REVISTA AVICULTORES

   ECONOMÍA
 

"Señores, siéntanse retados"
Claudia María Uribe, viceministra de Comercio Exterior

 

Las negociaciones que se hacen con Estados Unidos son tan insólitas que hasta logran cambiar la geografía. En efecto, cuando muchos de nosotros estudiábamos geografía, aprendimos que México quedaba en Centroamérica, pero resulta que se negocia Nafta, y ahora dicho país es norteamericano. Pero aun más: cuando oía hablar de la "negociación hemisférica" del Alca, pensé que yo estaba mal, porque recuerdo que cuando estudié geografía había dos hemisferios en el globo terráqueo: el occidental y el oriental. Y el hemisferio occidental era mucho más que el continente americano, pues incluía a Europa.

Se afirma que el Alca va a ser el contrato de estabilidad jurídica y económica que los países están buscando para salir del atraso económico. Puede ser, si lo queremos ver así, un Plan Marshall, como también un contrato mal negociado.

Alca es muy preocupante porque hasta ahora, por la manera como hemos abocado el asunto, pareciera que esta es una negociación comercial, una negociación del desarme arancelario, lo cual no es cierto. Alca puede ser el contrato de estabilidad jurídica del que hablaba antes, y por ello trasciende, de lejos, la negociación comercial.

El Alca es más que una negociación comercial porque nos obliga a formularnos preguntas relacionadas con las políticas de ajuste productivo. Por ejemplo, Diego Miguel Sierra, presidente de los avicultores, preguntó: ¿Será la avicultura una actividad perdedora en el Alca? Pregunta muy dolorosa, pero de obligatoria formulación. Yo no creo que este sea un sector perdedor, pero es grande el trabajo que tiene por delante. En ese sentido, el gobierno lo que quiere es que los distintos sectores productivos se pregunten en dónde están, si son potencialmente ganadores o no, y si es perdedor, qué es lo que se debe hacer, porque, igual, no podemos fomentar más desempleo, ni estimular la desesperanza: tenemos que encontrar alternativas para hacer el ajuste productivo, en crédito, reconversión industrial y capacitación.

¿Qué se está negociando en el Alca? El acceso y las reglas o normativas. En el primero de estos grupos están: 1) los bienes industriales, 2) la agricultura, con un grupo especial de negociadores, 3) los servicios, que no eran para nosotros un punto fundamental de generación de ingresos como concepto exportable o importable, pero esto ha cambiado, y ahora los vemos como una oportunidad en el comercio internacional, 4) las compras públicas, y 5) las inversiones. En materia de reglas están los espinosos temas relacionados con: a) las medidas antidumping y los subsidios, b) la solución de diferencias, c) política de competencia, que es absolutamente pertinente a todos nosotros, pues este tema significa toda la defensa a las reglas adecuadas de mercado, o significa reglas que protejan monopolios, que permitan cartelizaciones (a propósito, no soy enemiga de la cartelizaciones, siempre que sean compatibles con las normas de competencia, y de hecho, hoy voy a proponer una aquí), y 6) la propiedad intelectual.

El Alca tiene como supuestos en la negociación agrícola los tres capítulos fundamentales del Acuerdo sobre Agricultura de la Organización Mundial de Comercio, OMC.
El primer capítulo es el de Acceso a mercados, que dice cuál es el universo agrícola, qué es lo que se va a desarmar, cómo se va a hacer el desarme arancelario, cómo se hace el proceso de tarificación, y que crea la salvaguardia agrícola para los productos que fueron objeto de la tarificación. El segundo capítulo es el de Subsidios a la exportación, y por último está el de Ayuda interna. Al examinar esos tres capítulos lo que uno veía al comenzar el Alca era que Estados Unidos había aceptado hacer un avance importante en uno de los dos temas que nos duelen a nosotros: los subsidios a las exportaciones. En efecto, el citado país aceptó eliminar este tipo de ayuda para la agricultura, y que estaría hablando sobre las correcciones que se podrían introducir a los casos de ayuda interna que recibieran los productores en los mercados domésticos. Un poco ingenuos, los países creímos en la palabra de Estados Unidos. ¿Cómo es posible que queramos hablar de acceso a los mercados si ellos no pueden honrar su palabra en materia de subsidios a la exportación, lo que impide que avancemos en el tema de la ayuda interna? Ellos dicen que lo que sucede es que una cosa son el Alca y la negociación del continente americano, y otra, las reglas multilaterales y lo que pasa en el mundo.

