Cuidado de la piel

LA PIEL HABLA DE USTED
La piel es el reflejo de todo cuanto ocurre en el organismo. en ella es posible ver, por ejemplo, si estamos comiendo o durmiendo bien, o si por el contrario, nuestra dieta y nuestras costumbres diarias no son las más adecuadas.
Empezaremos hablando sobre la envoltura que protege al cuerpo y es a la vez espejo de todo cuanto ocurre en el organismo: la piel. Todos los días, al arreglarse para sus labores diarias, usted realiza la misma rutina, pero ¿se ha puesto a pensar si cuida satisfactoriamente su piel?
Es necesario reconocer que en ella se reflejan tanto la calidad del sueño como los procesos digestivos resultantes de la ingestión de alimentos apropiados o contraproducentes, siendo estos últimos los que en determinado momento pueden producir granos o reacciones alérgicas. La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y uno de los más versátiles: lo protege de los elementos externos y mantiene hidratado el interior, ayuda a evitar que las bacterias se alojen en el organismo, y también a eliminar los excesos de agua, elementos grasos y toxinas. La piel es un órgano vital, parecido al corazón o al hígado, con la diferencia de que se encuentra en el exterior, recubriendo cada centímetro de su cuerpo, desde el cuero cabelludo hasta los pies.
La piel tiene vida propia
Una de las más importantes de la piel es su regeneración constante. Cada 28 días su capa superior, o epidermis, se regenera. Las células secas y escamosas son sustituidas por otras adicionales luego de una gran metamorfosis o división celular.

Otro detalle esencial que hace de la piel un órgano especial es la propiedad de cursarse por sí misma espontáneamente luego de ser lastimada o de sufrir cualquier tipo de herida. Es importante tener en cuenta que, sí bien puede ayudarle a lucir más joven, el cuidado del cutis no detiene los efectos del paso del tiempo. A medida que la piel envejece, va perdiendo la propiedad de retener la humedad; los tejidos de la dermis (ubicados bajo la epidermis) disminuyen en elasticidad, la circulación de la sangre en la epidermis se hace más lenta y la renovación de las células toma más tiempo.
Los productos para el cuidado de la piel tienen sustancias que ayudan a devolverle su humedad perdida, estimulan las células y logran que las arrugas sean menos visibles, mejorando al mismo tiempo la circulación y la renovación celular.
Estudios realizados han demostrado que la piel tiene vida propia. Desde la infancia hasta la vejez, este órgano para por denominadas “siete edades”, que aunque genéticamente se encuentran programadas, pueden ser alteradas por el estilo de vida que se lleve y los cuidados que se le prodiguen; por esto se hace hincapié en la importancia de protegerla desde la niñez, especialmente del sol, el cual constituye uno de sus peores enemigos.
Los cambios que sufre la piel son imperceptibles al ojo humano hasta la aparición, hacia los 35 años, de las primeras arrugas, más conocidas como “líneas de expresión”.
Después de los 21, lo que muere no se sustituye
El proceso de envejecimiento es uno de los factores que más temen tanto mujeres como hombres, ya que no gozar de una apariencia física aceptable puede en muchos casos crear sentimientos de inferioridad. Sin embargo, se debe aceptar el envejecimiento como un fenómeno biológico natural e ineludible. Este se inicia en el momento en que se consigue la madurez de los órganos y se logra el crecimiento total de los individuos, momento que se sitúa alrededor de los 21 años.
A partir de este instante, las células que mueren no se sustituyen, y aunque usted no lo percibe, va experimentando una pérdida paulatina de vitalidad. Este proceso como ya se ha dicho, es natural, y en él influyen múltiples factores que aceleran el deterioro de las células, como el sobrepeso, una alimentación cargada de carbohidratos, el consumo de tabaco y alcohol, el estrés, la contaminación ambiental, un tratamiento de belleza inadecuado y algunas causas genéticas.
¿Por qué se desgastala piel?
La causa principal del proceso de envejecimiento es la pérdida de colágeno, tejido compacto que mantiene las células unidas.
Si bien es cierto que con el tiempo la piel va cambiando y sus estructuras comienzan a tener cada vez menos resistencia, la indiscriminada exposición al sol, la contaminación ambiental, el frío, el viento y la agitación de la vida moderna hacen también que la piel pierda la capacidad de retener humedad, de tal forma que los bordes de las células se doblan y el colágeno se desprende. Este tejido compacto se destruye debido a la deshidratación, provocando hundimientos o pérdidas de tejido, lo que en la epidermis se manifiesta en forma de arrugas.
Las moléculas del tejido cutáneo también pierden estabilidad como resultado del paso de los años. Algunos de sus átomos se transforman en radicales libres, lo que desencadena el proceso de desgaste de la piel, que altera la estructura de sus proteínas, colágeno y elastina, y provoca el oxidamiento de las grasas que conforman la membrana celular, todo lo cual conduce al envejecimiento cutáneo.
