REVISTA DE MENOPAUSIA
TERAPIA TRANSDÉRMICA:
¿UNA SOLUCIÓN REAL?
Eduardo Castro V.*
| Sistemas
de Liberación Disponibles | Farmacocinética |
Prevención de la Enfermedad Coronaria |
| Conclusión | BIBLIOGRAFIA
|
A. Sistemas de Liberación
Disponibles
Los sistemas de liberación disponibles hoy día en el mercado para la terapia
estrogénica transdérmica fueron desarrollados con
el objeto de mantener los beneficios de la aplicación cutánea, eliminando las
desventajas mostradas por aceites y cremas.
Los parches contienen una cantidad fija de estradiol, el sitio de absorción es limitado
por el tamaño del parche, evitando así las
diferencias causadas por áreas variables de aplicación, y la cantidad de droga liberada
es constante, evitando picos y
descensos en los niveles los cuales sí están asociados con la administración oral. Los
sistemas disponibles actualmente en el
mercado incluyen los denominados de primera generación o de reservorio, los cuales
contienen un depósito que contiene el
estradiol en un gel alcohólico (etanol). Los de segunda generación presentan una matriz
adhesiva homogénea que va
liberando el estradiol. En los sistemas de matriz, la incorporación del estradiol y el
adhesivo en la misma capa presenta ventajas
prácticas: Optimiza la adherencia a la piel por ser estos parches más delgados1, y evita
el uso de alcohol, utilizado para
solubilizar el estradiol en los primeros, el cual ha sido implicado como causante de buena
parte de las reacciones cutáneas
adversas2.
De acuerdo con la duración del período de liberación de estradiol los parches pueden
dividirse en aquellos que liberan el
medicamento durante un período de 3.5 días, y otros más recientemente desarrollados que
lo liberan durante un período de 7
días.
Finalmente, en cuanto a la dosis liberada por unidad de tiempo, existen parches que
proporcionan 25, 37.5, 50, 75 y 100
microgramos (ug) diarios de estradiol.
B. Farmacocinética
En los parches diseñados para durar 3.5 días, se obtienen concentraciones máximas de
estradiol dentro de las primeras 2 a 8
horas de su aplicación. Para el parche de 50 ug las concentraciones estables en suero
presentan un rango de 20 a 50
picogramos (pg) por mililitro (ml)3, mientras que para el de 100 ug el rango se encuentra
entre 46 y 152 pg / ml4.
En cuanto a los parches de 7 días los valores séricos máximos fueron obtenidos dentro
de las primeras 12 horas de su
aplicación, y se mantuvieron en este nivel por cerca de 48 horas, disminuyendo muy
lentamente en los 5 días siguientes. Las
concentraciones promedio en suero durante los 7 días fueron de 70 y 35 pg / ml para los
parches de 100 y 50 ug / día,
respectivamente.
En estudios de dosis múltiple no se presentó acumulación del medicamento a través de 3
semanas consecutivas de uso, y la
relación estrona / estradiol permaneció cercana a 1.
Tras la remoción del parche los niveles en sangre cayeron a las cifras basales en un
período de 12 horas.
Al comparar los parches de 7 días con los de 3.5 días se obtuvieron niveles promedio
comparables en suero, pero las
fluctuaciones en los niveles de estradiol entre los valores pico y los mínimos fueron
menores para los de aplicación semanal5.
Otros autores mencionan posibles diferencias entre los parches de primera generación con
período de liberación de 3.5 días
vs. los de segunda generación, producidas aparentemente por la evaporación del alcohol
en el reservorio6, señalando la
aparición de sintomatología por disminución del estradiol sérico, la cual podría
ocurrir hasta en un 20% de las pacientes7.
Por último, existen datos limitados en cuanto a la absorción y las concentraciones que
se obtienen al administrar el parche en
diferentes zonas del cuerpo. En un estudio de tipo cross-over se midieron los niveles de
estrona y estradiol después de
administrar un parche de 100 ug / día en el abdomen o en las nalgas de 17 pacientes
postmenopáusicas8. Los niveles obtenidos
de estradiol fueron de 89 y 104 pg / ml respectivamente, pero no se reportó el
significado estadístico de esta diferencia. Dadas
las variaciones mencionadas algunos autores se inclinan por la conveniencia de medir
niveles séricos de estradiol, por lo menos
en una ocasión, en aquellas mujeres que utilizan los métodos de suplencia hormonal
transdérmica9.