Los demás países somos supremamente subdesarrollados hasta para negociar. No tenemos mucha creatividad, ni asociatividad, pero sí se nos ocurre negociar acceso.

En materia arancelaria, se supone que al concluir el proceso de desgravación se tendrá que llegar a cero en todos los aranceles. En temas definidos, se estima que hay unos periodos de referencia para los cuales se establece a partir de dónde empieza la desgravación. En temas por definir están los relacionados con arancel base, los métodos para terminar las concesiones, los calendarios y ritmos de desgravación.

Se han previsto calendarios y ritmos de desgravación. La desgravación sería inmediata, para comenzar con 0, y en ella iría una parte sustancial del comercio. El siguiente tramo se puede desgravar hasta en cinco años, el otro hasta en diez, y el último, en más de diez. Pero más de diez, con seguridad es menos de dieciocho.

De otra parte, está el tema de las asimetrías, el cual es supercomplejo porque los países andinos, y esto es una crítica que le he hecho a la CAN, son unos negociadores de principios, queremos que en todas las páginas, en todas las frases, en todos los renglones aparezca una mención al trato especial y diferenciado. En Colombia no creemos que esto sea lo correcto; ni siquiera necesitamos que se haga una mención al trato especial y diferenciado. Lo que queremos es sacar en la negociación un trato especial y diferenciado.

El Alca se vino encima y los plazos están ahí. Entre el 15 de agosto de este año y el 15 de agosto del 2002, debemos entregar la notificación del arancel básico, lo que quiere decir que cuando los países andinos estábamos tratando de hacerle el esguince a cumplir entre nosotros mismos, el Alca nos puso a definir qué íbamos a hacer frente al arancel nacional o al Arancel Externo Común, AEC. La segunda fecha que hay que mirar -y pónganle mucha atención-, tiene que ver con la primera entrega de ofertas, que será entre diciembre del 2002 y 15 de febrero del 2003. Señores, ¡el tiempo se acabó! El momento de hacer las listas era ayer. Hay que hacer las simulaciones. Luego, está la etapa prevista para el mejoramiento de ofertas, es decir, para que lo otros le digan a uno que mejore, que las condiciones de acceso no son tan buenas, etc., la cual irá de febrero 16 del 2003 a junio del mismo año. Por último, está la etapa de las ofertas revisadas (15 de julio del 2003), durante la cual todo el mundo mira qué se pidió y qué se dio.

Tal vez llegó la hora de replantear la manera como queremos negociar la avicultura. Pienso que esta podría ser la primera cadena, para lo cual sería necesario hacer un convenio de competitividad con los socios andinos. Si llegamos en bloque a la negociación, probablemente vamos a tener resultados que en el 2014 se van a concretar respecto a todos estos compromisos que se hicieron de las grandes extensiones de maíz amarillo y soya, para lograr los verdaderos encadenamientos.

Cuando uno va a negociar el tema de acceso, la primera reacción es pedirle al gobierno que consiga excepciones, pero este no es fácil de convencer, y es que negociar una excepción, cuando hay dos jugadores de los pesos pesados (Estados Unidos y Brasil), no es realista. Les voy a dar un consejo: no pidan excepciones porque estas son perversas, son dañinas, frustran los pueblos.

