Una
tortuga llamada
Justicia
Eduardo
Lora, vinculado al Banco Interamericano de Desarrollo, BID, revela en este artículo,
titulado originalmente Colombia: récord
en lentitud judicial, que en Colombia se necesitan 500 días para cobrar un
cheque devuelto y 527 para lograr el lanzamiento de un arrendatario moroso.
Una
reforma revolucionaria de la Ilustración europea en el siglo XVIII fue hacer
asequiible la justicia a todos los ciudadanos para evitar que los conflictos se
resolvieran con métodos privados que resultaban ineficientes y socialmente dañinos.
Esta idea radical permitió el establecimiento de un Estado de Derecho, en el
cual los contratos y obligaciones se cumplen con el respaldo de la justicia, y
no con recurso a la intimidación o la violencia.
Pues
bien, la Ilustración no ha llegado a Colombia. No hablemos de los grandes
conflictos políticos ni del enfrentamiento con la guerrilla y con los
paramilitares, que difícilmente podrían resolverse en las Cortes. Hablemos de
los conflictos de la vida ordinaria, que ocurren en Colombia como en cualquier
otro lugar del mundo. Hablemos, por ejemplo, de cobrar un cheque sin fondos, o
de sacar un inquilino moroso del apartamento arrendado.
En
Colombia, pasan hasta 500 días entre el momento en que un cheque es devuelto y
el día en que el beneficiario puede recuperar sus fondos. Pasan 527 entre el
momento en que se inicia un proceso de lanzamiento y el día en el inquilino
moroso está en la calle. Esta es la duración de los casos típicos, pero en
circunstancias más complejas estos plazos son sustancialmente mayores.
La
duración de los procesos judiciales en Colombia es la mayor de toda América
Latina, otro récord para nuestra larga lista. En promedio, la recuperación de
un cheque devuelto en otros países de la región toma 263 días, y 203 el
lanzamiento de un inquilino moroso.
Suele
decirse que la justicia cojea, pero llega. Sin embargo, la lentitud excesiva es
equivalente a no tener justicia pública, o a tenerla sólo para quienes pueden
incurrir en el costo y el tiempo de los procesos. En Colombia, la justicia es
lenta pero no le llega al ciudadano común.
La
lentitud judicial se debe en muy buena parte al formalismo de los procesos, como
se demuestra en forma rigurosa en el proyecto Lex
Mundi, del que provienen estas estadísticas. En países con sistemas
legales basados en el Derecho Civil Romano, como el nuestro, las exigencias de
procedimiento son sustancialmente mayores que en otros sistemas, como el inglés.
Sin
embargo, para el caso colombiano, el formalismo de los procedimientos es sólo
parte de la explicación. De hecho, Colombia no tiene procedimientos más
complejos que el promedio de los países de la región. Según las comparaciones
internacionales del proyecto Lex Mundi,
Argentina, Bolivia, Costa Rica, Guatemala y Venezuela son mucho más
formalistas. Con todo, en estos países los procesos judiciales son más rápidos,
a pesar de que algunos de ellos son más pobres y dedican pocos recursos a la
justicia. Por consiguiente, a nuestra tradición jurídica se suma un grave
problema de ineficiencia.
Las
consecuencias de una justicia inoperante no deben desestimarse. Cuando la
justicia es lenta, no hay incentivos para que se cumplan los contratos privados
ni para que el gobierno respete sus compromisos. En estas circunstancias, las
posibilidades de negocios son menores y no es posible desarrollar un clima de
cooperación entre el sector privado y el gobierno. Y en el plano social, un
sistema judicial lento y engorroso, que no es asequible para el ciudadano común,
es un mecanismo para perpetuar las desigualdades y la arbitrariedad, y para
alimentar la frustración y el descontento


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