CUANDO EL AULA DE CLASES ES LA VIDA MISMA.
Alvaro Monterrosa Castro
El aula de
clases sí que es un concepto amplio, dentro de los aspectos relacionados
con la Educación en Salud.
Se Pueden
desarrollar actividades educativas ya sea en ambientes abiertos (como los
escenarios hospitalarios) o cerrados (como el salón de clases
tradicional), y utilizar estrategias educativas que involucren aspectos
grupales o individuales, donde se entrecrucen los conceptos y las
opiniones, donde se discutan los conocimientos sobre las patologías que
puede sufrir el ser humano y particularizar según la especialidad que se
lleva por dentro. En nuestro caso personal, las alteraciones de la salud
propias de la mujer, los aspectos relacionados con la Reproducción Humana
y las conductas procedimentales médicas que se deben tomar para el
correcto manejo de las pacientes, son las áreas temáticas generales en las
cuales interactuar, son el centro del discurso Médico – Educativo.
Es la tradición
en la educación Médica escolarizada, como en las actividades de educación
continuada, el uso del proyector de diapositivas y del retro proyector,
los recursos educativos por excelencia, debido al amplio predominio aún de
las clases magistrales y de la clara disertación del profesor. Con el
proyector de diapositivas, se está profundamente familiarizado, siendo
muchos docentes diestros en su manejo operativo al instante de la
presentación, así como con la técnica del diseño, realización y
elaboración de las transparencias, dando siempre con la ayuda de los
sistemas de computación y el escáner, un toque muy personal a dichas
ayudas. El advenimiento y masificación de estas tecnologías y la
disponibilidad de programas cada vez más y más fáciles de manejar como el
Page - Maker, Power – Point, Harvard Graphics y Corel Draw, en sus cada
vez más modernas versiones, permiten desarrollar creatividad visual,
jugar a ser artistas y aplicando conceptos fundamentales y elementales del
arte gráfico, elaborar vistosos materiales audiovisuales que son
importantes para ilustrar y hacer más y más agradables las charlas o
presentaciones de corte magistral. Las diapositivas son fieles compañeras
en las ponencias y en conferencias. Estando de la mano con las tecnologías
recientes, estas diapositivas se pueden animar, combinar con películas y
presentar con la ayuda del Video-vin, causando impacto en el auditorio, al
estimular la concentración en la presentación del tema especifico.
El retro
proyector también se utiliza, especialmente en reuniones donde se
presentan casos clínicos.
Las mesas
redondas y los grupos de discusión a partir de casos clínicos reales o
imaginarios, son estrategias docentes que cada vez más se tratan de
implantar, para enriquecer las actividades de tipo educativo. Ellas se han
convertido en la oportunidad fuerte para enfrentar el pensamiento del
estudiante, se han convertido en el plato fuerte para interactuar con el
alumnado, brindando el tiempo, espacio y la ocasión para enfatizar la
importancia del diálogo, de la confrontación argumentada de las ideas,
posiciones, los diagnósticos y de las pautas para los manejos y
tratamientos. En estas mesas redondas lo central debe ser el dialogo, la
conversación constante y amena, aunque crítica y analítica, enfocada
siempre a exigir y a exigir, conversación fuertemente exigente en
identificar puntos de vista, conversación fuertemente exigente en obligar
al estudiante a adquirir posturas conceptuales bien definidas,
conversación que obliga a pensar, a analizar, a sintetizar, a diagnosticar
y adelantar las pautas de tratamiento, dialogo fuerte y con gran carga de
presión sana que debe redundar en que el alumno realice la apropiación
correcta del conocimiento, dialogo sin evasivas que debe llevar a que el
estudiante piense mientras hace su actividad asistencial, porque es básico
y fundamental el acto propio del ser humano: pensar.
