La planificación familiar

La planificación familiar está muy ligada a la ginecobstetricia. De ahí que los ginecobstetras hayan sido los más comprometidos no solo en llevarla a la práctica sino también en liderar su validez como derecho de las parejas.

Traspuesta la segunda mitad del siglo el análisis de los datos censales permitió poner de presente que Colombia estaba aumentando su población de una manera explosiva. En efecto, hasta el año de 1938 la población tendió a crecer moderadamente, con tasas menores del 2 por 100 anual. Pero en el intervalo 1938-1951 esa tasa de crecimiento se disparó. De 8 millones 700 mil habitantes se pasó a 11 millones 500 mil. En el periodo 1951-1964 la población creció al 3.3% anual, duplicándose en solo 21 años154 No obstante esa peligrosa realidad, el país no había reflexionado sobre sus implicaciones. Los diferentes gobiernos, silo hicieron, carecieron del suficiente carácter para adoptar medidas encaminadas a frenar esa explosión demográfica. Sin duda, el temor de hacerlo radicaba en la posición beligerante e inconsecuente de la Iglesia católica, compartida por los movimientos políticos de extrema izquierda, claro está que por intereses diferentes.

En los años cincuenta un grupo de médicos obstetras, preocupados por las frecuentes consultas y demandas de ayuda relacionadas con la planificación familiar, se dirigieron al arzobispo de Bogotá, Monseñor Ismael Perdomo, en solicitud de un pronunciamiento de la Iglesia al respecto. Tan alto jerarca conceptuó que, en general, la planificación familiar estaba prohibida y que algunos métodos, como la esterilización femenina, lo estaban en calidad de pecado mortal. El arzobispo transmitía en esa forma el pensamiento del Papa Pío XII, fundamentado a su vez en el de Pío XI a través de su Encíclica "Casti Connubii". Percatémonos de lo que ésta preceptuaba en relación con los atentados contra la prole, considerada como el primer bien del matrimonio: "Ningún motivo, sin embargo, aun cuando sea gravísimo, puede hacer que lo que va intrínsecamente contra la naturaleza sea honesto y conforme a la misma naturaleza; y estando destinado el acto conyugal, por su misma naturaleza, a la generación de los hijos, los que en el ejercicio del mismo lo destituyen adrede de su naturaleza y virtud, obran contra la naturaleza y cometen una acción torpe e intrínsecamente deshonesta". Y más adelante: "Por lo que se refiere a las causas que los mueven a defender el mal uso del matrimonio, frecuentemente suelen aducirse algunas fingidas o exageradas, por no hablar de las que son vergonzosas. Sin embargo, la Iglesia, Madre piadosa, entiende muy bien y se da perfecta cuenta de cuanto suele aducirse sobre la salud y peligro de la vida de la madre. ¿Y quién ponderará estas cosas sin compadecerse?. ¿Quién no se admirará extraordinariamente al contemplar a una madre entregándose a una muerte casi segura, con fortaleza heroica, para conservar la vida del fruto de sus entrañas? Solamente uno, Dios, inmensamente rico y misericordioso, pagará sus sufrimientos, soportados para cumplir como es debido el oficio de la naturaleza, y dará, ciertamente, medida, no sólo apretada, sino colmada"155.

Fiel a esta posición rígida de la Iglesia, el doctor Rafael Peralta Cayón presentó en 1958 a la Sociedad Colombiana de Obstetricia y Ginecología una proposición que en lo pertinente decía: "La Sociedad Colombiana de Obstetricia y Ginecología informa y recuerda a las clínicas y hospitales, que la esterilización con intervenciones tubáricas o similares, está condenada por la Iglesia Católica, a fin de que sea rigurosamente controlada y cumplida esta disposición'156. Dicha proposición fue aprobada por unanimidad, aclamación que pone de presente el criterio que imperaba entre los especialistas que conformaban la Sociedad. A tal extremo llegaba el acatamiento del doctor Peralta Cayón a lo mandado por la Iglesia, que desaconsejó, como profesor jefe del servicio de maternidad del Instituto Materno Infantil, la ejecución de la esterilización tubaria a una paciente a quien se le practicaba la undécima operación cesárea. Así lo registra en su libro Aborto. Cesáreas previas y se sirve de este caso para sustentar la tesis de que el antecedente de cesárea no era indicación válida para la esterilización tubaria157. Contrasta la actitud asumida por la Sociedad Colombiana de Obstetricia y Ginecología con la expuesta por Alvaro Medina Cervantes, en su tesis de grado presentada en 1948 a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional y que fuera declarada "Meritoria". En ella el autor considera lícita la "salpingotomía profiláctica", como también la inseminación artificial matrimonial. "Los médicos –dice- deben atenerse a su conciencia"158.

