|Viernes, agosto 22, 2014

Editorial: Rehabilitación Pulmonar, Esperanza para una Enfermedad Incurable  

La Rehabilitación Pulmonar no es nueva, tiene una larga historia que podríamosremontar hasta la cuna misma de la medicina.

Las enfermedades pulmonares crónicas, tanto de tipo obstructivo como restrictivo, constituyen un grupo nosológico con una elevada prevalencia en países desarrollados y en países del tercer mundo. El nivel de incapacidad inducido por dichas enfermedades, los años de vida útil perdidos por causa directa suya, la alteración en la calidad de vida de quienes las sufren y las consecuencias sociales y económicas a que dan lugar no necesitan ser resaltados.

El problema, sin embargo, es más serio de lo que a primera vista puede parecer.

En primer lugar porque hasta el momento y con respecto a este grupo de enfermedades la ciencia médica no ha encontrado un camino de investigación seguro que permita avizorar a corto o mediano plazo un método capaz de revertir el proceso patológico (en esta dirección tal vez la única solución radical en la que se han hecho algunos avances es el trasplante pulmonar, pero el procedimiento no pasa de ser aún experimental, está indicado en muy pocos casos, sus costos son prohibitivos y da lugar a otra enfermedad: la inmunosupresión necesaria para evitar el rechazo). En segundo lugar porque, de acuerdo con las proyecciones incluso más optimistas, la prevalencia de las enfermedades pulmonares crónicas tenderá a aumentar en el futuro próximo debido a fenómenos diversos, entre los cuales habría que mencionar: la disminución en la mortalidad por enfermedades respiratorias (paradójicamente, al disminuir la mortalidad por enfermedades como asma, enfisema, tromboembolismo pulmonar, etc., un número creciente de pacientes, está en la actualidad en posibilidad de sobrevivir quedando con secuelas respiratorias crónicas severas), el incremento en la esperanza de vida (las enfermedades pulmonares crónicas son enfermedades acumulativas que solo alcanzan a configurar el cuadro sindromático completo al cabo de mucho tiempo), la contaminación ambiental (a pesar de los esfuerzos mancomunados de organizaciones no gubernamentales, ambientalistas y científicos de todo el orbe, la polución del aire seguirá empeorando) y el tabaquismo (aunque la prevalencia de este hábito, que constituye sin lugar a dudas la principal causa de neumopatía crónica en la actualidad, está disminuyendo el número de neumópatas de origen tabáquico seguirá aumentando en las próximas décadas como consecuencia de la insensata difusión del cigarrillo durante el último siglo del milenio que termina).

Ante una enfermedad que no hemos sido capaces de prevenir y mucho menos curar la Rehabilitación Pulmonar surge como la mejor posibilidad dirigida a disminuir el impacto de la enfermedad pulmonar crónica sobre las vidas de quienes la sufren y a disminuir también sus consecuencias sociales y económicas.

La Rehabilitación Pulmonar no es nueva, tiene una larga historia que podríamos remontar hasta la cuna misma de la medicina. Dicha historia podríamos dividirla, un poco arbitrariamente, en tres fases. Una primera fase, que podríamos denominar arcaica, abarca desde los comienzos del arte médico hasta mediados de este siglo, y en ella las principales estrategias utilizadas para disminuir el impacto de la enfermedad pulmonar crónica sobre la calidad de vida del paciente se limitaban a recomendar reposo y evitar situaciones de esfuerzo físico o tensión emocional (este tipo de terapia, contrariamente al objetivo propuesto, disminuía la calidad de vida del paciente al limitarlo en las esferas laboral, social, familiar, sexual, etc.). La segunda fase comienza en la década de los años cincuenta, a partir de los trabajos de Alvan Barach, quien promovió en los Estados Unidos un movimiento a favor de llevar a los pacientes con enfermedades pulmonares crónicas a un incremento progresivo en su actividad mediante el entrenamiento físico con miras a rehabilitarlos el máximo posible desde el punto de vista funcional. En esta fase, terapistas entrenadas interactuaban con grupos de pacientes neumópatas apoyándolos en la búsqueda de metas personales (independencia en el autocuidado), familiares y sociales y, en algunos casos, laborales. La tercera fase, que es la que estamos viviendo, comenzó a mediados de la década de los años ochenta y se basa en la aplicación interdisciplinaria de principios científicos comprobados al tratamiento de los pacientes con enfermedad pulmonar crónica. Es decir, no se limita a los beneficios de la terapia física, sino que aúna a estos los beneficios, confirmados a partir de la evidencia científica, de otras formas de terapia dirigidas por ejemplo a broncodilatación, control de las secreciones, disminución de la respuesta inflamatoria de las vías aéreas, oxígenoterapia crónica domiciliaria, técnicas de desensibilización a la sensación de disnea, entrenamiento muscular, tratamiento de la depresión intercurrente, tratamiento de los trastornos del sueño asociados, y educación del paciente y la familia suspensión del cigarrillo.

En esta edición de AVANCES EN MEDICINA presentamos la primera parte de una excelente revisión sobre el tema de la Rehabilitación Pulmonar con énfasis en las definiciones, objetivos, conformación del equipo multidisciplinario y proceso de selección de los pacientes. En la segunda parte, se describirán en detalle las técnicas empleadas y las intervenciones específicas de cada miembro del equipo interdisciplinario en la rehabilitación del paciente neumópata y de su familia.

Eugenio Matijasevic Arcila M.D.

Índice Rehabilitación pulmonar

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