Suelen ser
excelentes y gratas las evaluaciones que los estudiantes dan a estas
estrategias. Si bien refieren al inicio estar con estrés y temerosos ante
las sesiones de bombardeo constante de preguntas, ante las exigencias de
respuestas coherentes, pensadas y lógicas, con el uso correcto de las
palabras, los términos y las definiciones, al final se sienten cómodos, y
al percatarse y concientizarse de los logros alcanzados, premian con
aplausos las exigencias de la estrategia. En ellas al estudiante se le
enfatiza que él puede llegar a aprender, mucho más de lo que se le pueda
enseñar, mientras juega con las partes del todo, que usualmente pueden ser
los signos y síntomas de las enfermedades, ejercitándose con ellos,
moviéndoles, viéndolos desde muy diferentes ángulos y paulatinamente
familiarizándose, con lo cual puede facilitársele la identificación,
adquiriendo las habilidades para agruparlos y separarlos, y desarrollar el
juicio clínico (el antiguo ojo clínico de las escuelas Médicas Francesas)
y por ende la competencia que la sociedad exige.
Se planean
previamente estas sesiones, se escoge el tema, se define una historia
clínica real o un caso imaginario, pero apegado a la potencialidad de lo
real, se estipulan los días dejados para la preparación, se plantean ya
varias preguntas con anticipación, y se acuerda hora y fecha para la
discusión. Ya en el aula de las cuatro paredes, llegado el día se
confrontan el pensamiento de todos, se hacen anotaciones, precisiones, se
puntualizan y se refuerzan los datos relevantes, se resuelven dudas, se
toman posturas y lineamientos. Se obtienen conclusiones y se cierra la
sesión dejando sentados todos los aspectos importantes. Se finaliza
evaluando la calidad de las respuestas y la participación individual de
los estudiantes. Es importante la co-evaluación, y la auto–evaluación
pertinente, lo que permite realizar correcciones y tratar de optimizar la
calidad de la estrategia.
También son
aula de clases: la sala de partos, la sala de cirugía, los consultorios
externos, los pabellones, las habitaciones de hospitalización, los
laboratorios y en fin, todo lugar de la Institución prestadora de atención
en salud, donde los docente y los estudiantes estén en disposición y
disponibilidad para confrontar y compartir las ideas. Allí se realiza
docencia médica. Todos los espacios existentes son el aula de clases.
El otra aula de
clases en el ejercicio de la docencia médica es el paciente mismo, el ser
humano es “recinto” donde se pueden colocar bien ordenados los
conocimientos para discutirlos, escogiendo el jugo y la pulpa para
alcanzar a ser capaces de generar ideas y desarrollar planes de estudio y
tratamiento.
En el paciente,
a su lado, en el examen, al pie de su lecho de convaleciente,
inmediatamente en el pos parto o en la pos cesárea o en la pos cirugía, la
relación del docente (Médico) – estudiante, se cambia de ropajes y debe
llevar además del implícito respeto mutuo entre docente y alumno, el marco
adecuado para los aspectos de tipo ético sobre el enfermo, teniendo en
cuenta el adecuado abordaje social y los aspectos humanísticos que siempre
es bueno recalcar. Se hace actividad asistencial, atendiendo, realizando
procedimientos quirúrgicos, tomando y realizando acciones médicas, o sea,
en la ejecución del acto médico, momento sagrado, se enseña, se busca que
le estudiante aprenda. En esos instantes van de la mano la actividad
asistencial y la labor de docencia médica.
El estudiante
de medicina debe buscar en su paciente aspectos relacionados en la teoría.
Es el momento del análisis, por eso la capacidad de análisis debe estar
despierta en todo momento.
El aula es
inmensa, infinita, en todo el día, en cada turno, en cada actividad, en
todo paciente. Allí se debe tratar siempre de construir conocimiento, de
educar al alumnos y a la paciente misma, de guiar, de ser el elemento
modelo que debe mirar el alumno, modelo en lo docente, en lo científico,
pero también en lo ético y en lo humano. Debe darse énfasis a los aspectos
cognitivos, pero tratando de estimular lo psicomotor con el hecho de
hacer, de atender, de ejercer la profesión de médicos, desde que se es un
estudiante, y por supuesto sin perder de vista la dimensión de lo afectivo
del estudiante, tratando siempre de recordar la dimensión axiológica como
marco del accionar humano.
El aula es de
toda la vida, de todo momento, siempre que el docente médico se reúna con
su alumno, aquí o allá, y se establezca la relación de pregunta y
respuesta, estaremos ya enmarcados en el aula de clases, el aula que es la
vida misma.