|Sábado, agosto 2, 2014

División del Trabajo y Crecimiento Económico  

La expresión división del trabajo hace referencia a la división de un proceso o tarea en partes, cada una de las cuales se lleva a cabo por un individuo diferente. Esta noción se usa para referirse a la separación por ocupaciones o profesiones dentro de la sociedad considerada en su conjunto (división social del trabajo) y también para referirse a la separación de tareas en el seno de la familia (división sexual del trabajo).

Sin embargo, el significado más habitual que se ha dado a este término desde Adam Smith es el que lo identifica con la especialización por tareas en la empresa. Naturalmente esta acepción puede aplicarse a la especialización de empresas en determinadas partes del proceso de producción dentro de una industria específica; y también a la especialización territorial de industrias, cuando un país o una región geográfica, se orienta de modo preferente hacia determinadas actividades económicas.167

Estos tres tipos de especialización se encuentran en La Riqueza de las Naciones. Al comienzo de la obra hay un énfasis claro en el primero (el famoso ejemplo de los alfileres), pero al llegar el capítulo tercero, Smith parece referirse sobre todo a la especialización en determinadas partes de la producción de un bien. La idea de la especialización territorial no aparece en ningún lugar concreto, aunque está implícita en algunas partes de la obra, sobre todo cuando se analizan los factores determinantes del comercio internacional.

También pueden encontrase en La Riqueza de las Naciones referencias a la división social del trabajo. En este sentido Smith apunta que la especialización influye decisivamente en la división por ocupaciones o profesiones en la sociedad en su conjunto.168

Este capítulo se dedica a analizar los aspectos puramente económicos de la especialización de acuerdo con los planteamientos de Adam Smith. Aunque no puede decirse que la idea de la especialización sea original de Smith,169 el tratamiento que hace de ella sí que lo es. Su énfasis en la especialización como factor clave del crecimiento económico (progreso de la opulencia o continuo incremento de la riqueza nacional en los términos de Smith) es lo que hace que su análisis sea original.

El capítulo se divide en tres apartados. En el primer apartado se exponen las líneas generales de la visión del crecimiento económico en La Riqueza de las Naciones. Se trata el tema de la especialización como factor clave de la teoría del crecimiento de Smith y se exploran sus relaciones con la ley de Say. En el segundo apartado se discuten las ventajas e inconvenientes de la división del trabajo tal y como las planteó Smith. En el tercer apartado se examinan las relaciones de la noción de la división del trabajo de Smith con los conceptos modernos de economías de escala y economías externas.

1. División del trabajo, acumulación de capital y extensión del mercado

En la Introducción y Plan de la Obra de La Riqueza de las Naciones, Smith escribe que “[...] la nación estará mejor o peor surtida según la proporción existente entre este producto (la producción nacional), o lo que con él se compra, y el número de consumidores”. A continuación Smith agrega que “Esta proporción se regula en toda nación a través de dos circunstancias diferentes: primero según la habilidad, destreza y juicio con que generalmente se realiza su trabajo (el trabajo de la nación), y, en segundo lugar, según la proporción entre el número de aquellos que están empleados en un trabajo útil y el de los que no lo están.”

Es decir, Smith considera la producción per cápita como criterio para medir el progreso de la opulencia170 y sitúa a la productividad (del trabajo) y a la proporción en la que se encuentra el trabajo útil respecto al que no lo es como los dos factores determinantes del crecimiento económico. Smith aclara sin embargo que la producciónper cápita “parece depender más de la primera de aquellas dos circunstancias que de la segunda” y señala poco después que “el número de trabajadores útiles y productivos está, en cualquier lugar, en proporción a la cantidad de capital empleada en darles ocupación y al modo particular en que tal cantidad se emplea.” 171

Smith no explica de manera expresa su idea de trabajo productivo (y, por oposición, su idea de trabajo improductivo) hasta el capítulo 3 del libro segundo de La Riqueza de las Naciones. Esta distinción suscitó un importante debate entre algunos economistas clásicos inmediatamente posteriores a Smith, como Say y McCulloch, y, posteriormente, entre los economistas que reavivaron el interés por la teoría del crecimiento económico de Smith a partir de la década de los cincuenta del siglo pasado. De la distinción entre trabajo productivo e improductivo de Smith y del resto de economistas clásicos se ocupa el capítulo siguiente de esta tesis. Baste decir aquí que la interpretación más aceptada sobre esta cuestión es la que considera que con la distinción entre productivo e improductivo Smith trata de diferenciar entre actividades que estimulan la acumulación del capital y actividades que no tienen tal efecto.

