ANOTACIONES ACERCA DEL PERFIL PROFESIONAL DEL
DOCENTE
Alvaro Monterrosa Castro
Escilda Benavides
Benitez
Ana Susana
Cantillo Orozco
En la novela
didáctica “Emilio” (1762) de Jean Jacques Rousseau (1712 – 1778), dedicada
a la educación y a como conseguir la regeneración mediante la educación,
el autor aconseja que los maestros deben ser celosos, sencillos,
discretos, comedidos y recomienda que: “No os apresuréis nunca a actuar
para impedir que los demás actúen”. Rousseau desarrolla la idea de la
necesidad de la auto preparación del maestro, y sienta preceptos
elementales que pueden ser considerados esbozos de un perfil profesional.
Contemporáneo con el autor, en el Siglo XVIII, aparece una corriente
filosófica y pedagógica, que le da gran importancia a la educación, es la
Ilustración Francesa, que promulgaba la educación como fuerza importante
para el progreso de la humanidad. Esta corriente define más claramente el
perfil profesional y asevera que el maestro debe poseer determinadas
características personales: elevada educación, amplia cultura general,
sabiduría, tacto y amor, desarrollándose un modelo de organización que
funcionaría con éxito por muchos años y que trascendería a muchos países.
Es función
social del docente, ser el formador de las nuevas generaciones, teniendo
sabiduría, habilidades, actuaciones que lo conviertan en modelo para sus
discípulos, poseedor de un pensamiento innovador, contemporáneo y rico en
ideas, que permita una ruptura con las concepciones tradicionales. Debe
pensar, desear e intentar crear ideas y propuestas lo suficientemente
profundas y vigorosas, sobre las cuales debe descansar el nuevo enfoque de
la educación, para que realmente sea democrática, polivalente y
permanente, capacitación que influya en la adecuada preparación de los
alumnos para la realidad personal y social. El buen maestro debe ser un
hombre integro.
El surgimiento
de una concepción académica, fundamentada en principios estrictamente
científicos, plantea nuevas exigencias a la hora de conformar el recurso
humano que va a liderar esas actividades de enseñanza – aprendizaje. Estos
maestros deben desarrollar en toda su plenitud las capacidades propias del
ser humano, como las intelectuales, las físicas y las espirituales,
fomentando en él, como persona y por ende en sus estudiantes, sentimientos
elevados de humanismo, apreciación y buen gusto por los aspectos
estéticos; dentro de lineamentos políticos, ideológicos y morales, al
amparo de fuertes convicciones personales generadas por sanos hábitos de
conducta.
En los esquemas
de educación tradicionalista, ésta se realiza en una sola dirección, donde
el docente aporta mucha información puramente profesionalizante, y no
brinda espacio a la confrontación. Hoy día existen nuevas propuestas donde
el rol del docente debe cambiar: pasar a ser un activo dirigente, un
orientador pluralista, un consejero desinteresado, ya que su función como
formador no se limita solo al ámbito que permiten las cuatro paredes de un
aula de clase, sino que trascienden fuera de ella, con notables
implicaciones en el accionar social del ser humano. El maestro es el
encargado de crear y recrear condiciones afectivas y efectivas para un
trabajo de gran calidad, donde el estudiante aprenda los conceptos
específicos del saber, la ciencia o la tecnología, en un marco de aspectos
que repercutan favorablemente en su vida futura, ya sea individual o
social, bajo condiciones de independencia, creatividad y valores.
Educar es
sembrar en cada hombre la obra que ya ha sucedido, es hacer a cada
individuo la síntesis del mundo viviente hasta el día de su existencia.
Educar es ponerlo a tono con el transcurrir del tiempo. Educar es darle al
hombre herramientas para que pueda vivir y convivir su presente,
disfrutándolo. Educar es proporcionarle al alumno la materia prima, para
que ayudado con el arte de pensar, pueda estructurar, generar y vivir un
mejor mañana. Se necesita y se desea una escuela mucho más abierta a la
vida, al conocimiento y domino del medio social y económico, por tanto la
Universidad no debe temerle a la tecnología, ya que esta es resultado de
la ciencia, además la ciencia debe ser el objeto de estudio de la
Universidad. Educar no es dar carrera para vivir, sino preparar el alma
para adelantar una vida gratificante. La educación es una actividad muy
delicada. El docente según sus características y responsabilidades, o sea
lo que llene del perfil profesional, puede llegar a ser un gran bienhechor
de la humanidad o un golpe para ella.
