LA COMUNICACIÓN EN EL PROCESO ENSEÑANZA –
APRENDIZAJE.
Luis Alberto
Mosquera Vega
El deber ser
del docente, le exige al maestro evaluación y preparación permanente en su
labor, para que pueda impartir una verdadera formación integral. La
relación del profesor con sus estudiantes se establece con la
comunicación. Por tanto los resultados que se obtienen en el proceso
enseñanza – aprendizaje, dependen en un alto porcentaje de la habilidad y
preparación que se tenga en el manejo de las técnicas de comunicación.
El docente debe
reflexionar sobre estos aspectos, ubicando su trabajo en el contexto
cultural, dado que éste marca la perspectiva. Se debe plantear una actitud
hacia lo que se mira, de donde emerge un mundo conceptual, producto de la
interacción social, donde la realidad de la sociedad y de la vida es casi
siempre producto del uso lingüístico.
Fuera del aula
de clases, el estudiante comparte con su comunidad y aprende de ella en
forma espontánea, articulando un discurso basado en códigos untados de la
realidad extra escolar. La educación que se imparte en los contextos
institucionalizados, no puede estar alejada del medio cultural donde el
estudiante interactua, y debe buscar generar cambios en la conducta de los
integrantes, con la intención de renegociar la cultura y recrearla de
manera constantemente.
El docente está
comprometido en reflexionar sobre la modalidad de su discurso y
cuestionarse si realmente es el adecuado, interrogarse sobre cómo es la
emisión de sus mensajes, el uso de los canales de comunicación, cómo se
presenta la recepción, cuáles son los códigos apropiados y debe tener
presente que el estudiante es un elemento participativo. La formación en
una disciplina implicará el aprendizaje de aspectos del lenguaje que le
son propios. Desde el punto de vista de los juegos lingüísticos, la
formación en una disciplina correspondería al aprendizaje de una serie de
juegos que pueden conectarse e incluirse en otros juegos. En los procesos
de formación, junto con los contenidos deben considerarse los modos
validos de producción de conocimiento y de su comunicación. La
comunicación genera la necesidad de negociar significados, definir limites
semánticos, crear y precisar códigos que posibiliten las comunicaciones
pertinentes.
El maestro debe
apropiarse de las técnicas de comunicación y plantearlas para cada caso,
teniendo en cuenta el contexto social. Con las técnicas grupales el
profesor se puede apoyar y trabajar con los estudiantes, examinado y
comparando distintos puntos de vista y opiniones. El lenguaje de la
educación ha de ser una invitación constante a la reflexión, a la creación
de condiciones de objetividad, donde deben expresarse siempre los aspectos
relacionados con dicho proceso, dejando margen para la metacongnición.