COAHUILA DE ZARAGOZA

 

 

Su nombre es   Coahuila de Zaragoza, en honor AL General Ignacio de Zaragoza. El origen del nombre Coahuila no se conoce con certeza. A la  llegada de los conquistadores  a este territorio ,se encontraron con habitantes indígenas que se hacían llamar coahuiltecos.

 

Algunos historiadores piensan que en náhuatl significa: víbora que vuela, (coatl, serpiente y huila, volar); otros piensan que significa: lugar de muchos árboles (quautli, árbol de la abundancia).

 

El estado de Coahuila, es un territorio inhóspito y salvaje. Sitio ideal para conocer la naturaleza en su estado natural. Territorio similar a la Península de la Guajira.

 

En Coahuila, existen vestigios arqueológicos de culturas nómadas de las que sabemos muy poco. A su paso por el desierto estos grupos no dejaron rastros de ellos, sólo petrograbados con formas de animales, soles, lluvia y figuras mágicas, muchos de los cuales representan círculos y espirales.

 

 

 

 

Gentilicio: Coahuilense

Estado No: 16 de México

Provincia:  38  municipios

Capital: Saltillo

Mayor  Ciudad: Torreón

Otras Ciudades: Nueva Rosita, Monclava, Piedras Negras, Acuña  y Ramos Arizpe.

Extensión territorial: 151.571 km².

Temperatura media: seco y semi-cálido a cálido extremo

Fecha de fundación:  1824.

 

Límites: por el occidente está el estado de Durango y Chihuahua, al norte con Texas, por el este Nuevo León y  por el sur con San Luís Potosí y Zacatecas. 

 

El territorio fue  habitado por nómadas cazadores-recolectores. Eran hábiles cazadores y utilizaban el arco e instrumentos primitivos fabricados con piedras talladas. Sólo en algunos lugares, como la Región Lagunera  los indios practicaban  la pesca. Eran  nómadas dejaron huella de su presencia en piedras grabadas (petroglifos) y pinturas rupestres. Los nómadas de esta región carecieron de un nombre genérico que los identificara. Había cantidad de  tribus que habitaron en territorio coahuilense.

 

Calificados de “gente bárbara y salvaje”, los primitivos habitantes del territorio se mantenían en constante movimiento, empujados por la necesidad de conseguir alimentos. No parece que hayan tenido una idea de divinidad, aunque temían a los remolinos de polvo, a los que atribuían poderes malignos y llamaban “cachinipas”.

 

Eran frecuentes las guerras entre los distintos grupos y organizaban fiestas (“mitotes”), en las cuales el consumo del peyote formaba parte del ritual. Desconocedores de la cerámica, almacenaban alguna cantidad de alimento moliendo vainas del mezquite hasta convertirlas en harina. El trabajo de machacar las vainas lo realizaban en morteros portátiles y en morteros fijos —hoyos en la roca—, de los que todavía existe gran cantidad. No hubo mucho mestizaje debido  a su carácter y rebeldía.

 

  

 

 

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