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El manejo de primera línea de los síntomas de frecuencia, urgencia e incontinencia por urgencia debido a una vejiga hiperactiva, a menudo involucra tratamiento farmcológico con drogas antimuscarínicas, solas o en combinación en combinación con entrenamiento vesical. La razón de usar drogas antimuscarínicas es que la hiperactividad vesical involucra contracciones involuntarias del músculo detrusor, que están medidas por estimulación de los receptores muscarínicos sobre este músculo liso12,13 . La frecuencia, urgencia e incontinencia por urgencia, se pueden aliviar bloqueando estos receptores.
Las drogas antimuscarínicas más frecuentemente usadas son oxibutinina, emopronium, trospium e hioscinamida, ninguna de las cuales se desarrolló originalmente para tratar la vejiga hiperactiva y ninguna de las cuales proporciona un tratamiento ideal. La efectividad de estas antiguas drogas antimuscarínicas está limitada por su pobre eficacia o mala tolerabilidad, lo cual impide su uso a largo plazo. Por ejemplo, la oxibutinina se había considerado hasta ahora como el tratamiento de elección para la vejiga hiperactiva y aunque mostraba una buena eficacia, causa efectos colaterales molestos, inaceptables, como baca seca, sequedad de garganta y un mal sabor permanente en la baca, con niveles de dosificación stándar14,15. En un reciente estudio, sólo 18% de los pacientes tratados con drogas antimuscarínicas (muchos de los cuales recibieron oxibutinina), seguían tomando su medicación en forma regular después de seis meses16.
Las tabletas de Detrusitol® (tabletas de L-tartrato de tolterodina) han sido específicamente desarrolladas para tratar síntomas de frecuencia, urgencia e incontinencia por urgencia. Las tabletas de Detrusitol® son selectivas por la vejiga, y menos por las glándulas salivales in vivo17. En un ambiente clínico, esta selectividad debería resultar en un optimo balance de eficacia y tolerabilidad, permitiendo a los pacientes volver a conseguir el control vesical sin efectos colaterales limitantes de la dosis en el tratamiento a largo plazo, tales como boca seca. Este favorable perfil de selectividad ha sido confirmado en estudios clínicos, los cuales mostraron que el 70 % de los pacientes estaba tomando todavía su medicación 1 año después de haber comenzado tratamiento, con mejorías sostenidas en el control vesical3. La resultante libertad experimentada puede ser apreciada totalmente sólo por aquellos cuyas vidas estaban gobernadas previamente por sus vejigas.