ESCRIBIR ES TENER PLENA CONCIENCIA DE ESTAR VIVO.
( O una buena
oportunidad para respirar).
Alvaro Monterrosa Castro
(Por su pasillo largo,
rectilíneo y de piso lustroso, bajo sus arcos simétricos y elegantes
caminan todos, camina la ciudad, cruzan años y años. Se ha pasado de la ya
remota colonia, se viven los estertores de la República y su crisis social
actual de finales de siglo y se espera la maravilla con que pintan al
nuevo milenio. En ese portal, sentados en taburetes estuvieron ellos,
quienes le dieron el nombre al portal, los escritores de una lejana época.
Son los escribanos y su sitio: El Portal de los escribanos, en Cartagena
de Indias).
Siempre he
escuchado decir que escribir es un oficio, tal vez esa apreciación deriva
de la actividad de los escribanos, de la época ya distante atrás en el
tiempo en que se debía buscar al letrado para que plasmara en un papel un
mensaje, casi siempre una carta, casi siempre un mensaje de Amor o de
dolor. Entre las líneas del “ Amor en los tiempos del cólera”, vive un
escribano que cumple apasionadamente y con fervor ese oficio,
desarrollando esa labor de facilitador de la comunicación entre el emisor
y destinatario.
Para los días
actuales los oficios se suelen aprender en los centros de estudios,
llámense Escuelas Tecnológicas o Universidades. Multitud de Instituciones
diversas que expiden, usualmente a borbotones, títulos o diplomas o
documentos o certificaciones, que legitiman la actividad, que le dan
permiso al individuo para que pueda ejercer su actividad o desarrollar su
accionar al interior de la sociedad misma, y que lo facultan para correr a
solicitar un puesto en la agencia de empleo de la esquina o sacrificando
de paso su libertad de pensamiento, anclarse en la burocracia y estar
presto a la señal del padrino político. Otros oficios, generalmente los
manuales, se aprenden así no más, viendo y haciendo.
¿Y también el
oficio de escritor?
Entonces un
desinformado, interesado en ejercer el oficio de escritor, para escribir
libros, optaría por buscar entre las largas listas de programas y
especializac iones y postgrados y diplomados, y de seguro que terminará
desilus ionado y sorprendido al no encontrar centro que ofrezca el titulo
y el aval para desempeñar el oficio de escritor, escribidor o escribano.
¿Será que no
hay esa carrera porque para ser escritor se nace?
El escritor
tampoco nace. Tampoco llega a la vida predestinado a parir y parir letras
en orden que sumen volúmenes inmensos. El escritor se hace y lo es, en el
transcurrir de la vida misma, en el ejercitar continuo de la escritura y
la composición, desde el nacimiento hasta la muerte, en desarrollar y
madurar y estructurarse constantemente, en escribir y sin pena destruir y
re – escribir, en buscar el equilibrio exacto entre las letras, haciéndose
un diestro malabarista de los vocablos, en luchar a cada instante y en
cada momento por encontrar, disfrutar y dar a saborear la exquisitez de la
palabra, alcanzando la grandeza de ser comunicador. El escritor se hace y
lo es, realizando un dialogo frontal y perenne con el lenguaje, volcando
todo lo que tiene para sí hacia el lector, haciendo circular el
conocimiento, dando brillo a las letras, accionar en espiral producto de
la confrontación de los conceptos al amparo de la teorización, del debate,
de la lectura analítica y de profunda comprensión, de la preparación
continua en una o más ramas del saber.
El docente debe
cultivar el acto de escribir, ya que el hecho de escribir es oportunidad
que dan las letras para deleitar la vida, para vivirla y gozarla a
plenitud. El hecho de escribir es forma de perpetuar lo pensado, de dejar
sentado y con sello indeleble una visión, un sentir de la realidad, de
dejar para la posteridad el fruto del anális is, la flor del discernir, la
semilla de la confrontación de las ideas. La escritura es oportunidad para
realizar enseñanza. La escritura es oportunidad y medio de comunicación
sólida, ventaja que da la evolución para ir más allá del paso del tiempo.
Escribir es
plasmar los pensamientos en lo físico, es armar las letras, es excelente
forma de expresión, que bien llevada, elegantemente tejida, o mejor,
correctamente cohesionada y fuertemente coherente, permiten que el
producto de pensar vaya de persona en persona, sentado, enraizado y
solidificado.
Escribir
permite explorar y evaluar el acontecer cotidiano, permite comunicar,
permite enseñar, permite sentar cátedra bajo el techo de la didáctica y la
pedagogía. Escribir permite vivir, permite ir mas allá de lo
contemporáneo, permite cruzar las fronteras y explorar. Escribir permite
llegar a la literatura, hace respirar otros sabores, otras dichas.
Escribir permite observar el paisaje desde el ángulo de lo científico,
permite llevar y traer conceptos técnicos y especializados, permite jugar
responsablemente con las letras, jugar con la ficción, con la mentira y
hacerla verdad, o sea traer ideas de lo imaginario y hacerlas reales, o
más reales, es que ya son reales porque aunque son imaginarias ya existen,
lo imaginario esta allí, existe, tal vez es como si fuera de otra
dimensión y entonces lo que toca es redimensionarlo y dejarlo a nuestro
alcance. Es la oportunidad de hacer de prestidigitador, de sacar un conejo
del bolsillo o del sombrero, hermosa formula divina y/o humana para
sobrevivir, o como dice el inolvidable Cortazar, vomitar un conejo tierno
para rechazar la realidad que atormenta. Dicha y fortuna de los cronopios.
Escribir es
darle vueltas al tema, mirar y remirar las aristas del prisma de la
realidad o la ficción. Moldearlo y modelarlo en mil formas. Escribir no es
solo un oficio, es un don, el escritor nace con el deseo, con el gusto,
con la atracción, con la inclinación, pero ejerciendo la actividad,
garrapateando frases es que adquiere forma, es que se desarrolla y se
madura. Mientras el electricista hace su oficio solucionando dificultades
en el flujo de la corriente eléctrica, una vez que ha conocido el
mecanismo, el escritor se va modelando con los días en un proceso
continuo, sin cruzar metas y sin alcanzar una certificación jamás.
¿Que es ser
escritor?. ¿Da tal distinción el hecho de publicar un texto, un resumen,
un articulo de prensa?. Publicar ese otro reto difícil de los escritores.
Se debe tomar en consideración que para ser educador, el maestro, debe
tener alumnos, así el escritor para ser autor, debe ser leído.
Escribir es
madurar lo leído, madurar lo aprendido, es disfrutar y engolosinarse con
el conocimiento, es volcar sobre las temáticas nuevas luces con otras
tonalidades, pintar nuevos horizontes, encausar aguas maduradas y tratadas
para que corran por nuevos senderos, y sean bebidas por nuevas personas en
el saludable desarrollo y perpetuar del conocimiento, de las ciencias, de
la tecnología.
Debe el
escritor llegar a ser paradigma de las letras, connotado comunicador y
orientador de la población. Tal vez todos tengan vena para escribir pero
el reto es hacerlo, es iniciar.
Dulce es la
ACTIVIDAD de escribir, eso es escribir: una ACTIVIDAD. En el ámbito de la
docencia universitaria, se encuentran frecuentes momentos para reflexionar
sobre cómo comunicar, sobre cómo comunicar por escrito. La docencia es
instante propicio y propiciador, para docentes y alumnos, del acto
gratificante de escribir. Y es que escribir no es un oficio, es una
actividad, es una maravillosa oportunidad para respirar, para vivir.