| Operarse para aumentar el tamaño del busto
se volvió casi una necesidad entre actrices, modelos y
presentadoras. Algo
parecido ocurre con la liposucción y la lipoescultura,
medida a la que se acude para bajar los kilitos de más
que ni la dieta logra bajar. Las cirugías estéticas
hacen más bellas a las personas y suben la autoestima
como lo confesaron varias actrices; pero, en ocasiones
pueden costar la vida. Por eso Tv y novelas consultó con
el cirujano plástico, Mauricio Linares quien le contó a
la revista sobre los verdaderos riesgos de las cirugías.
BUSTO
NUEVO
Zharick León
y Angelly Moncayo se operaron el busto por cuestiones de
trabajo. A la primera le ofrecieron un contrato pero
querían que se operara y así lo hizo. En el caso de
Angelly, como estaba perdiendo contratos por no tener
busto grande, se operó. La primera quedo en 34B y sus
resultados fueron buenos, aunque todavía siente
incomodidad: «el implante es algo ajeno al cuerpo y
espero que cuando pasen más años sienta que
definitivamente hace parte de mi». Por su parte, Angelly
no tiene queja de sus resultados.
Entre
tanto, Anabolena Meza y Stephanía Gómez acudieron a la
cirugía porque perdieron la forma de su busto luego de
lactar a sus hijos. La primera lo hizo hace pocas
semanas, después de terminar de lactar a su hijo. Por su
parte, Stephanía aseguró que se operó cuando sus senos
quedaron flácidos después de tener a su hija y la
recomienda: «No es que no se tenga seguridad si no se la
hace, pero ponerse blusitas escotadas y verse sus senos en
buena forma, hace la diferencia».
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Rocío Bohórquez no corrió con
tan buena suerte. Ella pasó varias semanas decidiendo
porque conocía a una amiga de su esposo que murió tras
ser operada, pero sus ganas fueron mayores y sus amigas
la estimularon a hacerlo. Se operó, pasó de34B a 36B y
quedó contenta. El problema de Rocío vino después,
cuando tuvo a su hijo y tras la lactancia el busto le
quedó nuevamente en 34B; ahora quiere volver a
aumentárselo pero tiene miedo de morir y dejar a su hijo
solo.
En cambio
Rosmery Bohórquez quien se operó hace ocho años y
pasó de 34 a 36B, siempre han conservado la forma de sus
senos aún después de lactar a su segundo hijo porque
ella está pendiente de hacer ejercicios, bañarse con
agua fría, ponerse siempre brasiere y tener una buena
alimentación. Antes de operarse se informó sobre los
riesgos y buscó a un buen especialista. Cosa que
también hizo Inés Oviedo, quien se operó hace dos
años. Ambas se manifiestan felices con los resultados.
Por su
parte, la presentadora Andrea Serna escogió hacerse la
cirugía del busto porque le hacía falta para verse más
armoniosa. Nunca tuvo miedo, incluso entró cantando de
la felicidad a la sala de operaciones. Su cirugía no le
dejó secuelas y la sensibilidad y la forma quedaron
perfectas. Lo mismo ocurrió con Tania Robledo, quien se
operó el busto hace cinco años. En esa época confesó
que le daba susto ese tipo de cirugías, pero un día
cobró valor y se operó.
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