MÉDICOS GINECÓLOGOS Y EDUCADORES
Alvaro Monterrosa Castro
El poeta
Alejandro Cárdenas asevera en su poema dedicado a la mujer:
“ Obrera y
reina a la vez como la abeja
llevas
el encanto de la vida en tus entrañas,
como el sol
que ilumina las mañanas
eres canto
permanente de la vida”.
El hecho de ser
docente debe estar profundamente relacionado con la correspondiente
vocación. El ser Médico y en especial, Médico de mujeres, (Especialista en
Ginecología y Obstetric ia), también debe llevar implícito mucho de
vocación.
Ser consciente
de tener vocación para desempeñar las dos actividades, ejercerlas al
tiempo y disfrutarlas, sintiendo una profunda gratificación, en definitiva
es un regalo de Dios.
Los Médicos
tienen la oportunidad de realizar educación a diario, permanente, en todo
tiempo y lugar. En el instante mismo de ejercer la profesión de médicos,
es momento preciso para realizar una labor educativa al interior de la
población. Lo más humano de esta labor es que se puede ejercer una
actividad rica en aspectos de prevención. Es oportunidad para enseñar y
conseguir que la gente tenga a su alcance los beneficios de la medicina
preventiva, con lo cual se puede buscar y perpetuar la dicha de la salud y
evitar la llegada de condiciones de enfermedad. Cumplir con dedicación y
entereza esa actividad en la mujer, es prevenir las condiciones criticas y
graves como el cáncer del cuello uterino. Ejercer actividades educativas
bien planeadas y con las estrategias didácticas adecuadas, permite que la
mujer pueda prevenir las secuelas y por tanto las consecuencias de la
menopausia. Estas dos actividades que sólo vienen a ser ejemplos, deben
ser labores hoy día básicas e inevitables para el Médico, que de veras
está comprometido con el bienestar de la mujer y de la sociedad. La
educación en salud para la población, va de la mano con su ejercer diario.
Y que decir de
la labor educativa que se debe adelantar en la mujer que está cursando su
gestación, viviendo la maravilla divina de la reproducción. Es obligación
enseñarle todas aquellas actividades que debe desarrollar para cuidar
desde el exterior hacia el interior de su ser, a sus hijos, que vienen a
ser su descendencia, su continuar sobre la faz de la tierra, la
oportunidad única para estar más allá de la muerte, sobre el ineludible
transcurrir del tiempo. Es instante preciso para ilustrar e informar sobre
nutrición, ejercicios, control del peso y sobre todo, para hacer énfasis
en lo que se ha perdido costumbre, sobre Puericultura, para que
pueda brindar a sus hijos, los cuidados necesarios, sin mitos y sin
temores.
No por ser
anotada de último es de mínima importancia. El Medico de mujeres debe ser
el ilustrador preciso sobre los aspectos relacionados con la sexualidad.
Deben crearse los espacios y los momentos para que se cumplan estas
labores. La sexualidad va implícita en la esencia misma del ser humano,
virtud que permite vivir y disfrutar, relacionarse con la pareja y manejar
el coito por fuera del hecho de la reproducción. Para ser exitosos en
estas actividades, el médico debe haber desarrollado unas buenas
estrategias didácticas, ser diestro al utilizar los recursos y haber
afinado los mecanismos de la comunicación.
Llegar a ser un
buen Médico, un buen Médico de mujeres, lleva implícito por lo señalado,
intentar ser un buen educador. El hecho de cumplir a la vez una labor
docente en el nivel universitario, debe ser tomado como una tarea
formidable, de una gran responsabilidad individual y colectiva, de un
profundo sentido y compromiso humano. El docente Médico tiene el reto y
fortuna de formar a los Médicos. Debiese poseer una sólida y bien
fundamentada formación en principios y en conocimientos. Debiese adquirir,
atesorar y ser dueño de valiosas destrezas y habilidades, para ejercer esa
gran responsabilidad que tiene para con el alumno, la sociedad, y para con
el mismo. El compromiso no tiene final. No deben haber barreras en el
accionar médico y educativo. No cabe la palabra EX. Siempre y por siempre
serán Médicos y Educadores. No hay espacio ni tiempo dentro de la sociedad
al Ex Médico ni para el Ex maestro. Estos dones lo son para toda la vida.
Son títulos no para engalanar paredes, son acreditaciones sociales para
ejercer, para aplicar, para perpetuar. Reconocimientos para formar
alumnos, los futuros Médicos. Siempre obligados a dar ejemplo, porque la
mejor manera de enseñar es dar ejemplo y el Médico tiene en gran forma
magnificada esa oportunidad. Para desempeñar dicho papel, a diario debe el
docente médico prepararse, capacitarse y conservarse actualizado, atento a
las corrientes del saber científico y pedagógico, sabiendo mucho de
Medicina y también mucho de docencia. Fernando Savater, pensador español
de nuestros años, en su libro El valor de educar, nos dice: “No se puede
pasar de la nada a lo sublime sin paradas intermedias”.
Gracias mujer
por existir. Existiendo, yo existo. Y existo para perpetuar tu existencia,
tu bienestar, tu salud. El fin de la diaria actividad asistencial es
cuidarte. En la actividad educativa, el esfuerzo se encamina a preparar a
los sucesores para tu cuidado, los alumnos. Es deber intentar que ellos
sean hábiles al momento de ilustrar a la comunidad, que lleguen a ser
verdaderos pensadores y dominadores de la palabra.