LA UNIVERSIDAD DEL FUTURO: PARA EL DESARROLLO DE
UN NUEVO HOMBRE.
(O para el
desarrollo técnico y humanístico)
Alvaro Monterrosa Castro
Voluntad de
verdad y pedagogía.
Quienes deseen
salir
de la minoría de
edad intelectual, se deben ejercitar en
la voluntad de
llegar a la verdad.
¿Quién es
entonces el verdadero educador?.
Aquel que no
impone sino que construye y busca la
verdad junto con
el alumno, es la persona que guía, que
orienta, que es
la luz en la oscuridad...
Gabriel Suárez
medina
Es frecuente en
los diálogos sobre los tópicos que son inherentes a la Universidad,
cualquiera que ellos sean, hablar de la crisis de la Universidad, tanto en
los aspectos administrativos como académicos. La falta de un liderazgo, la
falta de políticas educativas acordes con nuestra actual realidad,
correctamente planificadas y progresistas, la falta de una toma de
decisiones oportunas y eficientes que contribuyan a su desarrollo y que
repercutan profundamente en la sociedad, son algunos de los aspectos
considerados.
Se necesitan
verdadero luchadores del progreso, hombres dispuestos a inventar un mundo
diferente, individuos creativos, y esa creatividad esperada es obligación
de los maestros, visionarios que girando con temple y fortaleza el timón,
lleven a todos los estamentos universitarios a ejercer el rol vanguardista
que deben tener al interior de la sociedad. Los Docentes deben ser
capacitados, poseedores de especializaciones, maestrías y doctorados, con
dedicación exclusiva o tiempo completo, autores de investigaciones y
publicaciones, agrupados en gremios o asociaciones científicas, personal
capaz de descollar dentro del mercado de la educación, y con profunda
estructuración pedagógica. Estos luchadores serán los facilitadores, para
que la Universidad pueda establecer un diálogo amplio hacia su interior
como hacia el exterior. Líderes que impongan la formación de hombres y
mujeres íntegros, de estructuración elaborada, alumnos de elevada calidad,
con una gran fundamentación humanística, llenos de una ética de servicio
hacia su comunidad, interesados en la investigación de la problemática
cotidiana, capaces de innovar, de generar cambios, cambios que a su vez
deben ser el motor del progreso y desarrollo de la sociedad. Egresados que
no vean en su profesión un instrumento para el enriquecimiento
rápido y/o ilícito, ni que la búsqueda del titulo, sea para coleccionar
papeles destinados a decorar o embellecer las paredes, olvidando las
implicaciones sociales que pueden tener esos estudios universitarios
realizados.
La Universidad
debe actualizar el saber. La Universidad debe estar en su contexto
cultural e histórico, capaz de generar dignidad social. La Universidad
debe producir hondas repercusiones en la estructura social, ya que en ella
están las raíces de la eterna violencia vivida en el países, desde las
edades neonatales de la República. La Universidad debe ser la cabeza, debe
propender por un mejoramiento continuo, siendo futurista y no sólo
profesionalizante. Debe estar inmersa en el interior de la problemática
diaria, siendo abierta, receptiva, dispuesta a la auto evaluación,
acreditada, una Universidad permanente, que eduque para la vida, para la
paz, para la tolerancia. Una universidad esencialmente humanística, centro
de formación donde reine la equidad, la calidad y lo relevante,
institución capaz de generar crecimiento personal, despertando en el
egresado la consciencia que ese crecimiento debe ser volcado sobre la
sociedad para impulsar el desarrollo del país.
Debe la
Universidad entrar a tomar parte de la lucha contra la violencia,
ejerciendo una actividad preventiva. Tiene la universidad la obligación de
entrar a preparar una nueva generación de individuos más comprometidos con
la realidad, la nación, la historia y las nuevas condiciones. Debe la
universidad abandonar la preparación en el aspecto puramente profesional
de sus egresados. Debe generar una cohorte de egresados que con un
conocimiento y una estructuración personal sólida, sean las bases para la
destrucción de la corrupción, otro de los puntos de importancia en la
génesis de la violencia cotidiana.
Algunos países,
que hace apenas cincuenta años quedaron en la ruina y en la destrucción
total, tras la Segunda Guerra Mundial, han florecido de nuevo, creciendo
imponentes sus ciudades y por tanto sus gentes, sus pueblos, llegando a
alcanzar elevados indicadores económicos y demográficos. La Universidad en
ellos ha sido un instrumento importante para la reconstrucción y el
establecimiento del desarrollo. Una universidad con metas y objetivos bien
señalizados, verdaderas escuelas pedagógicas. Universidades que asumieron
el reto del avance y desarrollo de la tecnología. Universidades de
curriculum flexibles e interdisciplinarios, abiertas y permanentes, que
prepararon el recurso humano que cumple un papel generador de progreso en
el seno de la sociedad.
Las
circunstancias históricas de la colonización de América Latina, las
corrientes y la parte de los esquemas educativos universitarios Franceses
de corte Bonapartiano, que llegaron junto con los conquistadores y los
frailes en los galeones que atracaban en Cartagena, y que luego se regaron
por todo el nuevo mundo, pueden explicar la ausencia de los hábitos
investigativos en nuestros centros y ésta ausencia a su vez, ser parte de
las razones de nuestro subdesarrollo. Esquema puramente profesionalizante,
orientado a preparar individuos que ejercen actividades rutinarias, una
tras otra, y una tras otra, siendo partes de una maquina infinita. La otra
parte de esa escuela Francesa, los Institutos de investigación,
encargados de promover el conocimiento nuevo, impulsores del desglosar de
los componentes intrínsecos del saber, no llegaron a bordo de las mismas
embarcaciones.
Con el tipo de
Universidad impulsada y desarrollada por Humbol, se explica las bases del
desarrollo alemán, potencia mundial, país de riesgo para la humanidad en
otras épocas. Su estructuración universitaria permite una formación
humanística, científica, masiva, amplia y donde están llevadas de la mano
la investigación y la docencia. El seminario Alemán es una excelente
estrategia para la preparación de las futuras promociones de
investigadores.
El ejercitar a
diario de la investigación - acción, debe hacer parte del modelo ideal
universitario, donde la excelencia académica incluya Centros de Educación
Superior cambiantes, con imagen Institucional, con programas de extensión
y con un definido Programa Educativo Institucional (P.E.I.).
Se propone una
Universidad del futuro con un modelo educativo con la misión implícita de
formar profesionales íntegros, responsables, investigadores, analíticos,