Lo que les quiero decir es que en esta negociación de acceso, lo primero que ustedes tienen que lograr es que como gobierno no se negocie el acceso en tanto no se resuelvan los otros dos temas. Lo segundo es que cuando les toque mirar el tema de acceso, van a tener que ser muy creativos. Traten de hacer los simulacros; traten de mirar qué les puede pasar en diez, doce, catorce, quince años, y piensen que lo máximo que van a lograr es quince. Lo que diría es que el reto de ustedes es el 2014, por lo que tenemos que pensar que la negociación termina en el 2004, es decir, que tendríamos desgravación a partir del 2006. Del 2006 al 2014 hay ocho años, un periodo que a ustedes sí les sirve porque habrán logrado verticalización y acercar los centros de producción a los de proceso y a los puertos. Si eso se cumple, no necesitarían protección, sino la oportunidad de disponer de mercados abiertos para exportar.

Pero no vayan a ser egoístas. Ustedes, que van uno o dos pasos adelante, cojan de la mano a sus socios de Venezuela y Ecuador y hagan alianzas. No los miren como enemigos. Ellos hoy son competencia, pero a la vista de ocho años son los aliados para defender el mercado andino y para llegar a otros escenarios.

La primera de las oportunidades que ofrece el Alca es la capitalización del acceso preferencial y estable de nuestros bienes y servicios en todos los mercados del hemisferio, y la segunda, convertir ese acceso en mayor producción, más eficiencia, mayores niveles de empleo interno, mayor crecimiento económico, en desarrollo sostenible y más equitativo, y en reducción de la pobreza.

Señores: no se sientan agobiados. Siéntanse retados y pónganse a trabajar porque ustedes tienen las oportunidades.

 
"Debemos ser ingeniosos"

Fernando Barberi,
director de posgrado de Economìa,
Universidad del Rosario

El Nafta, primer acuerdo de nueva generación que se hizo, es un tratado de libre comercio entre Estados Unidos, Canadá y México, y es justamente Estados Unidos el que va a jugar un papel decisivo en las negociaciones del Alca, en razón de lo cual va a ser muy factible que las normas en las que se enmarque este tengan mucho que ver con la forma como esos tres países negociaron el sector agrícola en el TCL.

El Nafta es un "cuento", porque quien lo lea no se da cuenta de que lo que está escrito no se cumple. Es decir, está redactado de una manera tal que en su texto se encuentran escondidas todas las artimañas del mundo, sin que uno se percate de ello, en lo que constituye una estrategia de negociación de Estados Unidos.

Aparentemente el Nafta es un tratado puro e integral de libre comercio clásico, sin restricciones, pero sólo cuando uno comienza a leer los pies de página, los anexos, las subnotas de capítulos, se percata de que es otro cuento. A esto hay que ponerle atención porque puede ser muy interesante en las etapas posteriores de la negociación del Alca, para veamos qué salidas tenemos. En síntesis, es muy importante mirar los resquicios, las rendijas por donde uno puede meterse para, de un lado, minimizar los costos de la apertura que se va a hacer, y de otro, y muy importante, mirar las oportunidades que se pueden gestar.

Muchas veces los empresarios colombianos son muy timoratos, porque sólo miran su mercado interno, y creen que abierto el comercio a Estados Unidos o Brasil van a desaparecer. Puede que eso les pase a algunos, pero hay que hacer estudios de mercados específicos; probablemente haya que modificar productos, agregar valor, mejorar tecnología, pero creo que hay nichos de mercado en todos los sectores. La clave está en prepararse con cuidado para detectar oportunidades.

Las negociaciones del Alca no han comenzado. En efecto, el estado de los textos todavía es muy preliminar, por lo que hay mucho campo para hacer propuestas. Esto es muy importante porque nos da campo para presentar cosas.