El cambio, mas
que una simple palabra es una necesidad social, económica, política y
educativa, producto de la validez de los adelantos y conquistas
científicas que imponen una actualización continua, que evite el riesgo de
la obsolescencia profesional, que es una amenaza diaria. El docente debe
cambiar para obtener una alta competitividad, para estar al tanto del
desarrollo de nuevas tecnologías, para satisfacer las necesidades de un
alumno actual y futuro profesional, de poseer un mayor nivel de cultura,
un más elevado nivel de preparación que le permita ser capaz de entrar a
engranar correctamente en un mundo de comienzos de siglo XXI inmerso en la
evolución constante en el campo técnico y científico, mundo convulso en
sus aspectos sociales y en definitiva también en constante cambio. El
maestro debe formar un alumno metido dentro del proceso irreversible del
cambio continuo. El profesional de la educación llamado a realizar esta
tarea, debe tener como característica, la capacidad de inducir la
integración del conocimiento, y es su responsabilidad asumir una postura
critica ante su génesis, indagar académicamente sobre la naturaleza del
saber, preocuparse por las formas de transmitirlo y su eficacia, y sobre
la utilización del mismo, así como de las repercusiones en el aspecto
humano y social. No obstante, la principal exigencia no es que el docente
sea el dueño absoluto de un conocimiento enciclopédico, ni siquiera un
diestro manejador y dominador de los mecanismos de transmisión de ello,
tal vez lo principal es que pueda situarse críticamente ante ese saber
universal y generar controversia e incertidumbres entre sus alumnos, sobre
aquellas verdades discutibles. Debe ser un interés permanente de las
instituciones educativas universitarias, a la sazón cambiantes y girando
desde estructuras académicas rígidas a los nuevos modelos, perfilar a su
recurso humano docente, amén de sus egresados, y debiesen tratar que ambos
se acercasen los más posible a los lineamientos ideales.
El docente debe
amar su profesión. Sólo así permanecerá contento con ella y se consagrara
al bien de sus semejantes. El docente debe ser instruido, capacitado y
actualizado permanentemente para que pueda desarrollar
paulatinamente, en lo cotidiano, en su aula de clases y a diario, su arte.
De esto deben hacer consciencia los docentes en su trabajo pedagógico.
Con el perfil
profesional del docente, se habla implícitamente de sus habilidades
personales, tanto adquiridas como innatas (vocación), actitudes y otros
atributos que deben ser considerados imprescindibles en su accionar
cotidiano, para que su labor sea exitosa tanto en el área docente pura,
investigativa y de extensión universitaria. El perfil del docente incluye
el conocimiento de la estructuración formativa, que permita revisar al
docente su actuación y colocarse a tono con las exigencias de sus alumnos,
a la par que utiliza formulas y estrategias para ejecutar con decisión e
imaginación actividades curriculares, investigación participativa y todas
aquellas labores que contribuyan directa e indirectamente a formar el
modelo profesional que demanda la comunidad. Este docente debe tener
conciencia para adquirir conocimientos que le permitan observar y evaluar
el equilibrio psicológico de sus alumnos. El docente debe estar motivado y
presto a cambiar para progresar, desarrollando continuamente su sentido
critico, así como el deseo de explicitar las múltiples expectativas que
genera y exige nuestra sociedad de hoy. Dentro del perfil profesional se
debe definir si el docente, confronta al estudiante con la realidad
palpable y si lo estimula a analizar, a pensar, a discernir, a comprender,
a desglosar, para que sea cada vez más analítico y reflexivo, y pueda ser
activo participante en la discusión.
El maestro debe
poseer un conjunto de destrezas docentes que le permitan alcanzar y
ejercer un rol de liderazgo pedagógico en la practica educativa, por
ejemplo: manejar acordemente los contenidos e interrrelacionarlos con los
objetivos y prioridades curriculares, debe crear un entorno de aprendizaje
con sentido de igualdad y justicia, promover entusiasmo hacia la
asignatura especifica e implementar un adecuado manejo del tiempo. El
docente debe ejercer su liderazgo pedagógico amparado en unas excelentes
relaciones humanas, que finalizaran enriqueciendo la convivencia y
fortaleciendo el prestigio y la buena imagen del docente.
El maestro debe
poseer una serie de características, debe tener una actitud positiva hacia
la enseñanza, debe tener pautas de comportamiento en el aula, desarrollo
profesional y humano que le permita manejar sus actuaciones profesionales.
Debe ser responsable del proceso enseñanza – aprendizaje y todo lo que se
deriva de dicho proceso. Aquel docente que llene más parámetros del perfil
profesional establecido, según el área de la ciencia o la tecnología, será
más rico en su acerbo pedagógico, tendrá una más gratificante vida
docente, será más provechoso su acto de enseñanza en las universidades, y
éstas lo debiesen preferir y estimular por preparar y capacitar unos
egresados de mayor calidad profesional e investigativa, cohorte que se
encargará de generar progreso y desarrollo, porque la educación es motor y
combustible al tiempo para salir del subdesarrollo.