Los radicales libres se encuentran en el humo del cigarrillo, en el aire contaminado, el las emisiones radiactivas, y se generan incluso en el propio organismo. Más adelante explicaremos cómo combatir este proceso de “oxidación”; por ahora se analizarán los factores que influyen en el desarrollo del envejecimiento, para que usted tome las medidas necesarias y lo haga a tiempo.
LAS CAUSAS DEL ENVEJECIMIENTO
Como ya se ha explicado, en el proceso de envejecimiento intervienen múltiples factores. A continuación nos detendremos en los más importantes:
La edad
Quiérase o no, el paso de los años es algo que nada puede evitar. Con el tiempo, el funcionamiento normal de las glándulas sebáceas decae y las células retienen menos humedad; esto hace ceder los diferentes tejidos que conforman la piel. Aunque el envejecimiento es inevitable y nada se puede hacer para cambiar las razones biológicas que lo producen, existen mecanismos para detener la acción del tiempo y los efectos de las causas exteriores, como tratamientos cosmetológicos adecuados, mayores periodos de descanso y dietas ricas en nutrientes y vitaminas, entre otros.
El sistema inmunológico
El regulador de todo el proceso de envejecimiento es el sistema inmunológico, que actúa como defensor del organismo. Cada célula posee un mecanismo que le permite detectar los elementos extraños. Sin embargo, al envejecer, su metabolismo se deteriora, comienza la acumulación de materiales de deshecho y el sistema inmunológico confunde las células óptimas con elementos negativos y las ataca. Así, se van creando vacíos que las células vecinas intentan ocupar hasta que el proceso de división se detiene, dando lugar a las arrugas y la flacidez muscular.
El adelgazamiento
Muchas veces, en búsqueda de una silueta esbelta y envidiable, mujeres y hombres se someten a dietas o ejercicios rigurosos sin ningún control médico. Estos mecanismos, efectivos a veces, pueden provocar daños irreparables o propiciar la aparición de arrugas y estrías, muy difíciles de erradicar.
La higiene
La agitación, las exigencias de la vida moderna y el uso exagerado de productos de belleza, son factores que influyen para que tanto hombres como mujeres no lleven a cabo un adecuado tratamiento de limpieza, y dejen esta tarea simplemente al agua y al jabón. Por esto es recomendable establecer una rutina diaria de aseo y tener en cuenta qué productos son más favorables para su tipo de piel.
Condiciones hormonales y de salud
Muchas veces usted consume, sin darse cuenta, cierto tipo de alimentos que poco o nada le ayudan en el cuidado de su piel. Pues bien, la ingestión inadecuada de estos “manjares” afecta a el funcionamiento de importantes órganos como el hígado o el riñón, lo cual incide directamente en la belleza de la piel y ocasiona desarreglos glandulares. Contar con las indicaciones de un experto sobre qué productos incluir y cuáles suprimir de su dieta le puede ayudar a restablecer la salud del hígado y el intestino, previniendo así el estreñimiento y mejorando la digestión.
Incidencias atmosféricas
Vivir en lugares en donde se está expuesto al viento, al calor y a los rayos solares, sin ninguna protección, puede acelerar el proceso de envejecimiento. De ahí la importancia de incluir entre sus prioridades un tratamiento de limpieza, humectación y prevención por medio de productos que le ayuden a su cutis a contrarrestar los efectos nocivos del medio ambiente en que usted se desenvuelve.
LAS VITAMINAS SON LA CLAVE
Sería fabuloso encontrar un secreto mágico para permanecer siempre jóvenes y no sufrir el constante asedio de la vejez. Infortunadamente este remedio no existe. Si embargo, tenemos a nuestro alcance sustancias que ayudan a retrasar o hacer menos palpable el paso de los años; las vitaminas. El betacaroteno, la vitamina A, la vitamina C y la vitamina E, en efecto, defienden el organismo ante presencia de múltiples enfermedades y agentes nocivos como la contaminación, el alcohol, el tabaco y los rayos solares. Se trata, pues, de un conjunto especial de sustancias para cuidar y mantener la salud de su piel.
El betacaroteno
La función especifica que se le atribuye al betacaroteno es la protección de las otras vitaminas mediante la destrucción de los radicales libres. Por estas facultades se le podría considerar una vitamina independiente. El betacaroteno es uno de los elementos más abundantes en la naturaleza y constituye el pigmento rojo y amarillo de numerosas plantas. Pertenece a los carotenoides, sustancias que en el organismo se convierten en vitamina A. Se pueden encontrar fundamentalmente en las verduras de hojas verdes como el brócoli, la espinaca, el repollo y la acelga, en los frutos amarillos como la naranja y el albaricoque, y en las raíces como la zanahoria.
También conocido como provitamina A, el betacaroteno es absorbido por el organismo en las cantidades requeridas por este, sin almacenamiento de volúmenes innecesarios, lo que evita el riesgo de hiperavitaminosis (proceso que sí se presenta con la vitamina A). Se fija en la piel, la protege de los rayos solares y ayuda a disminuir las manchas producidas por la edad.