De otra parte, la negociación del Alca en agricultura, si bien se encuentra en estado preliminar, está bastante retardada en un tema que es fundamental, al cual el sector privado no le pone cuidado: el tratamiento de las normas sanitarias y fitosanitarias. ¿Por qué es importante este asunto? Sencillamente porque nada ganamos con que nos abran los mercados externos si, a través de esas normas, nos los están cerrando. Ahora, si nosotros no somos capaces de contranotificar, explorar y saber cuáles son las medidas que nos pueden trancar las exportaciones, ello será el mejor negocio del mundo para la contraparte. No olviden que como el arancel en Estados Unidos y Canadá no es superior a 4% en promedio, poco les costaría eliminarlo por completo, pues pueden manejar la protección a través de las medidas sanitarias. Me parece que el sector privado colombiano tiene que pellizcarse con este tema.

El gobierno colombiano ha venido insistiendo en que lo ideal es un 0 x 0 x 0, es decir, cero subsidios a las exportaciones, cero aranceles, cero ayudas internas, porque el libre comercio no puede ser entendido como que yo acepto eliminar los aranceles pero sigo dando subsidios. La pelea que se está dando en este punto es lo que, a mi juicio, llevará a que la negociación agrícola se vaya a decidir un día antes de la fecha límite, o sea, por allá en el 2003, por ser este un tema más político que técnico.

En manejo del programa de liberación, que es el calendario mediante el cual los países deciden eliminar los aranceles, se supone que Estados Unidos y Canadá van a incluir un porcentaje significativo del come

rcio en lo que se denomina lista de desgravación inmediata, o sea, un grupo de productos para los cuales se les pone cero arancel al inicio de la negociación.

El problema de fondo en la negociación van a ser las disciplinas internas más que los subsidios a las exportaciones, por dos razones: primero, porque en la Declaración de Buenos Aires se acordó que estos se eliminarían para el comercio intrarregional. Para Estados Unidos es muy difícil irse contra un mandato, así no lo quiera, porque ello le desbarajustaría toda la negociación. Con relación a las ayudas internas y a las que tengan efectos equivalentes, el mandato de la Declaración de Buenos Aires lo que dice es que estas se disciplinarán. Pero, ¿qué significa disciplinarán?

Les garantizo que este acuerdo no termina sin listas de excepciones, y no sólo por nuestros países, sino también por los desarrollados (no veo a Estados Unidos poniendo en libre comercio a Venezuela y Brasil). Ahora bien, esas excepciones van a surgir del resultado de las negociaciones, de los cambios de política que haya.

Hay otro punto sobre el cual ustedes deben tener claridad: las diferencias que existen en el sistema de negociaciones. En teoría, se supone que el Alca es un acuerdo de treinta y cuatro países. Sin embargo, hay una posición bastante fuerte de Estados Unidos, que trata de impulsar la negociación bilateral, en vez de la multilateral, lo cual es obvio para ellos, por ser los que tienen mayor poder de negociación. Si manejan el bilateralismo, rompen la unidad de los demás, lo que les facilitaría aprovechar mejor el esquema de negociación. Así las cosas, hay que insistir en multilateralidad.

Se nota mucha reticencia por parte de los países a notificar, o sea, a mencionar y a poner sobre la mesa las medidas de carácter no arancelario y las medidas fitozoosanitarias que tienen. Si uno no logra contranotificarlas, ellos no van a ser tan bobos de hacerlo. Dos, que las normas fitozoosanitarias se regulan a escala mundial por el respectivo acuerdo de la OMC, el cual -así como el Agrícola, el de Subvenciones- es un acuerdo marco, que requiere legislaciones internas para desarrollar los de manera cabal. Pues bien, la tesis que están impulsando Estados Unidos y Canadá es que ese acuerdo sea solamente la implementación de las medidas de la OMC, lo que no puede ser porque no es igual tener el mismo acuerdo para un comercio con aranceles, que para uno sin aranceles, como lo es el Alca. Debemos propugnar porque se avance mucho más de lo que se avanzó en la OMC para evitar que las dichas normas se constituyan en obstáculos al intercbio.