C. Prevención de la Enfermedad
Coronaria
La enfermedad coronaria es la primera causa de muerte en mujeres en los Estados Unidos,
siendo el riesgo de muerte por
enfermedad cardíaca del 31% para mujeres de 50 años8. El uso de estrógenos ha sido
asociado en las mujeres
postmenopáusicas con una disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular, y aunque
la evidencia estadística no proviene
de estudios prospectivos aleatorios, como sería lo ideal, existen abundantes datos
epidemiológicos que respaldan dicha
hipótesis. Un meta-análisis reciente de 31 estudios publicados sobre la prevención
primaria de la enfermedad cardiovascular
encontró una relación de riesgo de 0.56 para el uso de estrógenos, con una disminución
del riesgo del 45% entre las usuarias.
De los 31 estudios analizados, 14 eran prospectivos o de cohorte, 13 estudios de casos y
controles y 3 estudios con la
población general como control10. La evidencia publicada proviene, sinembargo, de
estudios realizados con estrógenos
administrados por vía oral, sin que existan datos comparables para la vía transdérmica,
de tal forma que al analizar este tópico,
debemos centrarnos en las diferencias encontradas entre los dos métodos en los diferentes
marcadores de protección
cardiovascular.
1. Efectos sobre las lipoproteínas: Existen efectos de la vía oral sobre las
lipoproteínas, que dependen del primer paso a nivel
hepático y que podrían marcar diferencias entre esta y la vía transdérmica. Si bien se
acepta con base en datos de diferentes
estudios que los efectos sobre el colesterol total y las lipoproteínas de baja densidad
(LDL) son similares para las dos vías8,
parecen existir diferencias en lo que se refiere al efecto sobre las lipoproteínas de
alta densidad (HDL) y los triglicéridos11-18.
Los triglicéridos aumentan con la administración oral de estrógenos y disminuyen con la
administración transdérmica. Esta
diferencia ha demostrado ser estadísticamente significativa en dos estudios13, 18. En uno
de ellos los triglicéridos disminuyeron
en 14.2 % con la administración transdérmica, mientras se incrementaron en 13.4% con la
administración oral de estrógenos
equinos conjugados (EEC)13. Los niveles elevados de triglicéridos parecen representar por
sí mismos un factor de riesgo para
enfermedad cardiovascular19. La magnitud del efecto sobre los triglicéridos parece
depender de los niveles basales de
triglicéridos, la preparación estrogénica y las características del paciente7.
El efecto sobre la HDL parece ser menos claro a la luz de los datos disponibles, y aunque
una reciente revisión del tema8 llega
a la conclusión que los estrógenos orales aumentan la HDL, mientras que los
transdérmicos no, al analizar de cerca los estudios
que se ocupan de este aspecto los datos no son conclusivos. De los estudios mencionados en
esta revisión, 4 presentan datos
comparativos entre terapia oral y transdérmica, y de éstos hay 313-14, 16 prospectivos y
aleatorios, que no muestran diferencias en los cambios logrados en la HDL entre las dos
vías de administración.
La HDL baja en dos estudios para ambas vías de administración así como en el grupo
placebo, y en uno de ellos14 se mantuvo en niveles estables, el tercero. Sólo el cuarto
estudio15, prospectivo y aleatorio, mostró diferencias significativas con aumento de la
HDL para la vía oral y disminución cuando se empleó la vía transdérmica.
Dos estudios más11-12 presentan datos a largo plazo, no comparativos, sobre el efecto de
los estrógenos transdérmicos en las lipoproteínas. Uno de ellos12, no mostró cambios
en los niveles de HDL ni de los triglicéridos después de 22 meses de
administración de 100 ug / día. El otro11, presenta resultados totalmente opuestos, con
una elevación de la HDL 2 después del tratamiento con la misma dosis durante un período
de 8 meses.
Otros dos estudios más recientes, no incluidos en la revisión mencionada, uno que
estudia los efectos de la terapia
transdérmica con o sin progesterona20 y otro comparativo entre la administración oral y
transdérmica21, mostraron ambos
incrementos en la HDL, los cuales no fueron diferentes para las dos vías en el estudio
comparativo.