El descubrimiento y comercialización de "la píldora", esteroide anticoncepcional puesto al mercado con el nombre de "Enovid" en 1960, hizo posible llevar a la práctica una planificación familiar segura sin que desencadenara por parte de la Iglesia una reacción tan radical y vehemente como la derivada de la esterilización tubaria. Pese a que tampoco se autorizaba su prescripción y utilización, las mujeres, haciendo uso de su autonomía, comenzaron a emplear la píldora cuando su médico se la prescribía.

En Colombia muchos han sido los ginecobstetras que, en circunstancias adversas, han desempeñado papel destacado en el proceso de divulgación y consolidación de la planificación familiar. Entre ellos sobresale Fernando Tamayo Ogliastri, médico egresado de la Universidad Nacional en 1947 y especializado en ginecobstetricia en los Estados Unidos. Favorecido con el éxito en su ejercicio particular, desafiando los prejuicios de muchos sectores, inició abiertamente entre nosotros, desde su consulta privada, el empleo de distintos métodos anticonceptivos, en especial el dispositivo intrauterino. Consciente de la necesidad de un servicio de planificación familiar para la población en general, dio, en 1965, los primeros pasos para la fundación de la Asociación Pro Bienestar de la Familia Colombiana, motivando a distinguidos representantes de la banca, la industria, la medicina y el derecho159. En 1966 el Ministerio de Justicia le concedió personería jurídica como entidad sin ánimo de lucro160 Al finalizar ese año se abrió en Bogotá la primera clínica de planificación Familiar en Colombia con la sigla Profamilia"161.

Pero entre los antecedentes de la planificación familiar entre nosotros hay algo más. Al atrevimiento personal del doctor Tamayo hay que sumar el papel desempeñado por el doctor Hernán Mendoza Hoyos desde la División de Estudios de Población de la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina. En efecto, por iniciativa suya se iniciaron investigaciones sobre epidemiología del aborto, planificación familiar y educación sexual, como respuesta a la preocupación del cuerpo médico por el impacto que el aborto provocado ocasionaba sobre los índices de mortalidad materna y los presupuestos hospitalarios. Así fue como se organizaron en algunas facultades de medicina 10 programas pilotos en los Centros de Salud Universitarios. En 1969, durante el gobierno del doctor Carlos Lleras Restrepo, en una determinación sin precedentes, el Ministerio de Salud, a cargo del doctor Antonio Ordoñez Plaja, incluyó actividades de planificación familiar en sus programas de protección materna e infantil"162.

A su vez, la iniciativa de Hernán Mendoza Hoyos tiene un antecedente importante: la reunión de la Asamblea Panamericana de Población, convocada por la Universidad de Columbia y el Population Council, inaugurada en Cali, Valle, el 11 de agosto de 1965 bajo la presidencia del doctor Alberto Lleras Camargo, en ese momento sin ninguna representación oficial. La asamblea aprobó una declaración trascendental, pues se reconoció la gravedad del problema demográfico y se instó a los países miembros a estudiar soluciones163.

Volviendo a Profamilia, no obstante el cúmulo de dificultades con que hubo de tropezar, el tesón y la mística de Fernando 'Tamayo, secundado por Gonzalo Echeverry Parra y luego por Miguel Urnas Fargas, hicieron posible que perseverara y llegara a ser una institución modelo, de amplia cobertura nacional. Se considera que en 1991 a su cargo estaba proveer cerca del 65% de la planificación familiar en el pais164. Por su ímproba labor el doctor Tamayo ha sido galardonado con el Premio Hugh Moore (1979) y con la Cruz de Boyacá en la categoría de Gran Oficial, otorgada por el Gobierno Nacional (1990).

Un testimonio fehaciente de la importancia que ha tenido el establecimiento de la planificación familiar en Colombia lo suministra el siguiente cuadro que tomamos del libro Contra viento y marea, escrito por Gonzalo Echeverry 165:

CAMBIOS OCURRIDOS EN ALGUNOS INDICADORES
DEMOGRÁFICOS DE COLOMBIA ENTRE 1964 Y 1990

  1964 1990
Tasa de fecundidad:
No. de hijos por mujer en edad
fértil y en unión
7.0 2.8
Tasa de natalidad:
Nacimientos por año y por mil
45.0 26.0
Tasa de crecimiento de Población
Por ciento y por año
3.5 1.8
Población urbana:
Por cada cien habitantes
52.0 70.0
Población total (millones) 1.7 33.0
Mujeres en edad fértil y en unión:
Que usaban anticonceptivos (%)
20.0 66.1

Al registrar como positivos para el país los resultados derivados de la planificación familiar, lo hacemos con el convencimiento que nos asiste de que el crecimiento demográfico debe ajustarse a las posibilidades y recursos para el desarrollo y bienestar social. Nos identificamos con el doctor John Rock, uno de los padres de "la píldora", cuando afirmaba que la superpoblación es al cuerpo social, sea éste familia o nación, lo que el peso excesivo es al cuerpo físico: una constante amenaza para la integridad del cuerpo166.

