|Friday, December 19, 2014

¡Fotos Exclusivas!  

DE LA BEBÉ DE ERNESTO Y KATHERINE
La pareja accedió a posar en exclusiva para Tv y novelas con su pequeña Antonia, de un mes de nacida. Los nuevos padres se ven radiantes y la pequeña, muy juiciosa y expresiva a la hora de posar.

Desde antes del nacimiento de la pequeña, Ernesto Benjumea y su esposa Katherine Vélez habían decidido que su hija se llamaría Antonia, pues les parecía un nombre con carácter y poco común. Pese a esto, resolvieron que aguardarían hasta verle la cara a la bebé para estar aún más seguros, y cuando la vieron el pasado 26 de diciembre en la Clínica del Country, donde le practicaron la cesárea a Katherine, no tuvieron dudas. Según ellos, la bebita tenía cara de Antonia, una conclusión poco usual, pero definitiva.

Antonia llegó al mundo a las 9:51 p.m., pesó 3.200 gramos y midió 53 centímetros. La cesárea debieron practicársela a Katherine porque aunque llegó a la clínica con nueve centímetros de dilatación, al final el ritmo cardiaco de la pequeña bajó porque se le enredó el cordón umbilical. Así que el médico no lo pensó dos veces y operó. Una decisión que la nueva madre agradece, pues solo deseaba que su pequeña naciera sin complicaciones, y así fue.

CARRERA POR EL PARTO
La familia esperaba su llegada el 28 de diciembre. Por eso rumbearon hasta muy entrada la madrugada del 25 sin sospechar nada. El 26, después de una cita de control médico y de intercambiar algunos regalos de Navidad, Katherine empezó a sentir contracciones. Ernesto, con reloj en mano, concluyó que era tiempo de llevarla a la clínica. A esa hora, la pico, él manejaba rápido y cada vez que cogía un hueco, ella quería morirse, pero no gritó ni se desesperó para no asustar a su esposo. «Hubo un momento en que creí que nacería en el carro, pero logramos llegar a la clínica y en un par de horas nació. Ernesto estuvo todo el tiempo conmigo en el trabajo de parto, pero como fue cesárea, se perdió el nacimiento. Le vi la espalda cuando nació, pero me angustié porque no la escuché llorar; me pareció eterno el tiempo hasta que lloró. Cuando lo hizo, me tranquilizó. Luego nos pasaron a la niña y ahí lloramos de emoción, es un sentimiento indescriptible», cuenta Katherine, para quien no resultó tan difícil el nacimiento como muchas madres se lo habían anunciado. Por eso ahora recomienda que lo mejor, para que todo salga sobre ruedas, es no asustarse y aguardar. La feliz madre ya decidió que no volverá a trabajar por lo menos hasta que la pequeña cumpla unos tres meses, a no ser que surja algo esporádico que no afecte el cuidado de la pequeña. Claro que ya hizo su primera locura de actriz: participar a mediados de enero en el rodaje de una película llamada

Colombianos: «Me habían ofrecido el protagónico, pero por mi estado no pude aceptar. Así que me dieron otro papel, y me llamaron a filmar. Lo curioso es que cuando lo hicieron, ya no tenía barriga. Entonces tuvimos que poner una de utilería». Esto sería muy normal si no fuera porque Katherine se llevó consigo a la pequeña Antonia; algo muy loco también para Ernesto, quien advierte que se lo permitió porque confía plenamente en el criterio de su esposa.

Para la actriz, nada en la crianza ha resultado complicado. Al contrario, descubrió que es más sencillo de lo que se imaginó. Ernesto, por su parte, ya tuvo su experiencia como padre, pues tiene un hijo de 5 años llamado Mateo. Aun así, confiesa que todo esto le resulta nuevo y fascinante: «A veces yo mismo me sorprendo y digo: ‘¡Pero esto es algo que tengo que saber porque ya fui padre!, y no es así. Además, la crianza de un varón es distinta a la de una niña». Mateo también ha compartido esta dicha y por eso se muestra dulce y protector con su hermanita. Es más, al terminar la entrevista lo escuchamos decirle en voz baja a Katherine que creía que la pequeña estaba llorando porque no lo veía a él. En efecto, Antonia lo vio y cesó su llanto

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