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Talú Quintero nació en Bogotá y aunque su vida estuvo vinculada al arte, su profesión como actriz la inició hace 22 años. |
| Desde siempre ha elaborado retablos en los que pinta paisajes con fragmentos de poesía. Pero el talento artístico que heredó de su madre la llevó a ejercer la profesión de actriz. Es psicopedagoga y madre de Ana Lucía, su única hija. En las tablas probó suerte en la obra Romeo y Julieta; luego empezó a estudiar teatro, pero fue en la película María Cano donde comenzó su carrera de actriz. En su trayectoria tiene destacadas participaciones en Te quiero Valeria, Puerto Amor, Si mañana estoy viva, La alternativa del escorpión, La otra raya del tigre, La otra mitad del sol, Yo soy Betty, la fea, y Rauzán, entre otras. | ||
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La magia de los gestosRecuerdan a la mujer que protagonizó el comercial de la pastilla para la memoria? Si, era ella, Talú Quintero y sus gestos despistados son los mismos que los televidentes vieron en pantalla por espacio de cuatro años. Talú es una artista pilísima, muy dinámica, algo introspectiva, artesana y actriz de tiempo completo. Ella era Clementina de Borrero en “Espumas”; la Madre Genoveva en “Amargo despertar”; Elvira en “Cuando quiero llorar no lloro”; la Torre de Babel en “Si mañana estoy viva”; Araminta de Castro en “Puerto amor”; la mujer de negro en “Fronteras de regreso”; Sofía Sarmiento en “La otra raya del Tigre” y Eulalia Palacios en “El Oasis”. Estas y muchas otras caracterizaciones, alternadas con intensos talleres de formación, sintetizan el trabajo de Talú Quintero en los últimos diez años, que comenzó con la actuación en dos mediometrajes de Mauricio Cataño: Reflejos y Amigos Secretos, y un largometraje, María Cano, de Camila Loboguerrero. “Entre mis personajes recuerdo especialmente a la Torre de Babel. Ella era como el retrato de la desolación, no era una loca, era más bien como esas mujeres que se encierran para quitarles una herencia y eso les causa tanta tensión y angustia que pasan por locas. La torre había sido catedrática de idiomas, y pues hablaba en varios idiomas. Jorge Alí Triana, el director, sabía que yo manejaba algunos idiomas, y me entregó ese personaje. En este personaje, además, yo participé en la elaboración de los parlamentos en ingles, italiano, alemán, etc., de acuerdo con la orientación de Hilda Demmner De La Zerda, la libretista, de manera que quien los escuchara en los idiomas originales entendiera claramente su sentido”. Su pasión por la actuación se postergó durante muchos años, durante los cuales de dedicó a la pedagogía. Y es que tenía una razón muy fuerte: su hija Ana Lucía. Si ella no existiera, Talú estaría hoy en algún lugar de Europa haciendo teatro con los polacos, o en Inglaterra ...Cuando la pequeña Ana Lucía cumplió siete años, Talú aceptó sus primeros papeles en el teatro. La niña ya podía quedarse sola en casa, o acompañaba a su madre –cuaderno en mano- a la función. Talleres en el TPB, cursos de actuación, voz, interpretación, puesta en escena, fueron estructurando a la actriz que es hoy Talú Quintero. “Una actriz que hace retablos”, expresa ella aludiendo a su otra pasión. Los retablos son imágenes de ciudades, con leyendas de sus poetas preferidos le han permitido a nuestra actriz mantener sana su economía familiar, en este medio difícil en el que los actores no siempre tienen trabajo. Muchos de sus compañeros tienen algún retablo de Talú en su casa, de hecho ella ha organizado múltiples exposiciones en las que por lo general vende todo, todo excepto lo que decide guardarse de cada serie temática.
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