Aparte de Profamilia, dos instituciones más hicieron acto de presencia en el escenario de la planificación familiar en la década de los 70: la Corporación Centro Regional de Población (CCRP) y la Asociación Colombiana para el Estudio de Población (ACEP), ambas con sede en Bogotá, auspiciadas por entidades privadas nacionales y extranjeras. Más que a la prestación de servicios, sus objetivos han sido la investigación clínica y epidemiológica, y la difusión de noticias sobre fecundidad.

 

La investigación. Aportaciones originales

Comentamos antes que en la primera hemicenturia las tesis de grado habían servido para revisar algunas conductas obstétricas y para analizar datos estadísticos, pero en cuestiones investigativas de verdadero valor científico no se había hecho nada. Como asunto anecdótico debemos registrar lo iniciado en 1934 en Bogotá y que por tiempo largo alborotó el ambiente científico nacional e internacional. Nos referimos a la llamada "Reacción Vargas para el diagnóstico del sexo fetal". El doctor Clímaco Alberto Vargas, médico egresado de la Universidad Nacional, dio a conocer en aquel año en la Revista de Higiene una sencilla prueba cuya finalidad era diagnosticar durante el embarazo el sexo del feto. Ha de suponerse la expectativa que despertó, pues en toda la historia de la humanidad una de las mayores aspiraciones de los futuros padres es conocer con anticipación el sexo del hijo. De ahí que fueran muchos los procedimientos recomendados para saberlo, por supuesto que todos carentes de fundamento científico.

El doctor Vargas basaba su reacción en lo que él llamó "alergia hormónica". El procedimiento consistía en aplicar subcutáneamente en la región externa del muslo de la embarazada 1/2 unidad gallo de hormona testicular, como reactivo, y, en sitio vecino, una solución aceitosa de colesterina, como control. A las doce o veinticuatro horas siguientes a las inyecciones se practicaba la lectura de las reacciones. La respuesta térmica local en el sitio de aplicación de la hormona era signo de positividad, es decir; indicadora de sexo masculino; cuando ambos sitios de inyección daban una reacción semejante, la prueba era negativa o indicadora de sexo femenino.

Al decir del doctor Vargas, su descubrimiento se basaba en lo siguiente: "La hembra grávida con feto masculino se encuentra sensibilizada con hormonas testiculares de su feto; en ella tales hormonas orquiticas originan una defensa específica, hormónica sexual, y la reacción no presenta fenómenos hemoclásicos. Por eso creo que se puede considerar mi reacción como una reacción alérgica hormónica, cuyas manifestaciones reacciónales son inmediatas por los elementos que la producen". Según el autor la reacción debía verificarse pasados tres meses de la nidación del óvulo fecundado167.

El doctor Vargas dio a conocer su reacción en el exterior, logrando por ello ser recibido como miembro de algunas sociedades científicas. En Colombia su trabajo le sirvió para ingresar a la Academia Nacional de Medicina, no obstante que había sido impugnado desde un principio por autorizadas personas, como el profesor Carlos Julio Mojica168.

Descontando la aportación del doctor Vargas, en la primera mitad del siglo XX solo queda como original y de valor la técnica quirúrgica de la histerectomía vaginal propuesta por el profesor Montoya y Flórez en Medellín en 1903, y que en su momento comentamos. Veamos las contribuciones que se han hecho a partir de la segunda mitad.

En 1950 el doctor Rafael Ramírez Merchán divulgó una técnica original para la aplicación del fórceps en las variedades posteriores de vértice169, y cuyas primeras observaciones sirvieron de material para que elaborara su tesis de grado en la Universidad Nacional el doctor Isaías Arenas Buenahora'70. Las características principales de dicha técnica, al decir de su autor, son: a) Proyecto de aplicación del instrumento como para la variedad anterior correspondiente; b) Aplicación de la rama anterior primero, llevándola por el occipital, invertida, y con la mano contraria a la de su nombre; c) Empleo de una sola mano como guía y de consiguiente, una sola mano para la aplicación de las cucharas. La ventaja señalada por el doctor Ramírez con su procedimiento es la de que gracias a la maniobra de rotación de la primera cuchara toda presentación posterior se transforma en anterior, con el mínimo de traumatismo fetal y materno. "No se trata –decía- sencillamente de un método de rotación, sino de una aplicación total con extracción, debidamente sistematizada y también simplificada al máximo. Esta maniobra, que se conoce con los apellidos de su autor, es similar a la propuesta por Maughan en 1956 (Am. J. Obst. Gynecol. 71:741) o a la de Kutcipal en 1959 (Obst. Gynec. 14:196), llamada por éste "rotación de calzador". Como vemos, por la cronología tiene prioridad la maniobra de Ramírez Merchán. En 1954, el Journal of the American Medical Association (155:1442) la reseñó en sus páginas.