Como conclusión, les diría que tenemos que estar en el Alca, pero hay que ser ingeniosos para ver cómo podemos aprovechar las oportunidades que brinda el acuerdo y evitar sus amenazas. También, que de lo que ustedes oyeron hoy y lo que va a ser, falta mucho trecho por recorrer. Muchas veces, las negociaciones internacionales se deciden la última noche del último día. Los invito a que no nos sintamos menos que nadie. Se que las diferencia de Estados Unidos y Brasil con nosotros son enormes, pero eso no quiere decir que debamos resignarnos a morir, y que si no nos protegen nos vamos a desaparecer. Hay que trabajar y ojalá se logre una exclusión, pero si no, ¿qué? El presidente Bush puede llamar al doctor Uribe para decirle: se abren todos los sectores o le quito el Plan Colombia y el apoyo del Banco Mundial y el Fondo Monetario. El poder es para ejercerlo.

 

Una mirada al Nafta
S
ilvia Anzola, Investigadora de la Universidad del Rosario

En el tratado del Nafta, el acceso a mercados es el punto más importante, pues no existe un tratamiento único, una desgravación igual para los tres países, como se imaginaría uno. En efecto, existe un tratamiento entre México y Estados Unidos, otro entre México y Canadá, y un tercero entre Canadá y Estados Unidos. Estos dos últimos preservan lo que traían, mientras que México, al entrar, establece un vínculo con cada uno de ellos por separado. Así, una es la desgravación que la da a Estados Unidos, y otra la que le da a Canadá.

Los puntos más importantes de la desgravación tienen que ver con: 1) la tasa base, o sea, desde dónde arranca la desgravación, la pregunta que se hace en toda negociación, 2) la velocidad de la desgravación, es decir, el cronograma, y 3) las notas al cronograma, que son aquellos tratamientos de excepción que se introducen en virtud de numeritos, llamaditas y pies de página que se pueden poner al cronograma. Estamos en la parte de la desgravación, y dentro de ella vamos a mirar cómo negociaron ellos la tasa base. México con Canadá y Estados Unidos, por lo general, tomó el arancel vigente en junio del 91, tal como existe en la cláusula, pero si uno miras las noticas del cronograma, puede encontrar que para determinado producto se fija una equis tasa ad valorem y una tasa base específica por tal valor, algo que no era precisamente el arancel que tenían en junio del 91. Entonces, por eso se tendría que afirmar que México con Canadá y Estados Unidos, por lo general, tomaron el arancel del 91.

Otro punto importante es que Canadá y Estados Unidos en su negociación con México le respetaron el Sistema General de Preferencias y la Tarifa General Preferencial que estaba disfrutando por ser un país en desarrollo. Entonces, cuando nosotros en el Nafta nos digan que no nos van a respetar, por decir el Atpa, lo sucedido entre esos tres países va a ser un argumento a favor.

En materia de desgravación, tenemos que entre Estados Unidos y Canadá, esta venía desde el 86 y no la tocan. No hablan de una nueva tasa base, como tampoco de nuevo cronograma de desgravación de México con Estados Unidos, hay tratamientos especiales para cuatro sectores o cuatro tipo de productos (otro caso de asimetrías), entre Canadá y Estados Unidos: frutas frescas y vegetales, carne, granos y derivados de los granos, y aves de corral y huevos.

En sector de aves de corral y huevos se otorgan cupos. Si Canadá llega a restringir, a establecer contingentes sobre los pollos, pavos o huevos, tiene la obligación, de todas maneras, de permitir que un determinado porcentaje de esos bienes, sean importados de Estados Unidos. En pollos, la cuantía no es inferior a 7.5% de la producción doméstica, y excluye aves procesadas, que no cuentan en la cuota y a las que se les puede imponer restricción total. En pavo la cuantía no es inferior a 3.5% de la producción doméstica. En huevos y derivados la cuantía no es inferior a 1.6% de la producción nacional de huevos en cáscara, 0.7% para los congelados líquidos y procesados, y 0.6% para los huevos en polvo. Como estos tratamientos especiales están para dos países, podemos irnos olvidando del tratamiento general que ellos predican, de la tasa base única, del cronograma divino de cinco categorías.

CONTINÚA