LA UNIVERSIDAD QUE NECESITAMOS EN EL PRÓXIMO
SIGLO.
Margarita Frias
Utria
Se hace
necesario que los docentes, estudiantes y padres de familia, nos hagamos
unos interrogantes. ¿Qué hemos hecho hasta aquí?. ¿Qué necesitamos para el
próximo siglo?. Es evidente y claro que para el futuro vamos a necesitar
que en primera instancia en los campos y ciudades renazca la esperanza,
que se dé el nacimiento de un nuevo sol que nos devuelva al hombre en su
capacidad de amar y servir a los demás, un individuo que sea capaz de
producir e innovar, teniendo en cuanta los adelantos existentes.
La historia ha
demostrado que las sociedades cambian a partir de sus renovaciones
educativas. Proceso lento pero real. Es valida aquí la afirmación de
MacMilton Vincen Vives, quien en su texto Educación y cambio Económico
dice: " los cambios que se dan en la sociedad se darán desde la educación
o no se darán ". En este sentido las Universidades deben ser las llamadas
a generar los cambios socio - económicos y políticos de las regiones,
contribuyendo también en el afianzamiento cultural y científico de las
mismas, pero sobretodo al cambio de consciencia, siendo gestora de un
hombre nuevo e integro que se proyecte adecuadamente sobre las
generaciones venideras.
Hoy la
educación está urgida de un alto en el camino. Se debe renovar la
Universidad, al tanto se replantean las prácticas educativas, y se
involucra en todo el proceso a la sociedad, para rescatar los valores
inherentes al ser humano, lo que permitiría humanizar al hombre sin
apartarlo de la ciencia y la tecnología. En procura de masificar la
educación se debe facilitar el ingreso a las Universidades a jóvenes de
cualquier clase social, reduciendo las exigencias económicas, ampliando la
cobertura mediante estrategias amplias y flexibles, donde se favorezca
especialmente a las clases marginadas, asegurando de esta manera que el
progreso socio - económico, tecnológico y científico llegue a todas las
esferas de la sociedad, sociedad urgida no solamente de avances
científicos y culturales, sino también de un desarrollo humano integral
que facilite la convivencia pacifica, y donde se tenga como principio
fundamental la prevalencia del bien común.
La Universidad
debería apoyarse en una estructura administrativa de veras democrática,
con objetivos claros y capaz de responder a la comunidad con la cual está
comprometida, mostrando gran competencia para organizar el funcionamiento
interno de la institución. Son importantes al respecto los aportes que en
su texto " La idea de la Universidad ", incluido en el libro " El Concepto
de Universidad", nos presenta Jaime Castrejón Diez. En su modelo, propone
dicho autor lo importantes que sería la jerarquía en las relaciones de
autoridad y el mantenimiento de unos canales de comunicación eficientes.
Del modelo político revisado, se tomaría la departamentalización académica
como cuerpo organizativo, interactuando por tanto dichos Departamentos de
una manera interdisciplinaria. Esto sería de gran importancia, ya que
tendrían ellos la responsabilidad de organizar los currículos y planear
los respectivos programas de actualización científica y pedagógica de los
maestros y la cualificación del personal de las diferentes dependencias
universitarias. En especial los Departamentos tendrían la función básica
relacionada con el fortalecimiento de la investigación científica y de los
procesos de formación integral.
Para establecer
nuevas carreras, lo primordial en la Universidad es el conocimiento del
entorno y sólo a partir de las necesidades básicas y reales de la sociedad
misma, implementar nuevos programas de estudio.
Los docentes
deberían además de sus salarios básicos, recibir auxilios o becas para
estudios e incentivos al lograr destacarse dentro del campo de la
investigación científica.
Los estudiantes
deberían tener una activa participación a través del consejo estudiantil.
Se establecerían estímulos para los alumnos que se destaquen en sus
respectivas facultades, sentando de esta manera las bases para gestar la
formación de lideres capaces de generar desarrollo y cambios en las
comunidades, por consiguiente las regiones del país se beneficiarían desde
el punto de vista tecnológico, científico y cultural, saliendo del
estancamiento, muchas de la marginalidad y del olvido, en que están
sumidas hoy día.
En todas las
carreras se tendría en cuenta la proyección y prestación de un servicio
social a la comunidad, ya que uno de los principios fundamentales sería
contribuir a proporcionar bienestar social a los sectores subnormales en
la zona de influencia de la Universidad. Los períodos de prácticas en
programas comunitarios, contribuirían y serían la vez, dinamizadores de
los procesos de cambio que la sociedad necesita. Se utilizarían los
recursos propios de la región y la Universidad sería capaz de velar por el
buen funcionamiento de los programas y aportar avances científicos,
teniendo en cuenta que los dirigentes previamente formados en ella con
sólidos principios filosóficos y humanísticos, y bajo parámetros de
justicia social, serían ajenos a la corrupción y al delito, teniendo como
principios y valores: la justicia, la equidad, la lealtad, la ética y
sobre todo la responsabilidad para mantener la autonomía institucional.