REVISTA DE MENOPAUSIA
TIPO Y MANEJO DE
COMPLICACIONES HEMORRÁGICAS EN LA TRH ESQUEMA CÍCLICO
Gustavo Gómez T.*
Terapia de reemplazo estrogénico | Terapia de reemplazo estrógeno-progestágeno (THR) | BIBLIOGRAFIA
Con el aumento del número de mujeres que entran al período de la menopausia, debido al
aumento de la expectativa de vida al
nacer y la disminución de la mortalidad temprana, consecuencia de diagnósticos más
tempranos y terapias más efectivas, por
una parte, y el interés despertado en los médicos por el tema, por otra, son muchos los
profesionales de la medicina que está
usando la TRH aún en pacientes asintomáticas.
Aunque se ha llegado a un consenso sobre el efecto protector de la TRH en el sistema
cardiovascular con una reducción de
hasta el 50% de la mortalidad por ECV en pacientes usuarias corrientes y constantes del
reemplazo hormonal y la indiscutible
reducción de la pérdida de masa ósea después de la menopausia en estas pacientes, el
uso de la TRH es bajo (12% en la
Clínica de Menopausia del Centro Médico Imbanaco en Cali) y el abandono es alto.
Las causas de abandono de la TRH involucran tanto a la paciente como al médico. La
primera porque sufre los efectos
secundarios o los miedos o las expectativas negativas, y los segundos porque no están
bien informados o han tomado una
posición definida acerca de una complicación determinada o no están lo adecuadamente
capacitados para resolver una
complicación dada.
Las causas médicas de consulta más frecuentes que generan abandono de la terapia de
reemplazo hormonal son:
a) Tensión mamaria
b) Cefalea y migraña
c) Aparición de vasos subdérmicos
d) Aumento de dilataciones varicosas
e) Sangrado vaginal anormal
f) Cáncer de seno
g) Aumento de peso
h) Distensión abdominal
Casi la mitad de los ítem anteriores son efectos secundarios de la acción
progestacional. Muchos autores han mostrado que la
mayor causa de abandono de la terapia de reemplazo es el hecho de que las mujeres no
quieren reiniciar la menstruación1.
Tradicionalmente, se ha preconizado que todo tipo de sangrado post-menopáusico debe ser
investigado, y la biopsia de
endometrio ha sido ampliamente usada para tal efecto. Sin embargo, la utilización de cada
vez más terapia hormonal ha
cambiado el enfoque y el concepto de Hemorragia Uterina Disfuncional Inducida debe ser
replanteada.
Terapia de reemplazo estrogénico
Se ha utilizado en el manejo de la sintomatología postmenopáusica de la paciente con o
sin útero y de manera cíclica o
continua. Trabajos en los años 70 han mostrado una incidencia de carcinoma de endometrio
del 24%2-3. Hay un incremento de
8-10 veces más cáncer de endometrio cuando se usa sin progesterona2. Además la
incidencia de hiperplasia endometrial es del
orden del 20-30%. Esta es dependiente de la dosis y la duración del tratamiento. En la
actualidad el uso de TRE en pacientes
con útero, sólo está indicado en pacientes con intolerancia severa a los progestágenos
y bajo una estricta supervisión del
endometrio. No hay duda que una mujer que reciba sólo estrógenos y presente sangrado
vaginal anormal debe tener una
biopsia de endometrio.
Terapia de reemplazo estrógeno-progestágeno
(THR)
Es obvio por lo antes dicho que en la actualidad, y después de los trabajos en los cuales
se describía la desaparición del riesgo
de hiperplasia y/o Ca. de endometrio cuando se usaba progesterona, que ésta está
indicada en paciente con útero. Los
progestágenos inhiben la síntesis de DNA inducida por los estrógenos. También alteran
las enzimas endometriales estimuladas
por los estrógenos4.
La hiperplasia endometrial se reduce con el uso de 10-12 días de terapia progestínica
cada mes. Se ha demostrado que con el
uso de estrógenos en forma cíclica por 25 días o continua, el uso de progestágenos
debe ser de mínimo 10 días hasta 14 días.
En la terapia continua de estrógenos se puede utilizar progestágeno continuo o cíclico
por 10 días, y en ambos se reduce la
hiperplasia endometrial preexistente en 98-99%. En el último caso el 80-90% de los
pacientes tienen sangrado cíclico.
En la terapia continua usando progestágenos por 12 días el endometrio secretor sólo se
encuentra en 61-72%2. No se
encuentra hiperplasia en el resto de los pacientes, por lo tanto se colige que no se
necesita cambio al estado secretor para que
haga su efecto protector. Por lo tanto en el esquema continuo si hay sangrado regular se
considera que la paciente está
adecuadamente protegida. Si la paciente tiene sangrado por fuera del tiempo esperado
podría necesitar una biopsia
endometrial. Si hay sangrado durante la terapia de progestágeno se ha encontrado
endometrio proliferativo2, por lo tanto es
posible que la dosis de progestágeno sea inadecuada y debe incrementarse puesto que en
los pacientes que sangran después
del día 10 de progestágenoo al terminarlo, muestran endometrio secretor.
En la terapia continua combinada se utiliza el estrógeno y el progestágeno diariamente.
En este esquema, el primer trabajo en
280 pacientes, se ha reportado una incidencia de sangrado de menos del 5%5. Después se
han usado una variedad amplia de
regímenes de estrógenos y progestínicos2-5-6.
En general hay una alta incidencia de sangrado irregular en los primeros 3-4 meses del
inicio de la terapia continua combinada.
