|Sábado, mayo 18, 2013
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El Origen del Tarot 

La baraja de Florencia
Es semejante al mazo de setenta y ocho cartas, pero aquí el número de cartas se eleva a noventa y siete. Comprende cuarenta y una cartas de triunfos, diecinueve de la serie original, además, los doce signos del zodiaco, los cuatro elementos, las tres virtudes teologales (Fe, Esperanza y Caridad) y una virtud cardinal (Prudencia).

Las primeras treinta y cinco cartas, llamadas papi, están marcadas con números romanos y carecen de títulos. Las siguientes cinco cartas no numeradas, llamadas arie, son colocadas, sin título: Las estrellas, La Luna, El Sol, El Mundo y el Juicio Final, a veces representado en la Fama. Los Honores, también sin nombres, son invariablemente figuras aisladas. Este juego es anterior al pequeño tarot de Bolonia y se remite parcialmente al tarot de Venecia.

Baraja Visconti – Sforza
Una de las más antiguas barajas existentes tuvo su origen en Milán en el siglo XV, Francesco Sforza, cuarto duque de Milán, fue el primer poseedor de una baraja de tarot de setenta y ocho cartas, llamada hoy “baraja Visconti – Sforza”. Consta de los cuatro palos (espadas, bastos, copas y oros) y de los veintidós arcanos mayores incluido el Loco. Esta baraja fue pintada probablemente, entre 1432, año en el que el matrimonio de Francesco Sforza y Blanca María Visconti unió a las dos familias, y 1466, año en que murió el duque Francesco.

Treinta y cinco cartas de esta baraja –incluidos los arcanos mayores, sin título ni número- fueron adquiridas, en 1911 por la Pierpont Morgan Library de Nueva York. De las restantes cartas, veintiséis están en posesión de la Accademia Carra de Bérgamo y trece, de la familia Colleoni, también de Bérgamo. Las cuatro cartas que faltan, se han perdido.

El Tarot de Marsella
A finales del siglo XV, la baraja del tarot italiano había sufrido modificaciones y en toda Europa, aunque especialmente en Francia, el tarot de Marsella –distinto en el estilo y en el dibujo, pero idéntico en lo demás- alcanzó gran popularidad. Los veintidós arcanos mayores y los dieciséis honores presentan figuras enteras en lugar de las desdobladas en dos mitades, de uso en las barajas modernas del tarot piamontés. Por otra parte, en las más antiguas barajas vemos la numeración romana en vez de la árabe. Las cartas del tarot que circulaban por Europa, fuese cual fuese su procedencia, tenían siempre los títulos de los arcanos mayores en francés y los símbolos de los palos eran constantemente los italianos: espadas, bastos, copas y oros.

El pequeño Tarot de Mitelli
Giuseppe María Mitelli, grabador y pintor boloñés, nació en 1634 y murió en 1718. En 1664, Mitelli grabó una serie de setenta y dos tarots, compuestos por cuatro palos, cuatro honores y cartas numeradas del 10 al 6 y el as, además de veintidós atouts, incluido el Loco. El atout más alto es el Juicio y el más bajo, el Tiempo. En el as de Copas se ve el escudo de Bentivoglio –noble familia boloñesa de antiguo origen -, los destinatarios de las cartas grabadas.

Mitelli alteró notablemente las representaciones normales de los atouts o triunfos. Por ejemplo, las figuras de los Papas (masculino y femenino) se convirtieron en dos Papas barbudos, uno, sentado y el otro, de pie, este último probablemente, entendido como el Patriarca de Oriente. El Emperador y la Emperatriz están representados como los soberanos de Oriente y Occidente. El Ahorcado (Le Pendu) es sustituido por un hombre que golpea a otro con un martillo de herrero. El Ermitaño, con pesada armadura, se transforma en una figura desnuda y alada, el Tiempo, apoyada sobre muletas. El Sol y la Luna, artísticamente elaborados, se convierten, respectivamente, en Apolo, el mitológico dios griego, y en Diana, la mitológica divinidad romana.

El dibujo es de delicada factura, en particular, el Loco y el Mago, exquisitamente expresivos. En general se encuentra alguna dificultad en hacer coincidir estas figuras con las tradicionales. Las cartas de Mitelli son admirables, más que por su factura por el carácter estrambótico y genial de los dibujos.

Tarot clásico
La clásica baraja del tarot del siglo XVIII se basa en los originales grabados en madera Claude Burdel. La baraja de Burdel contiene los habituales palos italianos y los veintidós arcanos mayores. El dos de oros lleva la inscripción “Claude Burdel Cartier et Graveu, 1751″. La presencia de las iniciales “C.B.” en el tres de copas y en el Carro demuestra que Burdel era también fabricante de cartas. Pese a la presencia del escudo francés en las barajas de Burdel, es posible que las cartas fuesen emitidas originariamente en Suiza, en Soletta o en sus alrededores, desde el momento en que el escudo francés también adorna los grabados de este cantón, probablemente porque Soletta fue durante años la residencia del Embajador francés cerca de la República Helvética.

Etimología de las voces tarot y tarotée
El origen de la palabra tarot, como el de las mismas cartas permanece oscuro. Algunos estudiosos creen que deriva de lemas egipcios, mientras que otros la consideran como una evolución del término tarotée, que indicaría el reverso de las primeras cartas, de líneas entrecruzadas transversales de distinta longitud, mantenido en las cartas modernas.

Otras cartas antiguas estaban adornadas con una faja de plata, decorada con una espiral formada por pequeños puntos. Estos semejantes a pequeños agujeros, eran llamados tares, y las cartas decoradas de esta forma fueron llamadas tarots o tarotées.

La palabra tarot podría derivar también de los juegos tarochi o tarochino, a los que ya me he referido.

En los estatutos de la Corporación de los fabricantes de cartas de París (1954), los “cartarios” se llaman a sí mismos tarotiers, derivación de la palabra tarot.

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