Guía Nutricional Perinatal: Tipo de Suplementos

complementos alimenticios fortificados

Tipo De Suplementos – Complementos Alimenticios Fortificados

Es aconsejable estimular el consumo de alimentos ricos en hierro de alta biodisponibilidad, tales como carnes rojas, leguminosas (fríjol, arvejas), cereales fortificados o jugo de ciruelas pasas. Además los alimentos ricos en vitamina C contribuyen a la absorción del hierro de los alimentos.

Debido a que muy baja proporción de personas podría obtener en forma consistente las cantidades requeridas de hierro en la dieta, frecuentemente es necesaria acudir a los suplementos.

Los compuestos de hierro (sulfato, fumarato, gluconato) son eficaces para proporcionar hierro suficiente. No obstante, a menudo se asocian con problemas de tolerancia gástrica y otras molestias que pueden llevar al abandono por parte de la madre.

Por lo anterior, puede ser preferible el consumo de alimentos enriquecidos de fácil aceptación, buena tolerabilidad y agradable sabor. De esta manera, se puede garantizar mejor adherencia por parte de las usuarias.

Por razones de tolerabilidad y adherencia, la mejor manera de proporcionar hierro es mediante la dieta o complementos alimenticios fortificados.

SUPLEMENTO Vs. SUSTITUTO

Proveer la cantidad recomendada de 30 mg diarios de hierro no significa administrar suplementos que provean la totalidad de la RDA. Lo que debe hacerse es complementar la cantidad ingerida en la dieta para suplir las deficiencias de ésta. Es decir, los suplementos de hierro no deberían ser el sustituto de una nutrición sana sino una adición a la misma.

Si se asume que una dieta occidental promedio contiene 6 a 7 mg de hierro por cada 1000 kcal, esto significa que con un consumo de 2500 a 3500 kcal al día se estaría aportando entre 15 y 25 mg de hierro. Por lo tanto se requeriría un suplemento de 5 a 15 mg diarios de hierro elemental para satisfacer las cantidades recomendadas.

La administración de hierro en cantidades superiores a lo requerido produce interferencia con la absorción de zinc.

EQUILIBRIO

Es importante administrar el suplemento de hierro con moderación para evitar los problemas de intolerancia.

Por otra parte, el hierro compite por la absorción de zinc. Esto significa que si se suministra mayor cantidad de hierro que suministra mayor cantidad de hierro que requerida se puede incrementar la necesidad de zinc, que de no satisfacerse llevaría a una carencia del segundo elemento, la cual se asocia igualmente con retardo del crecimiento intrauterino, malformaciones, nacimientos pretérmino y post – término, neonatos de bajo peso, mortalidad perinatal y problemas de parto, como distocia y desprendimiento prematuro de placenta.

También se ha observado una asociación incierta entre hipertensión en el embarazo y niveles elevados de hierro. No obstante, se desconoce el significado preciso de este hallazgo y si puede establecer una relación de causa y efecto.

De otro lado el calcio y el exceso de fibra interfieren con la absorción de hierro.

ACEPTABILIDAD

La forma de administración de hierro durante la gestación es de gran importancia; puesto que de ello depende en gran parte la adherencia a la prescripción. Los suplementos de hierro suelen asociarse con problemas más gastrointestinales. Tales efectos indeseables incrementarían las molestias digestivas que de por sí son frecuentes durante el embarazo.

Para mejorar la aceptabilidad del suministro del hierro, lo ideal es procurar una dieta con abundancia de alimentos ricos en el elemento (hígado, carnes, leguminosas, ciruelas pasas) y complementar con alimentos fortificados de fácil aceptación.

Los complementos alimenticios enriquecidos pueden ser preferibles; porque se toleran mejor que los suplementos de hierro (sulfato, fumarato, gluconato).

CONCLUSIONES

La administración de suplementos de hierro es una de las únicas prescripciones de indicaciones absoluta durante el embarazo, dado que los requerimientos elevados del mineral pocas veces pueden suplirse mediante la dieta habitual.

La mejor manera de suministrar hierro puede ser mediante una dieta abundante en alimentos ricos en hierro y complementos alimenticios enriquecidos. Se recomienda que las gestantes con hemoglobina normal reciban un aporte diario de 30 mg de hierro elemental.

De esta cantidad, entre 15 y 25 mg se proporcionan por la dieta promedio, en países del norte y Suraméricana, siendo necesario administrar entre 5 y 15 mg en forma de suplementos o alimentos enriquecidos, siendo preferibles estos últimos por razones de aceptabilidad y tolerabilidad que garantizan mejor adherencia por parte de las usuarias.

La administración de suplementos de hierro es esencial a partir del segundo trimestres, siendo recomendable desde la concepción.

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