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Niños y niñas, de cara al
futuro, inmersos en un proyecto educativo más
equitativo.
¿ Qué puedes hacer tú?
Si tu eres una mamá o un papá corriente, a quien no le gusta los
colegios mixtos o no se casa con corrientes religiosas, puedes
crear un ambiente coeducativo en tu hogar sin necesidad de
ingresar a tu niño o niña a una institución educativa en
particular.
Empieza por los roles, asignados
tareas compartidas sin distinción de género. Si tienes un niño y
una niña, pon a uno a lavar los platos y a la otra a lavar el
auto y, al día o semana siguiente, alterna las órdenes.
Incluye al papá en todo lo que
implica formación, desde la concepción del bebé. Acepta que, a
pesar del instinto materno, hay cosas en que los dos son
igualmente ignorantes o conocedores. Déjelo participar del
cambio del pañal sin decirle que lo está haciendo mal, para no
inhibirlo ni sesgarle las responsabilidades, que le cerrarían el
espacio para expresar sus sentimientos. En los dos está cambiar
que él aporte las mayores entradas y tú te dedique a impartir
las bases morales y educativas.
Ambos deben construir en todo sentido: asistan juntos a recibir
las calificaciones, participen en las tareas y permitan que los
roles predestinados vayan diluyéndose en función de un mejor
ambiente para educar.
Es importante que tanto el niño como
la niña sepan que cuentan con un papá y una mamá y se pueden
identificarse con ambos, independientemente del género.
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