Por lo que significó el doctor Ramírez Merchán en el ámbito obstétrico nacional, es justo que se esboce una semblanza suya. Nacido en tierras nortesantandereanas, se hizo médico de la Universidad Nacional en 1942. Su tesis de grado titulada "Tratamiento de las septicemias puerperales por inmunotransfúsión" fúe considerada "Meritoria". De ella nos ocupamos cuando hablamos de la fiebre puerperal. En dicho trabajo, llevado a cabo en una época en que esta entidad continuaba diezmando las maternidades, quedó patente el interés de su autor por el tema, como también sus dotes de observador y de buscador de recursos nuevos en la lucha contra los viejos enemigos de las mujeres en trance de perpetuar la especie.

Habiendo adelantado su internado obligatorio en el servicio de Clinica Obstétrica a cargo del profesor Víctor Rodríguez Aponte, en la Maternidad del Hospital San Juan de Dios de Bogotá, inicia en 1943 su carrera docente al obtener por concurso la categoría de Jefe de Clínica en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional. En 1947, también por concurso, alcanza el título de Profesor Agregado y en 1954 el de Titular. Lustros después la Universidad lo exaltaría a Profesor Emérito y luego a Profesor Honorario. Su inteligencia, dedicación y natural ambición por ascender en la escala profesional lo situaron en un lugar destacado en el escenario obstétrico del país Fue miembro fundador de la Sociedad Colombiana de Obstetricia y de la de Pediatría y Puericultura. En 1950 fue elegido presidente de la primera, periodo durante el cual fundó la revista que desde entonces ha venido, en forma ininterrumpida, sirviendo de órgano de difusión de la actividad científica de los ginecobstetras colombianos.

Ramírez Merchán fúe heredero y mantenedor, cuando tenía que ser así, de la tradicional escuela obstétrica francesa. Empero, cuando entre nosotros fue abriéndose paso el influjo de la escuela anglosajona, no se comportó como un opositor sino que se adaptó a lo bueno que ella aportaba, sin despojarse ni renegar de las enseñanzas de sus maestros. No se amilanó frente al cambio y supo contemporizar con él, contribuyendo como directivo a modificar los pénsumes teoricoprácticos, adecuándolos a la hora. Retirado de la cátedra contra su voluntad, en virtud de disposiciones que obligan a ello cuando se ha alcanzado la edad de retiro forzoso, siguió asistiendo al Instituto Materno Infantil en calidad de consejero y asesor. El doctor Ramírez Merchán falleció en Bogotá en 1986.

Otro aporte colombiano a la práctica obstétrica fue la modificación que Gustavo Riaño hiciera a la operación mutiladora fetal propuesta por el profesor R. Torpin, del Medical College de Georgia, para resolver la terminación del parto en caso de situación de hombre abandonada, con feto muerto. Torpin había ideado para estos casos un aparato que lleva su nombre y cuya finalidad era decapitar el feto por medio de una asa de alambre. Riaño, del Instituto Materno Infantil, en 1953 introdujo a la técnica original la siguiente modificación, explicada por él mismo: "(...) Después del segundo tiempo, es decir cuando se tiene la lazada de alambre al derredor del cuello fetal, pasamos por entre ella, hacia el lado del polo cefálico, el brazo procidente y corremos el tubo de apoyo hasta la axila correspondiente a la procidencia y lo llevamos al cuello, de manera que el alambre quede colocado en forma de banda presidencial. Se continúa la intervención en la forma ya explicada y obtenemos un segmento superior formado por la cabeza unida al brazo procidente. Es decir, no practicamos la decapitación sino el "corte en banda presidencial"'71. Afirmaba el doctor Riaño que su modificación tenía las siguientes ventajas: la embriotomía se convierte en una intervención segura, fácil, rápida y posible de practicar fuera de los centros especializados; no produce ni morbilidad ni mortalidad maternas; con el aparato de Torpin no se transmite presión alguna al útero pues toda se concentra en el feto; por lo anterior; en su concepto la embriotomía raquídea en banda presidencial, practicada con el aparato de Torpin, debía preferirse a cualquier otra intervención de su género.

