EN LA REESTRUCTURACIÓN DE LAS PRACTICAS
PEDAGÓGICAS.
Alvaro Monterrosa Castro
Los conceptos
que aportan las nuevas corrientes pedagógicas, sus continuas
interpretaciones, las aproximaciones y los puntos de vista que pueden
tomarse, todo bajo el marco de las dinámicas, los debates y las
socializaciones realizadas a todo lo largo del proceso de ilustración en
Docencia Universitaria, brindan una nueva y más amplia visión de lo que
debe ser el proceso enseñanza – aprendizaje.
La
racionalización de esta observación, sumada a la aplicación de los nuevos
conceptos recibidos, permite un mejor conocimiento y entendimiento de la
responsabilidad diaria como docentes. Se facilitan entonces la aparición
de nuevos puntos de acercamiento con los alumnos, lo que debe generar
mejoría de la calidad en la actividad docente.
La educación
Médica que se imparte en general, en todo el país, puede interpretarse
como una educación tradicionalista, de una sola dirección, donde el
docente envía, aporta, contribuye con mucha información, pero seguramente
muy poca de ella queda adecuadamente sedimentada en el estudiante. Suele
ser distante la confrontación del estudiante de pre – grado con la
realidad palpable y poco lo que se le estimula a analizar, a pensar, a
discernir o a desglosar las partes de esa realidad y a colocar en ella las
supuestas, sin dejar de ser lógicas, evoluciones clínicas de las
enfermedades de sus pacientes.
Hay suficientes
argumentos para afirmar que la modalidad de esas actividades académicas
está en contraposición con los nuevos paradigmas docentes, y que son
propuestos al interior de los esquemas modernos educativos. Se debe tratar
de variar la forma de enfocar los aspectos y realizar una enseñanza de
temas teóricos y prácticos con la ayuda de diversas tecnologías educativas
que facilitan el acto del aprendizaje. Es muy valiosa la elaboración de
mapas conceptuales para ilustrar el estudio y aprendizaje de algunas
enfermedades. Los mentefactos son buen recurso a la hora de conceptualizar
los diagnósticos diferenciales entre enfermedades.
Todavía se
suele enseñar de manera artesanal, basados en la intuición, haciendo mucho
de médico, aferrados a las verdades y resquicios de la ciencia, pero
siendo muy deficientes en lo maestro, en lo pedagógico. Olvidando los
recursos de la didáctica. Es común el transmitir y transmitir, sin un
análisis de fondo de la forma como se trasmiten los conceptos y las
apreciaciones, sin praxis pedagógica.
El otro aspecto
que hoy se debe mirar con una visión mucho más amplia, más universal,
guarda relación con la evaluación del estudiante. No obstante, sigue
siendo muy frecuente preguntar conocimientos estáticos, fijos, en
ocasiones sin dejar el tiempo suficiente para que el estudiante organizase
ideas, lo cual es muy injusto. Se coarta lo más importante y valioso, el
hecho de generar ideas, evento que es producto del acto humano de pensar.
Es fundamental y básico que el Médico en su ejercicio diario profesional,
ejercite el acto propio de pensar. Delante de su paciente está obligado a
pensar sobre las etiologías, debe pensar en los diagnósticos
diferenciales, debe pensar en las impresiones clínicas y a partir de ese
borbotón de ideas producto de pensamientos lógicos, debe identificar,
escoger, definir y precisar los métodos paraclínicos, pensando en lo más
importante, en la ayuda que estas pruebas le pueden prestar para conformar
su impresión clínica y tener así un diagnóstico médico definitivo.
En las escuelas
médicas todavía muchos docentes tienen interés en preguntar conceptos y
opiniones de los autores, cuando debieran estar interesados en que los
estudiantes tengan espacio para analizar, para que puedan dar su opinión
de la opinión de los autores, para que sean cada vez más analíticos, para
que puedan ser activos participantes en la discusión. Se debe manejar una
educación basada en puntos de vista, en la confrontación, en la decisión
médica basada en problemas, problemas que son los mismos que le plantean
el paciente a su médico. Se debe intentar enseñar, en la misma dimensión
en la que el estudiante aprende mientras piensa, mientras analiza,
mientras toma decisiones e interactúa con su medio ambiente, en nuestro
caso particular con la paciente.