Un reciente consenso de expertos7 llega a la conclusión que la vía transdérmica tiene
un menor efecto que la oral sobre la
HDL, y a diferencia de esta no aumenta los triglicéridos. No es posible evaluar el
impacto de estas diferencias en el riesgo
cardiovascular, ni si los diferentes efectos sobre HDL y triglicéridos pueden compensar
el resultado final; pero probablemente
las diferencias mencionadas no jueguen un papel prioritario sobre el efecto
cardioprotector de los estrógenos, ya que se calcula
que los cambios sobre las lipoproteínas y el colesterol total serían responsables tan
sólo de un 25-30% de los beneficios que
ofrecen los estrógenos a este nivel.
2. Efectos sobre la Insulina: Niveles elevados de insulina y la intolerancia a la glucosa
han sido implicados en la patogénesis de
la enfermedad cardiovascular. La mayoría de los estudios no muestran un efecto de los
estrógenos sobre la tolerancia a la
glucosa, pero los estrógenos transdérmicos parecen mejorar la sensibilidad a la
insulina, incrementar su aclaramiento plasmático y disminuir sus niveles basales8. Otros
autores encuentran un efecto bimodal de los estrógenos orales, con incremento de la
sensibilidad a la insulina en dosis de 0,625 m de EEC y una disminución de la misma a
dosis de 1.25 mg de EEC. Este efecto no sería observable en la terapia transdérmica, la
que aumentaría la sensibilidad a la insulina tanto en dosis de 50 como de 100 ug7.
3. Efectos sobre factores hemostáticos: Estudios valorando el efecto de los estrógenos
orales y transdérmicos sobre los niveles
de fibrinógeno, no demuestran elevaciones con ninguna de las dos rutas de
administración. Los EEC parecen disminuir los
niveles de antitrombina III, aunque esta disminución es mínima y su significado clínico
discutible8.
En un estudio de tipo cross-over, evaluando los cambios en el antígeno de Factor VII tras
la administración de estrógenos
orales y transdérmicos, sólo mostró concentraciones más altas pero dentro de rangos
normales para la administración oral22.
Estudios más recientes de Suecia23, evaluando los efectos a largo plazo de los
estrógenos transdérmicos, mostró disminución
en el antígeno del Factor VII, aumento del activador del plasminógeno tisular endotelial
(t-PA) y disminución de su inhibidor
específico. No se observaron cambios en los niveles de antitrombina III. Ya que los
niveles elevados de fibrinógeno son
considerados un factor de riesgo independiente para infarto de miocardio, la disminución
que se observó de sus niveles en este
estudio puede contribuir al efecto cardioprotector ya demostrado por los estrógenos.
4. Efectos sobre Prostaglandinas (Pgs) y Tromboxanos (TBX): Cambios en el balance entre
Pgs y TBX podrían jugar un papel
en el riesgo de enfermedad cardiovascular a través de sus efectos sobre la
vasodilatación y la agregación plaquetaria. Un
primer estudio que evalúa de manera comparativa los efectos de la administración oral y
transdérmica24 mostró un incremento
en la producción de Pgs en ambos grupos, el cual fue significativamente mayor con la
administración transdérmica. Viinikka, en
estudio prospectivo y aleatorio25 demuestra un aumento en la producción de TBX con la
administración oral, la que no se
observó con la vía transdérmica. Estos resultados sugieren un mayor efecto positivo
sobre el balance Pgs / TBX cuando se
utiliza la vía transdérmica.
Hasta el momento no existen datos relevantes que sugieran cambios en los efectos de los
estrógenos sobre la presión arterial,
los efectos calcioantagonistas o antioxidantes según la vía de administración, y que
puedan representar ventajas o desventajas
de la vía transdérmica comparada con la vía oral en estos aspectos tan importantes.
D. Conclusión
La vía transdérmica puede representar una alternativa importante para la prevención de
la enfermedad coronaria arterial en la
paciente postmenopáusica, con posibles ventajas que la hacen ideal en pacientes con
factores de riesgo para enfermedad
trombótica, y en pacientes diabéticas especialmente en aquellas con niveles elevados de
triglicéridos. Los datos que indican una mejor tolerancia y menores tasas deserción para
la administración transdérmica vs la vía oral, podrían representar una ventaja
adicional de gran importancia para la vía transdérmica, ya que los efectos
cardioprotectores dependerán en últimas de la
continuidad de la terapia estrogénica.
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* MD. Miembro del Centro de Fertilidad Reprotec. Asociación Médica de los Andes. Avenida
9 No. 117-20 - Cons. 820.
Santafé de Bogotá 10, D.C. - Colombia.
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