La vitamina A
Pertenece al grupo de las vitaminas liposolubles, las cuales penetran fácilmente a través de las paredes celulares, compuestas de lípidos. Aunque los vegetales no contienen vitamina A en estado puro, sí incluyen las provitaminas o carotenos que se transforman en dicha sustancia luego de la absorción intestinal. El papel de la vitamina A es preventivo y ayuda a aumentar las defensas contra los radicales libres. Si usted desea protegerse contra la aparición de enfermedades, debe consumirla en dosis adecuadas para mantener equilibrado su organismo.
Como el funcionamiento del cuerpo es diferente en cada persona, es necesario que usted determine, con la ayuda de un médico, si presenta deficiencia de vitamina A, la cual puede ser provocada por una dieta pobre en vegetales, por incapacidad para absorberla y almacenarla, por cirrosis hepática producida por la obstrucción de los conductos biliares o por enfermedades que causan avitaminosis.
Recuerde que la vitamina A protege contra infecciones, ayuda a mantener una buena visión, favorece el desarrollo de huesos, cutis, cabello y dientes, y contribuye en el proceso de síntesis proteínica. Puede encontrar esta sustancia en los vegetales antes mencionados y en tomates y frutas como el melón, el mango y la papaya.
La vitamina C
Se trata de una sustancia que ayuda a la absorción del hierro, lo cual es muy importante para que el sistema inmunológico no pierda su capacidad de defensa y proteja al organismo contra virus y las bacterias producidas por los resfriados. La vitamina C protege el contenido líquido de las células y ayuda a que los fibroblastos, elementos principales de la dermis, aumenten su producción de colágenos, proteína clave para mantener la elasticidad de la piel, y así evitar las arrugas.
Esta sustancia contribuye además a la cicatrización de heridas, facilita el control de los niveles de colesterol en la sangre (afección tan común en nuestros días) y tiene también una participación importante en la producción de hormonas antiestrés. Las personas que sufren de mala digestión, problemas respiratorios, lactancia pobre, encías que sangran y hemorragias, o que son propensas a hematomas, articulaciones hinchadas, alergias y lenta curación de heridas, muy seguramente presentan deficiencia de vitamina C; por esto es recomendable ingerir alimentos cítricos, espinacas, tomate, pepino, repollo, cebolla, aguacate, perejil y frutas frescas como guayaba, papaya, plátano, fresa y mandarina.
Para conservar la vitamina C en el organismo es indispensable que usted tenga en cuenta las siguientes sugerencias: no exponga excesivamente los alimentos a la luz o a temperaturas demasiado altas; no cocine en utensilios de cobre; evite el estrés, el tabaco, la ingestión indiscriminada de antibióticos, las píldoras anticonceptivas y los elementos ahumados; no se exceda al practicar ejercicio físico, ya que esta vitamina se elimina por medio del sudor.
La vitamina E
Está considerada como la vitamina de la fertilidad, la reproducción y la potencia sexual. Esta sustancia es liposoluble, lo que le permite fijarse en las células y protegerlas de la acción de los radicales libres. Además ayuda a evitar el resecamiento de la piel.
El papel que esta vitamina desempeña en el organismo es muy importante. Durante la gestación contribuye al desarrollo del feto, reduce la oxidación de las grasas no saturadas, interviene en la producción de glóbulos rojos y detiene la formación de depósitos de grasa en los vasos sanguíneos, causantes de la arterioesclerosis y el infarto del miocardio.
Entre los síntomas más frecuentes desencadenados por la falta de vitamina E encontramos los siguientes: esterilidad femenina y masculina, anemia, debilidad general, apatía, falta de concentración, debilidad sexual, impotencia, disminución del colágeno, piel seca, degeneración y distrofia musculares, trastornos hepáticos y renales y pérdida del cabello.
Para evitar estas fuertes deficiencias es necesario consumir germen de trigo, aceite de maíz y de soya, nueces, aguacates, nabo, pan integral, semillas de cereales y leguminosas. Si usted ha sufrido de enfermedades intestinales, hepáticas, o relacionadas con el páncreas, si se ha sometido a intervenciones quirúrgicas en el estómago o el intestino, si es propensa a la fibrosis quística o consume grandes cantidades de alcohol, agua tratada con cloro y hierro orgánico, es importante acudir al médico para determinar si posee suficiente vitamina E en su organismo y adoptar los tratamientos necesarios para el adecuado funcionamiento de los órganos que componen su cuerpo.
Importancia del sueño
Las células se producen y recuperan su fuerza cuando se duerme. A lo largo del día se presentan niveles altos de hormonas como la adrenalina, que impiden la producción de nuevas células. Durante la noche, en cambio, la hormona del crecimiento acentúa su acción, afectando y ayudando directamente en la división de las células. Por esto, al crear su plan de batalla para lucir una piel sana, no olvide tener en cuenta el factor sueño: dormir tranquilamente las horas necesarias le ayudará a mantener en buen estado su cutis.











