EL LENGUAJE UTILIZADO EN LA EDUCACIÓN COMO
VEHICULANTE DE UN HOMBRE PROSPECTIVO
LIibardo Ospino
Paternina
“El mundo era tan reciente, que
muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas
con el dedo”
Gabriel García
Márquez.
Cien Años de
Soledad
El rasgo
distintivo entre la especie humana y los otros animales es el lenguaje
lógico, creativo y articulado, que utilizanlos humanos como sistema de
comunicación. El paso de homínido a homo sapiens está caracterizado por la
adquisic ión del lenguaje por este último. Una vez el hombre estuvo en
posesión del lenguaje fue capaz de modificar sus condiciones de vida,
transformar su entorno, crear cultura, desarrollar sociedades e impulsar
civilizaciones.
El lenguaje
como creación de la mente se desarrolla en la medida en que la capacidad
mental se hace más creativa y prospectiva, dando paso a un hombre
indefectiblemente prospectivo que se asombra ante la influencia que ejerce
sobre todo su accionar el lenguaje, su mayor posesión, y se vuelca sobre
él para estudiarlo, escudriñarlo y tratar de averiguar por qué este
componente humano, tan distintivo y peculiar, causa tantas modificaciones
al hombre y a toda su circunstancia.
Esta mirada
retrospectiva hacía la esencia del lenguaje valida la importancia que la
ciencia otorga a los trabajos del profesor Ginebrino, Fedinand de Saussure,
sus seguidores de la Escuela de Praga, del Círculo de Copenhague y los
pioneros de la actual lingüística textual con Teun Van Dijk a la cabeza,
como métodos apropiados para el estudio de los fenómenos sociales al
apropiarse de ellos y utilizarlos como métodos válidos en la investigación
social.
El hombre del
epígrafe jamás imaginó los vocablos : cibernético, cohete espacial,
alunizar, amarizar, telefonía celular, clonación, educación virtual, etc.,
pero gracias a hombres prospectivos quienes, a través del lenguaje, nos
legaron sus visiones, hoy podemos usufructuar un galopante desarrollo
científico, tecnológico y socio - cultural no sospechado.
No se debe
olvidar que el desarrollo del hombre y su organización social, en un paso
gigante y prospectivo, dan luz verde al espacio aglutinante llamado
escuela, destinada ésta al trabajo intelectual y construcción de saberes
para asegurar la continuidad, progreso y proyección de la especie en su
avance incontenible hacía estados más privilegiados de bienestar,
comprensión, tolerancia y convivencia. La escuela es el resultado de una
visión humanística del hombre de entonces, y la respuesta a la necesidad
sentida de garantizar educación a las generaciones jóvenes. En ella se
desarrollan procesos sistémicos vehiculantes del desarrollo mental del
hombre, desarrollo que le servirá para visualizar y concretizar respuestas
a los problemas e incógnitas más inquietantes en las distintas épocas de
su propia historia. La escuela concibe, gesta, pare y desarrolla las
revoluciones que transforman al hombre y su cosmovisión al estilo de la
revolución copernicana, la más importante e innovadora de todas.
Las
transformaciones anotadas no serían posibles sin pro-hombres u hombres
prospectivistas. La raza humana es generosa al poblar las páginas de la
historia con nombres de estas grandes características. He aquí algunos:
Leonardo da Vinci y su helicóptero, Fulgencio Bienvenüe y su metro
parisiense, Luis y Augusto Lumiére y su cinematógrafo, Julio Verne y su
submarino, etc. Ellos visualizaron utopías de entonces pero realidades
cotidianas de hoy, que han servido de soporte conceptual en la tarea ideal
y creativa de formular hipótesis para luego elaborar su demostración con
la consecuente construcción de tesis reveladoras de una realidad nueva.
Hablar de prospectiva es pues, reconocer la cualidad humana de idear
estados enmarcados por entornos diferentes a la realidad fáctica de su
circunstancia, trascenderla y visualizarla como algo concreto y realizable
mediante el ingenio y la creatividad que la especie ha demostrado poseer
al desplegar estrategias vehiculantes de soluciones plausibles en momentos
de grandes dificultades y amenazas que han puesto en peligro su
supervivencia sobre el globo terráqueo, para salir airosa, fortalecida y
mejorada, como sale el oro de las llamas del crisol.
La necesidad de
formar hombres capaces de diseñar y utilizar estrategias que garanticen el
desarrollo armónico de la sociedad como comunidad de naciones, y la propia
protección contra los embates naturales o provocados que afronta
permanentemente, fundamentó lógicamente, la creación de academias de
altísimo nivel para la formación de científicos, líderes y estrategas de
visión orbital, prospectivos, y entusiastas multiplicadores del
conocimiento aprehendido a través de un discurso objetivo, preciso,
unívoco y reproducible como debe ser el lenguaje utilizado en el quehacer
pedagógico.
El quehacer
pedagógico, per se, es un acto prospectivo, pues sólo al visualizar al
hombre resultante del proceso educativo se puede ejercer con eficacia la
tarea de educar y formar a las generaciones jóvenes. Los maestros saben,
desde el primer día de clases, que mediante el lenguaje, formarán para la
sociedad al médico capaz de curar enfermedades; al ingeniero constructor
de carreteras, puentes y edificios; al abogado guardián del orden jurídico
y buen administrador de justicia; al soldado valeroso al defender la
patria; al gobernante que regirá con acierto los destinos de la Nación; al
pedagogo formador de hombres nuevos, poseedores de profundidad y rigor en
los distintos saberes que le dan a ésta, la especie humana, la
unicidad que la caracteriza.
El lenguaje
utilizado en la educación corresponde a códigos pre - establecidos a la
luz del análisis objetivo de los resultados de las evaluaciones previas a
la introducción del objeto epistémico. Es importante definir y delimitar
la terminología de semántica primitiva que dará claridad y precisión al
discurso pedagógico que se desarrollará en el proceso de orientación del
aprendizaje, lo que permitirá al docente adicionar criterios inherentes al
término específico que se manejará a través de la asignatura objeto del
ejercicio pedagógico profesional. Un lenguaje continente de las
características anotadas aquí poseerá objetividad, univocidad, cohesión,
coherencia y corrección; será dinámico, pertinente y prospectivo.
Al tenor de
Jerome Bruner, el lenguaje manejado en educación no puede ser neutral ya
que a través de él se imponen puntos de vista tanto del mundo en
referencia como del uso de la mente con relación al mismo; esto valida la
práctica pre - evaluativa que permita conocer el nivel conceptual de los
estudiantes con relación a la terminología básica del tema tratado, y la
iteración sistemática del corpus vocabular del saber específico que se
trabajará para garantizar su aprehensión.
Jorge E. Zamora
G. al utilizar como plataforma de lanzamiento la producción de Ludwig
Wittgenstein anota cualidades al lenguaje que apuntan, per se, a
convertirse en requisitos sine qua non del discurso pedagógico. Advierte
Zamora sobre el peligro presente en la ambigüedad proveniente de conceptos
varios o distintos poseídos por los estudiantes con respecto a vocablos
específicos del área de conocimiento que se construye. Es necesario
precisarlos, adicionando a ellos los criterios científicos propios de la
asignatura para lograr un discurso depositario de las características y
cualidades antes enunciadas, haciéndolo dinámico, pues garantizará la
aprehensión del objeto epistémico y construirá a un hombre prospectivo y
sinérgico, poseedor de excelente competencia y actuación lingüística para
beneficio y mejoramiento de la condición humana.