La incidencia de sangrado es del 25%-92% de las mujeres, sin embargo en estudios con
seguimiento de un año o más la
incidencia de sangrado vaginal se reduce significativamente7-8.
Todos los trabajos tienen estudios histológicos endometriales y la mayoría muestran
atrofia endometrial en la terapia combinada
continua.
Los progestágenos usualmente utilizados son medroxiprogesterona, 2,5; 5.0 y 10 mg;
acetato de noretindrona 0.350; 0.700
mg. También se usa el acetato de ciproterona a dosis de 1 mg y acetato de noretisterona 1
mg. El uso de estos progestágenos
inhibiendo la acción de los estrógenos en el endometrio han despertado el interrogante
de si también lo hacen en los efectos del
estrógeno en la enfermedad cardiovascular. También se sabe que los progestágenos tienen
efectos secundarios como: cambios
de conducta, depresión, tensión mamaria, distensión abdominal y aumento de peso, que
son dosis dependientes y que algunas
pacientes no pueden tolerar. Bajas dosis de progestágeno reducen la ocurrencia y
severidad de los síntomas1.
El sangrado irregular en el esquema continuo combinado con estrógenos conjugados
(0.625-1.25 mg y noretisterona 0.35-2.1
mgs usado con el fin de evitar el sangrado por deprivación y la estimulación
estrogénica del endometrio mostró amenorrea en el
65% de los pacientes con baja dosis de estrógenos (0.625). Con la dosis alta (1.25) se
encontró sangrado irregular los
primeros tres meses de tratamiento en el 53% de los pacientes y a los 15 meses todas
estaban en amenorrea. A los seis meses
se encuentra atrofia de endometrio en el 56% de los pacientes sin importar la dosis de
estrógeno9.
Cuando se compara con el tratamiento continuo de estrógenos progesterona con el cíclico
y su efecto en tensión arterial,
colesterol, triglicéridos, HDL y LDL no hay cambios significativos pero el sangrado
vaginal se elimina en el continuo, mientras
el 80% continúa sangrando cíclicamente en el grupo control10.
Seguimientos de 52 semanas (de un régimen de estrógenos conjugados (0.625 mgs) con
medroxiprogesterona (2,5-5 mgs)
muestra endometrio atrófico y marcada disminución del sangrado vaginal después de las
primeras trece semanas con una
mayor disminución después de 26 semanas11.
En un estudio piloto de 48 pacientes con tratamiento de reemplazo hormonal continuo con
0.625 - 1.25 EC y 10 mg de
medroxiprogesterona. Cuando se compara con esquema continuo se encuentra de nuevo atrofia
endometrial con mayor atrofia
en el grupo de 1.25. Se encuentra un modesto aumento de HDL y en el tratamiento continuo
una mayor disminución de LDL
en comparación con el cíclico. Un mayor aumento de triglicéridos se encuentra en el
esquema continuo6.
El sangrado por deprivación, el sangrado intermenstrual, la necesidad de monitorización
del endometrio y los efectos
secundarios de los progestágenos, como el síndrome premenstrual son las causas más
frecuentes de abandono de la TRH.
Debido a la alta incidencia de sangrado irregular y profuso en el esquema
continuo-combinado, y la reiniciación de la
menstruación en el cíclico, inducen al médico a hacer una biopsia de endometrio.
Aunque algunos han preconizado la toma de biopsia de endometrio previo al inicio de la
TRH, la incidencia de patología en una
población de mujeres sin irregularidades es muy baja para justificarlo7-8. La incidencia
de anormalidades de endometrio es de
menos del 1.5% en pacientes sin sangrado anormal12).
En los pacientes con tratamiento cíclico combinado recibiendo un progestágenos por 10-14
días, la biopsia de endometrio
sería necesaria cuando haya un sangrado irregular y prolongado.
Por otra parte en estas pacientes con terapia combinada continua, cualquier sangrado en
los tres o cuatro primeros meses de
inicio de la terapia se considera que es debida al tratamiento.
El manejo ecográfico del sangrado anormal en el sangrado postmenopáusico se ha
documentado13-14 y se han descrito datos
como el que el límite de seguridad para pacientes que reciben estrógenos solos es de 6.7
mm; estrógenos más progesterona de
5.4 mm. En endometrios de 8 mm o más de grosor el 30% presentan hiperplasia endometrial
histológica.
Finalmente, el sangrado anormal en el esquema continuo combinado:
a) Es de esperar en los primeros tres o cuatro meses de iniciada la terapia
b) Posteriormente se disminuye hasta menos del 5% a los trece meses de terapia
c) Presenta la mayor incidencia de amenorrea comparada con otros esquemas de TRH.
d) El patrón histológico más común es la atrofia endometrial
e) Por lo tanto el manejo sintomático puede ser adicionando un suplemento de estrógenos
f) Si concomitantemente hay síntomas de efectos progestacionales se debe reducir la dosis
de éste.
g) El manejo con biopsia endometrial con la cureta de Pipelle se debe reservar para casos
de sangrado irregular y prolongado
h) La ecografía es un indicador para biopsia endometrial en la terapia combinada
continua, teniendo como límite un grosor de 5
mm
i) El esquema continuo sólo de estrógenos no tiene cabida en las pacientes con útero, a
no ser que haya contraindicación
absoluta de uso de progestágenos
j) La ablación endometrial sería una buena opción para estas pacientes
BIBLIOGRAFIA
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* MD. Profesor Titular. Jefe Sección Endocrinología e Infertilidad. Departamento de
Obstetricia y Ginecología - Universidad
del Valle - Cali.
Tipo y Manejo de las Complicaciones Hemorrágicas en la Terapia Hormonal de Sustitución
(Ths) con el Tratamiento Continuo
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