Con el fin de disminuir los peligros de lesiones a las partes blandas maternas durante la práctica de la embriotomía cefálica y reducir los riesgos de infección uterina, Saulo Muñoz Delgado, de Cali, propuso hacer un amplio ojal en el cuero cabelludo fetal para deslizar a través de él las cucharas del basiotribo, las cuales, en esa forma, no se ponen en contacto directo con el segmento uterino y se evita que el ápice de las cucharas lo lesione'72. Por supuesto que tanto la aportación del doctor Muñoz como la del doctor Riaño tuvieron importancia en su momento. Hoy sólo son objeto de recuerdo histórico. Igual cosa puede decirse de la maniobra de Ramírez Merchán y de la de Quiñones que a continuación mencionaremos pues el fórceps ha sido casi abandonado.

El doctor Eduardo Quiñones Ortiz, también del Instituto Materno Infantil, dio a conocer en 1963 una maniobra encaminada asimismo a solucionar el problema de las variedades occípito- posteriores, rotando la presentación con una sola rama del fórceps a lo largo de la hemipelvis posterior, lo cual la diferencia de la maniobra de Ramírez Merchán"173.

Durante mucho tiempo se pensó que el síndrome de preeclampsiaeclampsia observado en algunas gestaciones molares era distinto al que aparece en el último trimestre del embarazo. Razones había para que se pensara así: en la primera circunstancia no existe feto ni líquido amniótico, y la placenta se ha convertido en un racimo de vesículas hidrópicas. En 1965 nosotros demostramos que los cambios histopatológicos del riñón, propios de la preclampsia-eclampsia tardía, eran exactamente iguales a los observados en la forma temprana asociada a la mola hidatiforme174. Estudiando también la morfología histológica del riñón quedó demostrado por nosotros que muchas "eclampsias' del puerperio" no podían considerarse como tales, no obstante simularlo clínicamente175.

Cuando la mola hidatiforme se ha desarrollado exageradamente, su extracción de la cavidad uterina se constituye en un problema, por la dificultad y peligros que apareja, riesgos éstos que se han minimizado hoy con el recurso de la succión a través de cánulas de distinto calibre. En 1968 no se contaba con este procedimiento. Fue en ese año cuando Eduardo Acosta Bendek puso al servicio una cucharilla ideada por él, que permite la evacuación, sin peligro de perforación uterina, de molas cuyo crecimiento iguala o sobrepasa el nivel del ombligo. El instrumento posee una longitud de 35 cm; su extremo superior termina en una cuchara de 5 cm en forma de "pico de pato", con bordes romos. El extremo opuesto termina en un mango aplanado que facilita su manejo. Al decir de su autor, "el uso de esta cureta se puede también extender a todos aquellos casos en que sea necesario hacer revisión posparto, o en el puerperio inmediato, ya que por sus bordes romos y por su forma permite revisar la cavidad uterina con un alto margen de seguridad"176.

Es oportuno señalar que el doctor Eduardo Acosta Bendek, egresado de la Universidad Javeriana en 1949, fue durante muchos lustros jefe del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital de Barranquilla y presidente de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología del Atlántico durante tres periodo consecutivos. Ha publicado numerosos artículos sobre temas ginecobstétricos. Como profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Metropolitana de Barranquilla, ha adelantado una importante labor docente. A él se debe la introducción en Colombia, más exactamente al Hospital Universitario Metropolitano de Barranquilla, del primer ecógrafo en abril de 1976. Además, desde 1972 puso en práctica el procedimiento culdoscópico para la esterilización tubaria y la cirugía de ovarios. En el III Congreso Latinoamericano de Obstetricia y Ginecología, realizado en México D.F. en 1958, presentó sus experiencias con el uso de oxígeno como medio de contraste para la localización de la placenta (Memorias, p. 668). En la realización de este estudio pudo registrar el llanto del feto in útero (Obst. Ginec.. Latinoamericana 14: 255, 1956).

Alvaro Velasco Chiriboga, profesor del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, ideó unas espátulas para la extracción fetal. Sus características son tan bondadosas que han venido relegando al fórceps, dejando para éste indicaciones muy reducidas. La contribución del doctor Velasco es, ciertamente, una aportación muy valiosa al ejercicio obstétrico. A medida que se ha ido divulgando, ha recibido muy buena aceptación por parte de los tocólogos. La descripción del instrumento y sus ventajas fueron dadas a conocer por su autor en 1975, así: "Las espátulas tienen una longitud de 25 cm por 5 cm de ancho en su parte más ancha y 2 cm en la parte intermedia. El espesor es de 3.5 mm. No poseen curva pélvica y ambos bordes son simétricos; la curva cefálica es de amplio radio y es más acentuada en la porción facial. Las ramas son independientes. La porción facial no es fenestrada lo que permite ejercer menos presión por centímetro cuadrado. El mango es una porción que cruza la rama intermedia en su extremo posterior y mide 5 cm. Hay una pequeña concavidad en la porción facial de la espátula (...) Ventajas. Permiten una separación precisa de la rama según el tamaño, lo que resulta muy útil en caso de asinclitismo. Su amplia curva cefálica permite su aplicación en cabezas excesivamente moldeadas. La presión sobre la porción craneal no existe o es mínima y las presiones sobre la porción facial no imprimen ninguna marca por la ausencia de fenestración. La rotación puede efectuarse con cualquier método conocido aunque es más fácil hacerla con una sola cuchara. La técnica de aplicación es sencilla y pueden aplicarse indistintamente en cualquier lado de la pelvis (…)"177.

