LA PRACTICA EVALUATIVA PARA EL MOMENTO ACTUAL.
Margarita Frias
Utria
Enith Banco
Agamez
Todavía son
muchas las fallas, injusticias y desaciertos que a diario se cometen en la
Educación, siendo principalmente en lo referente a la práctica evaluativa,
a pesar de la existencia de los lineamientos ya trazados y presentes en la
Ley General de Educación (Ley 115 de 1994), sus decretos reglamentarios y
la resolución 2343, donde se adopta una evaluación por procesos. Este
hecho se presenta ya que los docentes no han recibido una preparación
suficiente para el adecuado y correcto manejo de esta modalidad evaluativa.
Las fallas se
hacen evidentes cuando consideramos los siguientes aspectos:
• ¿Qué se evalúa? Se notará que
únicamente se siguen evaluando contenidos conceptuales, conocimientos,
muchas veces manejados al antojo del docente, teniendo en cuenta sólo los
temas y sutemas de clase. Parece ser el único propósito de nuestro
quehacer pedagógico.
• ¿Cómo se evalúa? En este sentido
se ha avanzado un poco más, ya que a los cuestionarios, se le ha sumado la
observación, la dirección, la participación del alumno y la intervención
del grupo.
• ¿Con qué criterios? Usualmente
sin tener en cuenta criterios preestablecidos. Generalmente sólo interesa
la cuantificación del conocimiento.
• ¿Para qué se evalúa? Sigue
siendo el mismo, el propósito es determinar si el estudiante puede ser
promovido o no a un curso superior.
• ¿Por qué se evalúa? Por que es
requisito establecido por el Ministerio de Educación.
• ¿En qué momento se evalúa? No
obstante sabiendo que la evaluación debe ser permanente, se descuida este
aspecto y se establecen ciertos períodos para evaluar, en forma de
parciales y finales.
• ¿En qué condiciones físicas,
psicológicas y académicas se encuentra el evaluado? Casi nunca hay interés
en conocer las condiciones en que se encuentra el alumno. No interesan los
aspectos físicos o psicológicos. Parece ser que lo único que debe tenerse
en cuenta es la parte académica, como si todos los estudiantes tuviesen la
misma oportunidad para asimilar los conocimientos.
• ¿Dónde se realiza la evaluación?
En el salón de clases con el estudiante sujeto a un tiempo especifico. Los
resultados de las evaluaciones suelen ser acosadas por la necesidad de las
entregas de notas. Los apresuramientos generan evaluaciones no reales.
• ¿Con qué instrumentos? Con
cuestionarios, con test, con preguntas estimuladoras de la memorización.
Muy pocas preguntas de análisis y reflexión.
Durante mucho
tiempo se ha manejado la evaluación sin que se conozcan a fondo las
concepciones evaluativas. Se podría afirmar que de manera empírica se
viene practicando la evaluación como un sistema de medición, expresada
mediante calificación numérica. Como lo plantea Guillermo Torres Zambrano,
son muchas las tendencias en las evaluaciones, pero en cuanto a la
evaluación del aprendizaje no son manejadas por el docente, pero se han
ido modificando con el paso del tiempo, hasta llegar al actual sistema de
emisión de juicios valorativos.
Según la
concepción pedagógica establecida por la ley 115, la evaluación debe ser
un proceso continuo, global y globalizante, donde hay que tener en cuenta
todos los aspectos del estudiante en lo volitivo, afectivo, cognitivo y
psicomotor, como también lo referente al docente en cuanto a sus prácticas
y metodologías pedagógicas, como también a los estamentos administrativos
que deben crear los ambientes propicios para una adecuada actividad
educativa y deben utilizar los resultados de las evaluaciones para
encaminar correctamente el proceso, elevando y buscando la excelencia en
la calidad del servicio educativo.
El paradigma
pedagógico establecido por la ley 115 nos orienta hacia una evaluación por
procesos, que permite renovar las practicas evaluativas como elemento
dentro del proceso educativo. Es fundamental establecer logros que
orienten el avance del conocimiento de los estudiantes en todas sus
dimensiones, ya sean corporales, comunicativas, cognitivas, volitivas y
estéticas. Uno de los autores que más ilustra este respecto es Carlos
Cajamarca, quien plantea unas etapas para la consecución de logros.
Estas etapas
son: (1) Conceptualización. (2) Comprensión dada por traducción,
interpretación y extrapolación. (3) Anális is. (4) Síntesis. (5)
Generalización. (6) Aplicación. (7) Valoración. (8) Decisión. (9)
Verificación.
Se deben
renovar las prácticas evaluativas, para cumplir lo establecido en la Ley
115. Se hace necesario aplicar un seguimiento continuo que facilite la
dinamización de la toma de decis iones en procura de mejorar el proceso
educativo. Por ende se requiere recurrir a una serie de elementos:
• Participación activa del
estudiante en dinámicas de grupo: exposiciones, mesas redondas, etc.,
donde se haga posible la observación detallada y el anális is de la
expresión oral, la cual será criterio fundamental para evaluar.
• Un criterio fundamental será
estimular a diario la expresión escrita, por lo tanto se deberán
establecer exigencias en la presentación de trabajos escritos como cartas,
ensayos, resúmenes sobre comprensión de texto, elaboración de
composiciones, etc., con el fin de afianzar el manejo de los códigos
escritos.
Deben crearse
espacios donde el alumno pueda auto evaluarse y pueda también evaluar al
docente, contribuyendo al mejoramiento del desempeño pedagógico. Se hace
necesario la presencia conceptual de los maestros, promover e incentivar
el deseo de un cambio urgente en el quehacer del docente.
La evaluación
se debe mirar como un proceso de medición, valoración y apreciación de
nuestros estudiantes. Como sabemos, en la evaluación con base en procesos,
se debe alcanzar los objetivos que sean trazados para lograr un
comportamiento observable en todas las dimensiones del desarrollo humano.
La evaluación deberá ser permanente, donde se establezca una mejor
comunicación entre los estudiantes y el maestro. Donde el ideal es que los
estudiantes conozcan desde los principios cuales son los criterios que se
tomarán para la realización de la evaluación, donde el profesor además de
ser una guía, sea un buen orientador de todos estos procesos. Teniendo
claridad del por qué evaluar, para qué, con qué criterios y cómo evaluar.
Conviene
aclarar que cuando se orientan las clases con énfasis en los procesos,
permite al educador, sino conocer ampliamente, sí detectar en que
condiciones físicas, psicológicas y académicas están nuestros alumnos,
para facilitar una mejor práctica evaluativa, no olvidando que de acuerdo
al estado de animo dependerá el resultado. Aquí conviene destacar que es
básica la actitud que debe asumir el maestro ante estas situaciones, lo
cual hace necesario un adecuado replanteamiento en las estrategias
metodológicas a seguir, ya que en definitiva no es una situación ajena a
su quehacer educativo.