El Trabajo Actual y su Crisis

libre producción y el capitalismo

En los últimos años, se han presentado varias situaciones y fenómenos que han hecho que la teoría original de la libre producción y el capitalismo, sean una vez más, evaluados no sólo en términos de crecimiento, sino en términos de desarrollos de los países.

Esta reflexión no pretende, tomar posiciones comunistas o socialistas de ningún tipo; por el contrario, pretende mostrar situaciones actuales que deben ser tratadas con la mayor responsabilidad y agilidad posible con el fin, de conseguir un ambiente laboral, social, económico y político mucho más estable y democráticos para los países en vía de desarrollo.

Hoy en día, los países viven una distribución de la riqueza muy desequilibrada, también se puede ver entre el campo y las ciudades.

El anterior fenómeno ha producido desplazamientos hacia las ciudades creando los llamados cinturones de miseria, donde las personas no llegan a alcanzar siquiera las mínimas condiciones de supervivencia requeridas.

La emigración no sólo se da a nivel local, por el contrario, se da hacia los países más desarrollados, con la creencia de que éstos ofrecen mejores condiciones y calidad de vida; hecho que tampoco es cierto, los inmigrantes son expuestos a trabajos desagradables y son vulnerables a ser contratados en trabajos mal pagos.

Existe una tendencia empresarial de trasladar la producción a países con mano de obra más barata y menos regulaciones.

Éstos no presentan presiones sindicales, se generan mayores utilidades al reducir los costos, se pueden presentar fenómenos como la subcontratación, y el peor de todos, existe un trabajo infantil mal remunerado y lleno de abusos hacia los derechos de los niños.

Cabe resaltar, que esta tendencia es propia de occidente.

En algunos países de oriente, como Japón, quien desde los años 60 se ha perfilado como nueva potencia mundial, en el trabajo ha existido un espíritu comunitario de lealtad y compromiso, entre trabajadores y empresas.

En este sistema se penalizaba la movilidad, lo que garantizaba la seguridad laboral, pero provocaba inflexibilización y mayor trabajo.

Actualmente, y específicamente durante los últimos años, el trabajo bajo la concepción anterior dio un vuelco impresionante. La riqueza surge de lo intangible. Los servicios forman pare del 80% de las economías. El trabajo se mide en rentabilidad y beneficios. La gestión del conocimiento es el activo más valioso de las empresas. Y por ende, en las personas, quienes dejan de ser trabajadores, para ser trabajadores que buscan autorrealización e independencia.

La globalización y las comunicaciones facilitan los medios de transporte y el traslado de capitales. Existe un aumento en la fuerza laboral debido a que cada vez, existe más oferta laboral.

Todo lo anterior, plantea nuevos desafíos no sólo para las empresas y los trabajadores, sino para la sociedad misma. La integración de las personas en la vida laboral, la rapidez de los cambios, la marginalidad y los problemas por estrés, son hoy, un problema al que se deben plantear cambios estructurales. A nivel educativo, de competencias y de políticas gubernamentales, sociales y culturales.

Los países deben enfrentar cuanto antes estas situaciones, para garantizar los derechos y proveer herramientas que fomenten el desarrollo y el crecimiento simultáneamente.

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