MUJERIEGO Y BEBEDOR

Julio
Jaramillo fue un muchacho de barrio que supo calar
en el gusto de su pueblo, pero vivió desordenadamente,
con exceso en lo que se refiere a las mujeres y el licor.
Pero el destino ya tenía
previsto que él y Pepe serían músicos. Lo llevaban por
la sangre de su madre y frente a su casa se pasó a vivir
Ignacio Toapanta, un profesor de música que se
encariñó con ellos, los dejaba jugar con sus
instrumentos y les enseñó a tocar guitarra. El inquieto
Julio le tomó tanto cariño que construyó una con caña
para poder tocar en su casa. Cuando terminó su tercer
grado lo matricularon en la escuela que dirigía
Francisco García Avilés, autor de la letra del pasillo Guayaquil
de mis amores. Quizá ese fue el empujón
definitivo en la carrera musical de Julio.
Cuando Pepe, el hermano de
Julio cumplió 15 años se ganó un concurso radial cuyo
premio era una presentación en un centro nocturno y este
hecho fue el inicio de su carrera artística; pese a ello
Pepe fue disciplinado, terminó sus estudios y más tarde
en Colombia siguió una carrera de filosofía y letras,
se convirtió en educador y olvidó el canto. No sucedió
lo mismo con Julio que quiso emular a su hermano, pese a
que éste lo desestimulaba. Julio abandonó sus estudio y
se volvió mujeriego y bebedor.
Con el auge del banano
ecuatoriano los músicos se volvieron prósperos y esa
bonanza coincidió con el comienzo de la carrera de
Julio. En una ocasión por enamorar a una mujer de un ex
policía estuvo a punto de recibir un tiro. A los 18
años alquiló una pieza para vivir con una chica llamada
Irene. Con ella tuvo a su primer hijo que murió a los
ocho meses. En esa época él trabajaba en una
zapatería, mientras seguía insistiendo por volverse
cantante, sin resultado positivo.
LOS COMIENZOS

Pantaleón
Jaramillo, el padre de Julio, tuvo 40 hijos
en diferentes mujeres. En cambio su madre,
Apolonia Laurido, fue una mujer abnegada.
Solía frecuentar La
lagartera, una esquina donde hoy todavía van músicos a
ofrecer serenatas a cambio de unas monedas. Poco a poco
la gente del medio artístico se fue acostumbrando a su
presencia. Primero le permitieron que los acompañara con
la guitarra y luego, a regañadientes, lo dejaban cantar.
Su primera intervención la hizo en Radio Cóndor. Allí
conoció a Rosalino Quintero, quien se convertiría más
en su compañero de fórmula, su arreglista y quien le
tocaba la guitarra y el requinto.
Participó también en
Radio América y cuando salía de allí se iba para El
Cajón, cantina de renombre entre artistas. Allí su
hermano le presentó a Carlos Rubira Infante, quien le
enseñaría a cantar.
En Radio El Triunfo
conoció a Julio Morante quien le presentó a Odalina
Sánchez de quien se enamoró y con la que se fue a vivir
enseguida al departamento de Morante. Y aunque Julio
rompió con Irene ella se quedó viviendo con la madre de
Julio llamada doña Polita. Odalina le dio un hijo
llamado Francisco nacido el 9 de marzo de 1955, pero
Julio dio la primera gran sorpresa de su vida al casarse
dos meses después del nacimiento de su hijo y sin haber
cumplido los 20 años, con María Eudocia Rivera, una
chica que cantaba y que conoció en una emisora y que
tenía cuatro meses de embarazo. Aún casado siguió con
Odalia y tuvo dos hijos más con ella. Él solo era fiel
a una cosa: la música.
Se cree que en 1952 Julio
grabó la marcha Nuestro líder para el político Carlos
Guevara, del cual se imprimieron 12 acetatos. Esa
experiencia lo motivó para buscar a la cantante Fresia
Saavedra para proponerle que cantaran juntos.
Impresionada por la determinación del jovencito aceptó
grabar con él en 1955 el yaraví Mi madre querida y el
pasillo Mi corazón, acompañados por Rosalino Quintero
en la guitarra. Aunque el disco no tuvo éxito grabó con
su maestro Carlos Rubira Infante el pasillo Esposa.
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Julio se caso
con María Eudocia
Rivera, su primera esposa, cuando
ésta tenía cuatro meses de embarazo.
Hacía dos meses otra amante suya
le había dado un hijo. |
Pero fue un pasillo
titulado Fatalidad que ya había grabado Olimpo Cárdenas
exitosamente con discos Victoria en Medellín, el que lo
catapultó a la fama en marzo de 1956. Cuando le
propusieron grabarlo en Ecuador le pidieron cantarlo
igual, pero él respondió: »No, lo voy a hacer
mejor». En vez usar la guitarra Rosalino Quintero
utilizó el requinto y le dieron un ritmo entre vals
peruano y ecuatoriano. Desde el primer día que salió al
mercado fue un éxito y en una semana se vendieron 6 mil
copias y tuvieron que reimprimirlo. El éxito fue tan
arrollador que al finalizar 1956, Julio ya había grabado
una docena de discos para el sello Onix. Te odio y te
quiero, Hojas muertas, Elsa y Carnaval de la vida fueron
las más populares, aunque Nuestro juramento del
puertorriqueño Benito de Jesús que Rosalino convirtió
en bolero, tuvo un éxito especial. Casi todos los discos
se enviaron a Lima, Perú y opacaron la fama que Fresia
Saavedra había cosechado en años.
Al poco tiempo de recibir
una remesa de discos en México la disquera Peerles se
interesó por Julio que casi de inmediato tuvo que hacer
giras de concierto por Perú y Chile. A Colombia llegó
por primera vez a Cali donde se reencontró con su
hermano Pepe que dos o tras años antes había emigrado.
En los intervalos de sus viajes Julio cantó en los cines
de Guayaquil, pues era costumbre que un artista se
presentara antes de una película. Fue tal el éxito que
inicialmente cantaba los sábados y domingos y tuvieron
que extenderle el contrato para que cantara toda la
semana dos veces por día.
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