Este instrumento diseñado por Velasco Chiriboga tiene sus antecedentes en el fórceps de Jean Palfyn dado a conocer en París en 1720 y, en especial, en las espátulas de E. Thierry (de Rouen, Francia), divulgadas por M. Ravina en la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de París" en 1950. Ambos aparatos poseen en común, al igual que las espátulas de Velasco, que las ramas o mangos son rectos e independientes, vale decir, que carecen de cualquier mecanismo de articulación que las haga fijas, como sucede con todos los fórceps. No hay duda de que el instrumento de Thierry sirvió de referencia al doctor Velasco178; este le introdujo algunas modificaciones -por cierto que sustanciales- y lo convirtió en el que lleva su nombre. Sus espátulas lo hicieron acreedor al Premio Nacional de Medicina '"Federico Lleras Acosta" en 1975.

En el VIII Congreso Mundial de Obstetricia y Ginecología realizado en Ciudad de México en 1976, el doctor Miguel Bueno, de Cali, dio a conocer un aparato, con diseño de su autoría, para practicar la esterilización tubaria a través de la vagina. Además de esta indicación, también permite tomar biopsias de los ovarios y remover dispositivos intrauterinos que hayan salido a la cavidad abdominal. El aparato recibió de su autor el nombre de "culdoespéculo" y aparece reseñado en la revista Contraception (15:225, 1977). Es, según su inventor, una modificación del espéculo trivalvo encontrado en las ruinas de Pompeya en 1818. Las tres valvas han sido alargadas para permitir el acceso al abdomen a través de una colpotomía posterior. Una vez en su lugar, sin necesidad de ayudante, el culdoespéculo permite una excelente exposición de los órganos pélvicos y ofrece un campo operatorio de 12 a 14 cm de diámetro. Por supuesto que la laparoscopia operatoria dejó sin oficio al culdoespéculo.

Como diseñadas por él, en 1977 el doctor Israel Díaz Rodríguez dio a conocer unas nuevas tijeras de uso obstétrico y cuya descripción y bondades señala así: "Están diseñadas de tal manera que tienen una Sola hoja cortante que es la superior; ésta cae en una ranura que le ofrecen dos ramas inferiores completamente romas, sin filos ni puntas, su corte lo hace a la manera de una guillotina; las dos ramas inferiores protegen a la superior no permitiéndole que las sobrepase en ningún sentido, es decir hacia abajo y al extremo. Se hizo angulada, como la de Brown, para que le permita al cirujano-obstetra un mejor manejo". Las ventajas que les adjudica se refieren al corte de bordes netos, tanto en episiotomía como en cesáreas, y estar exentas de peligro para el feto179.

El primer centro docente donde comenzó a adelantarse verdadera investigación -seria y constante- fue en el Laboratorio de Fisiología de la Reproducción, del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad del Valle. En efecto, el doctor Edgard Cobo, en 1962, a su regreso a Cali luego de permanecer dos años en Montevideo, Uruguay, formándose al lado de los profesores Hermógenes Alvarez y Roberto Caldeyro Barcia, fundó el Laboratorio y se puso a la cabeza de él. La circunstancia de que la Universidad del Valle, en particular su Facultad de Medicina, hubiera sido creada sobre patrones docentes tomados de universidades norteamericanas, hacía posible que la docencia estuviera a cargo de profesores de tiempo completo o de dedicación exclusiva. Siendo así, era factible que la investigación se desarrollara una vez Se contara con personal preparado para adelantarla. Fue el caso del doctor Cobo, quien supo aprovechar ese ambiente propicio.

Siguiendo la línea de investigación característica del Servicio de Fisiología Obstétrica de Montevideo, inició su actividad investigativa explorando la dinámica uterina en la toxemia gravídica180. Más luego puso su atención en la fisiología de la eyección láctea en la mujer durante el embarazo, el parto y la lactancia, campo éste en el que llegaría a ser una autoridad internacional. Muchísimos han sido sus trabajos al respecto, publicados en las más importantes revistas científicas. Queremos llamar la atención sobre algunos.

