Eduardo Camargo Martínez. Recibirán el escudo de oro, condecoración otorgada ” a los colegiados que habiendo cumplido cincuenta años de ejercicio profesional, por lo menos durante quince hayan pertenecido al Colegio”

También se entregará la medalla César Uribe Piedrahita al Dr. Luis Felipe Uribe Santos.

Forman ellos un grupo aparentemente heterogéneo, son egresados de distintas universidades y tienen diferentes especialidades.

Presentamos un breve resumen de las hojas de vida de los Drs. Ardila, Camargo y Uribe:

  • Dr. LUIS ARDILA CASAMITJANA

Graduado en la Universidad Nacional de Colombia y con entrenamiento en Radiología en la Universidad de Minessota. También ha servido al Departamento en calidad de Gobernador entre 1978-1980 y a nivel nacional se ha desempeñado como Presidente de los Comités Departamental y Nacional de Cafeteros.

  • Dr. EDUARDO CAMARGO MARTINEZ

Egresado de la Universidad Nacional con título de especialista en Cirugía y se dempeñó durante 30 años en los Hospitales San Juan de Dios y González Valencia. También fue Jefe Médico en la Caja Municipal de Prevención. Ha pertenecido al Colegio Médico de Santander desde su egreso de la Universidad.

  • Dr. LUIS FELIPE URIBE SANTOS

Es egresado de la Universidad de Guayaquil y laboró desde 1959 a 1970 como Asociado de medicina Interna en el Hospital San Juan de Dios. También, como Oficial de Sanidad en el Batallón Ricaurte. Además, fue Secretario Municipal de Higiene, Coordinador Médico en la Universidad Industrial de Santander encargado de la oficina de Coordinación del Instituto de Seguros sociales y docente de la Universidad Santo Tomás. Desde 1993 ejerce las funciones de Revisor Fiscal del Colegio Médico.


La A.M.C. de Antioquia se pronuncia sobre el conflicto armado y el proceso de paz. A continuación transcribimos íntegramente el texto de su declaración pública:

Declaración Publica de la Asociación Médica Colombiana (A.M.C.) Seccional de Antioquia

Recogiendo el sentimiento de los médicos del Departamento de Antioquia, que igual a la gran mayoría de ciudadanos estamos profundamente consternados porque vivimos y padecemos día a día la demolición progresiva de la patria, en una guerra que ha rebasado los límites de toda insensatez e inhumanidad, cuyas acciones se expresan en las atrocidades de los ya innumerables asesinatos selectivos y masacres completamente injustificados e impunes, de inocentes ajenos al conflicto, presentados como retaliaciones de uno y otro bando; en la crueldad sin nombre de las minas quiebrapatas, hoy, el único sembrado de muchos campos y que afectan especialmente a los niños, a quienes además de sus extremidades, les han volado también sus sueños; en los secuestros, torturas, desapariciones y ejecuciones por fuera de combate; en el duelo de innumerables familias; en el desarraigo violento de más de 1.5 millones de personas que vagan en busca de solidaridad; en la destrucción física de poblaciones enteras, de vías y puentes, de la infraestructura energética; del escandaloso incremento de los gastos y de las acciones de guerra oficiales, con el patrocinio de potencias extranjeras; en la quiebra económica y social generalizadas; y en la desesperanza de una población que sin ser escuchada ni representada por ninguno de los bandos, sufre los efectos de la lógica sin razón de la guerra que cada día se intensifica en acciones y en crueldad mientras igualmente se intensifica el discurso de la paz.

Señalamos lo inaceptable de este estado de cosas; no podemos continuar en el proceso dilatorio y engañoso de las conversaciones en medio de esta guerra que ha generado el perverso mecanismo de agravarse progresivamente mediante la lógica de hacerse sentir con más violencia, para presionar al contrario a la negociación con ventajas.

Nos unimos por ello a todos los que consideran la paz concertada como la única opción sensata, porque la ilusión de someter al otro, solo traería mayores descalabros y sufrimientos. Igualmente, estamos de acuerdo con quienes piensan que sustentar una paz real, requiere profundas reformas económicas, políticas y sociales, entre ellas, las de los fracasados sistemas de seguridad social y salud, y una reforma a la justicia que la haga eficiente, justa, equitativa y universal.

Reclamamos unas conversaciones y negociaciones urgentes y en serio, ajenas a mecanismos perversos que agravan el conflicto. Proponemos un cese al fuego o tregua multilateral e inmediato; negociación con todos los actores armados en forma simultánea y coordinada; plazos razonables para las negociaciones; participación decisoria de toda la sociedad a través de sus distintas formas organizativas; establecer áreas de distensión limitadas en el espacio y tiempo a las necesidades de la negociación y condicionadas a los avances logrados, con reglas de juego claramente preestablecidas y bajo el imperio de la ley; el arbitraje internacional para garantizar el cumplimiento de lo pactado y el acatamiento al derecho Internacional Humanitario; veedurías nacionales integradas por personalidades paradigmáticas que hagan de vigías y garantes del proceso y oriente las principales energías y recursos del país para el logro de nuestro principal anhelo.

Ofrecemos nuestro concurso, nuestros hombres y mujeres, médicos expertos, éticos y humanistas probados, para lo que seamos requeridos, especialmente en lo que tiene que ver con la reforma a la Seguridad Social y de la atención en salud, como aportes invaluables y necesarios.

Dr. Idris Londoño Restrepo
Presidente Junta Directa Asociaicón Médica Colombiana Seccional Antioquia


Un Colombiano Gana el I Concurso de Tanatocuentos

“Alas de hueso», es el cuento ganador del Primer Concurso Internacional de Tanatocuentos, realizado en España. Participaron 387 autores de España y otros países europeos, además de países de Centro y Sur América, así como de Estados Unidos. El Doctor Efraim Otero Ruiz, colegiado del Colegio Médico de Cundinamarca, ha cedido gentilmente su texto al Heraldo Médico.

El Editor.

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