Volviendo al tema de la especialización (al que están dedicados los tres primeros capítulos del libro primero de La Riqueza de las Naciones), Smith escribe al inicio del capítulo 1 que “El progreso más importante de la capacidad productiva del trabajo y la mayor parte de la habilidad, con que éste se aplica o dirige, parecen haber sido consecuencia de la división del trabajo”. De esta forma Smith sitúa la división del trabajo en el centro de su teoría del crecimiento económico. Es esta una teoría esencialmente macroeconómica que hay que rastrear a lo largo de La Riqueza de las Naciones ya que no está localizada en ninguna parte concreta de la obra.

En el esquema de Smith la división del trabajo está estrechamente relacionada con otros dos fenómenos: la acumulación de capital y la extensión gradual del mercado. La acumulación de capital permite alcanzar grados de especialización cada vez mayores y esto da lugar a un aumento continuo de la productividad del conjunto de factores productivos. Tal como Smith señala en la Introducción del libro segundo: “Así como la acumulación del capital, según el orden natural de las cosas, debe preceder a la división del trabajo, el trabajo sólo puede dividirse y subdividirse cada vez más sólo en proporción a la previa acumulación del capital [...] Al igual que la acumulación del capital es condición previa para que se den las grandes mejoras en la capacidad productiva del trabajo, esta acumulación conduce naturalmente a aquellas mejoras.” 172

Asimismo, la acumulación de capital “incrementa el valor de cambio del producto anual de la tierra y del trabajo del país [...] (es decir), la riqueza y el ingreso real de sus habitantes.”173 Esto es, la acumulación de capital, por un lado aumenta la producción y, por otro lado, crea un poder de compra adicional que permite absorber la mayor producción (ley de Say). El aumento simultáneo de la producción y del poder de compra implican un aumento del tamaño del mercado que a su vez promueve una mayor división del trabajo que lleva de nuevo a un aumento de la productividad de los factores. En definitiva, mientras haya beneficios se supone que habrá acumulación, y mientrashaya acumulación continuará el proceso de división del trabajo y el ensanchamiento gradual de los mercados.

Según Smith la extensión del mercado impone un límite al proceso de división del trabajo. Esta idea la expone al comienzo del capítulo 3 del libro primero en los siguientes términos: “Así como la capacidad de cambiar origina la división del trabajo, el desarrollo de esta división se halla siempre limitado por la extensión de aquella capacidad, es decir, por la extensión del mercado. Cuando el mercado es muy pequeño, nadie es capaz de dedicarse por entero a una actividad por falta de capacidad para cambiar el producto sobrante de su propio trabajo, es decir, lo que excede a su consumo, por aquellas partes del producto del trabajo ajeno que necesita.” 174

Aunque esta argumentación parece bastante clara, puede sin embargo dar lugar a interpretaciones erróneas. Por ejemplo, la extensión del mercado podría identificarse con la demanda efectiva en un sentido keynesiano. Esto nos llevaría a la conclusión de que el grado de especialización y la capacidad de crecimiento de la economía pueden verse limitados por una insuficiencia de demanda, lo que contradice la ley de Say, que Smith parece aceptar; 175 y si se acepta dicha ley, es preciso concluir que el crecimiento económico está únicamente limitado por las disponibilidades de recursos, la tecnología y por la propensión al ahorro de la población.

El concepto smithiano de extensión del mercado debe entenderse como un proceso que implica el aumento de la población, el desarrollo progresivo de lasciudades, la apertura de nuevas vías de comunicación, etc.176 Es pues algo bastante más complejo que el concepto estático de demanda efectiva.


  • 167 Algunos autores denominan a esta especialización división industrial del trabajo para diferenciarla, fundamentalmente, de la división social del trabajo. Véase P. Groenewegen (1987), “division of labour”, en J. Eatwell, M. Milgate, y P. Newman (eds), The New Palgrave. A Dictionary of Economics, The McMillan Press, Londres, p. 901-906.
  • 168 Mark Blaug sostiene incluso que la cuestión de la división social del trabajo “pronto oscurece” al tema de la especialización tratada en el capítulo 1 del libro 1 (M. Blaug, Teoría Económica en Retrospección, op. cit. p. 66).
  • 169 Véase al respecto P. Groenewegen (1987), op. cit., pp. 901-02 y también la nota a pie de página número 1 de la edición en castellano de Oikos-tau de La Riqueza de las Naciones, op. cit., vol. I, pp. 84-85.
  • 170 Lionel Robbins escribe que “por primera vez en la historia del pensamiento económico, la producción per cápita y no la producción agregada o conjunta es la que se utiliza como criterio” (L. Robbins (1969), The Theory of Economic Development in the History of Economic Thought, McMillan, Londres. Traducción al castellano en la editorial Ariel, Barcelona, 1974, p. 28).
  • 171 Smith, La Riqueza de las Naciones, op. cit., vol. I, libro primero, capítulo 1, pp. 82-3.
  • 172 Ibídem, libro segundo, introducción, p. 337.
  • 173 Ibídem, libro segundo, capítulo 3, pp. 394-95.
  • 174 Ibídem, p. 100.
  • 175 Véase el Capítulo 5.

 

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