Dado que existía controversia en torno de la liberación de oxitocina y hormona antidiurética(ADH)por causa de estímulos activadores del sistema hipotálamo-hipofisiario, como la succión del pezón por el lactante o la hipertonicidad del plasma sanguíneo, las investigaciones de Cobo demostraron que la succión y la dilatación de un galactófaro mamario inducían la liberación de oxitocina pero no la de ADH. Lo contrario se observaba al aumentar la osmolaridad del plasma y al administrar pequeñas dosis de nicotina181. Una investigación anterior suya había demostrado la existencia de un patrón de liberación diferente para ambas hormonas182. Registrando simultáneamente la presión intramamaria y la intra-amniótica durante el trabajo de parto, Cobo encontró que la oxitocina no era una hormona necesaria para el inicio o el desarrollo del trabajo de parto en humanos, tesis ésta realmente novedosa183. Inducido por estos hallazgos, el autor ha llegado a proponer que se cambie de nombre a la oxitocina. Oigámoslo:

"El nombre de la oxitocina viene de raíces griegas que significan hacer contraer el útero. Sin embargo, y a pesar de que indudablemente hace contraer el útero, su ausencia demostrada en un fenómeno fisiológico tan trascendente como el parto y, en contraste, su presencia indispensable en el mecanismo responsable de la contracción de las células mioepiteliales de la glándula memoria, o sea en el mecanismo que hace posible la eyección de la leche hacia las vías digestivas del lactante, nos llevó a proponer el cambio de nombre de esta hormona por el de hormona eyectoláctea, que resulta más adecuado, por exacto, para denominar a la actual oxitocina"184.

Como director del Laboratorio de Fisiología de la Reproducción, el doctor Cobo le dio alto vuelo a la investigación y llegó a formar en Cali una verdadera escuela científica. Infortunadamente, al dejar su dirección, aquél desapareció para ser reemplazado por la Fundación para la Investigación en Reproducción y Medicina Perinatal (Invest) cuyos objetivos son loables, pero cuyos resultados faltan por ver.

Muchas son las distinciones, nacionales e internacionales, que ha recibido el profesor Cobo, médico egresado de la Universidad Nacional. Destacamos entre ellas el título de "Maestro de la Obstetricia y la Ginecología Latinoamericanas" que le otorgara la Flasog en 1990, junto con otro colombiano, el doctor Fernando Cardona, de Medellín.

El paso del doctor Cobo por el Servicio de Fisiología Obstétrica de Montevideo (más tarde Centro Latinoamericano de Perinatología y Desarrollo Humano) dejó expedito el camino para que otros compatriotas se entrenaran también allí. Entre éstos han sobresalido Rodrigo Cifúentes e Iván Ortiz, de Cali, y Jaime Barrios Amaya y Antonio Soto Yances, de Cartagena. El doctor Soto por ejemplo, es profesor titular de la Universidad de Cartagena, fue jefe del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina de dicha Universidad, y ocupó la presidencia de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Cartagena como también de la Federación Colombiana (Fecolsog).

El 25 de julio de 1978 es una fecha memorable en los anales de la Historia de la Medicina. En efecto, el nacimiento de Louisa Brown en Oldham (Inglaterra), concebida en un laboratorio mediante fertilización in vitro y transferida luego al útero materno constituyó una de esas hazañas que conmocionan al mundo y abren grandes interrogantes. Luego de que sus autores, el fisiólogo Robert Edwards y el obstetra Patrick Steptoe, divulgaron el hecho, en muchos países se quiso imitarlos. En Francia se consiguió en 1982. Colombia tampoco quiso quedarse atrás; al igual que en otras partes, se suscitó controversia acerca de la prioridad nacional. Relatemos esta historia:

El diario El Espectador, de Bogotá, sorprendió a los círculos científicos y a la opinión toda con la noticia, el domingo 14 de octubre de 1984, de que en Cali, en la Clínica de Occidente, había nacido el primer bebé probeta como resultado de un proyecto de fertilización in vitro adelantado por el Instituto de Reproducción Humana y Profamilia, cuanto se ignoraba en los círculos científicos que en Colombia se estuviera llevando a cabo la fertilización in vitro. De ahí que la Sociedad Vallecaucana de Obstetricia y Ginecología convocara a un foro para dilucidar el asunto, llegándose a la conclusión de que"(...) no hay evidencia científica que asegure que el caso presentado en Cali como "el primer bebé probeta de Latinoamérica sea evidentemente una fertilización in vitro y una transferencia de embrión"186. La circunstancia de que el equipo científico dirigido por el doctor Ventolini no siguiera trabajando en ese campo, echa todavía más sombras a la veracidad de la noticia periodística.

En Bogotá ocurrió algo similar; en cuanto a la manera de dar a conocer el hecho. La prensa nacional187 188 y la internacional189 recogieron el sábado 12 de enero de 1985 la noticia de que en la noche anterior en la Clínica del Country había culminado exitosamente, y mediante operación cesárea, la gestación de Piedad Romero-arquitecta bogotana- luego de una fertilización in vitro y transferencia de embrión. La señora Romero había sufrido anteriormente extirpación quirúrgica de las trompas de Falopio. Los autores de esta experiencia fueron el doctor Elkin Lucena Quevedo y su equipo de colaboradores, quienes de tiempo atrás estaban dedicados al estudio y tratamiento de la infertilidad. Extraña el hecho de que los trabajos de Lucena no hubieran sido divulgados a través de publicaciones científicas. De ahí que para respaldar el hecho histórico no se encuentren fuentes distintas al registro periodístico. De todas maneras, las circunstancia de que el Centro Colombiano de Fertilidad y Esterilidad (Cecolfes), fundado en 1977 y dirigido por el doctor Lucena, sea tenido como uno de los más importantes en su género en América Latina -como que recibe especialistas de otros países para adiestrarlos en el procedimiento del bebé probeta190- pone piso firme a la ocurrencia del nacimiento de Diana Carolina, la niña engendrada por método artificial. Este caso ha sido considerado como el primer nacimiento en América Latina luego de fertilización in vitro. Así lo ha declarado el doctor Roberto Nicholson, presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Esterilidad y Fertilidad191 192.

Sin lugar a dudas, junto con el profesor Edgard Cobo, el doctor Elkin Lucena Quevedo ha sido uno de los ginecobstetras que más lustre han dado al país desde el campo de la especialidad. Debemos señalar que lo realizado por él no ha recibido apoyo oficial o privado. Gracias al esfuerzo personal de su director, el Centro Colombiano de Fertilidad y Esterilidad posee una infraestructura tecnológica envidiable, que ha permitido los avances logrados en esas disciplinas, reconocidos internacionalmente. Puede afirmarse que Colombia es no de los países más adelantados del continente en asuntos de reproducción asistida.

Además de haber sido el pionero de la fertilización in vitro en América, Lucena ha asistida. Para tratar aquellos casos de infertilidad sin causa comprobada, el investigador Ricardo Asch recurrió a la fertilización natural colocando los gametos masculino y femenino en la porción ampular la trompa de Falopio (GIFT)193. El procedimiento original se hizo por vía transabdominal mediante el laparoscopio. En noviembre de 1984 el doctor Asch divulgó entre nosotros su técnica durante un curso adelantado en la Universidad Metropolitana de Barranquilla. Lucena y colaboradores lograron también éxito llevando a cabo la transferencia de los gametos por vía transvaginal, con guía ultrasonográfica (TV- GIFT)194. Dando muestra de afán innovador, Lucena también propuso, el primero, la inseminación intrafolicular, es decir, depositar los espermatozoides directamente en los folículos in situ (DIFI). De esa forma ya ha logrado embarazos (resultados aún no publicados).

El doctor Elkin Lucena Quevedo recibió su grado de médico en la Universidad Javeriana en 1963. Fue fundador de la Sociedad Colombiana de Fertilidad y Esterilidad, como también de una revista dedicada a estos temas. Asimismo, es considerado el iniciador de los programas de fertilización In vitro y transferencia embrionaria en Latinoamérica, y del empleo en Colombia de la cirugía con rayo láser en infertilidad (1982). Como hecho histórico significativo, es descendiente directo del doctor José Ignacio Quevedo Amaya, médico bogotano que practicara la primera operación cesárea en Colombia, hazaña que hemos comentado en un capítulo especial.

Para cerrar este tema sobre investigación, diremos que en 1966, bajo el patrocinio de la casa farmacéutica Schering A.G. de Berlín, se creó en Bogotá la Fundación para Investigaciones Hormonales, adscrita al Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad Nacional. Tuvo el carácter de entidad de beneficio común, dedicada a la actividad científica, y sin ánimo de lucro. Su comité directivo estuvo presidido por el doctor Hernando Amaya León. Se extinguió pronto, de manera lánguida. Como ya registramos, bajo su patrocinio se verificó en 1969 un Simposio Internacional sobre esteroides sexuales195.

Igualmente, en Medellín, como homenaje a la memoria del profesor Pedro Nel Cardona, se creó en 1970 la Fundación que lleva su nombre y que patrocina investigaciones médicas, principalmente relacionadas con la ginecobstetricia.

 

REFERENCIAS

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