La Obra y su Mensaje ¿Quién al ver el rostro apergaminado y enjuto, ceñido por una toca blanca de algodón tosco, ribeteada de azul celeste a la usanza de las aldeanas pobres, que cubre la cabeza de una monja que en este año cumple los 79 años de edad, no pronuncia el nombre de la Madre Teresa de Calcuta, la mujer más conocida del mundo actual y la que más premios internacionales ha recibido?

La obra pictórica del médico artista que la plasmó con su técnica afortunada y propia, la concibió, según sus auténticas palabras, como una antítesis de la situación angustiosa, violenta y deshumanizada que hoy vive el país, y como una esperanza de amor y servicio a nuestros semejantes.

Un espléndido día del año 1910, llegó a este mundo convulsionada, en la ciudad yugoslava de Skopie, Inés Gonxha Boyaxhiu, niña predestinada a muy altos designios. A los 18 años, ingresa al Convento de las Hermanas Loreto, y es enviada a la India milenaria, a la de las castas que originan los grandes contrastes sociales y económicos, donde tendría que dedicarse a la enseñanza en un plantel especial para muchachas de las clases altas. Pero la joven monjita, menuda e inquieta había ido a la India con ansias misioneras que no encajaban con las labores asignadas.

Y fue así como desde 1948 el mismo Papa le permitió abandonar la orden, sin ser por ello eximida de sus votos, para dedicarse de lleno, en cuerpo y alma, a los enfermos y a los pobres de los suburbios de Calcuta. Su primera experiencia la tuvo un día en que, animada por su espíritu de abnegación y heroísmo, cargo con una mujer inconsciente, cuyo cuerpo estaba ya medio devorado por las ratas y los gusanos, en un barrio miserable de la ciudad; la condujo a su propia casa, la bañó y la cuidó hasta que su protegida pudo esbozar una sonrisa de agradecimiento. Con razón uno de los múltiples galardones que le han otorgado, es el del "Buen Samaritanto" concedido por los Estados Unidos de Norte América.

Durante medio siglo ha venido desarrollando una labor de protección y auxilio a los menesterosos de todo el mundo, personalmente y a través de su Congregación de Misioneras de la Caridad de cuenta con más de 2.000 monjas y 150.000 colaboradores y benefactores que mantienen una red internacional de hospitales, orfanatos, leproserías y escuelas. Preguntada la Madre Teresa sobre la financiación de su obra gigantesca, responde tranquila: "No me preocupo de eso porque Dios es mi banquero".

Acaso el premio Nobel de la Paz de 1979 no se lo otorgaron por su conocida frase "El mundo no necesita cañones, sólo hacen falta amor y comprensión", sino por aquella expresión de su filosofía pragmática de hondo contenido humano: "Nosotras nos dedicamos hoy a ayudar hoy; luchar por el futuro es una tarea muy larga; mientras se prepara, yo procuro que un niño no se muera por falta de un vaso de leche". Su labor es tan buena y al mismo tiempo tan sobrenatural, que medios de comunicación como la famosa revista Time, al prestigiar su portada con la efigie de esta monja católica, se ha referido a ella como a "uno de los santos vivos entre nosotros". El autor Genuino exponente de los médicos maestros de estirpe antioqueña, el doctor Jairo Bustamante B., egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, se especializó en anatomía y Neurología, a cuya enseñanza se dedicó por más de 25 años en su Alma Mater, habiendo desarrollado una brillante labor académica que fue reconocida a través del título de Profesor Honorario que su Universidad la ha otorgado recientemente.

Parte de su obra docente está representada en varios textos sobre Neuroanatomía Funcional, y Anatomía Macroscópica, Funcional y Clínica, de los cuales es autor, y en los que ha aplicado el arte del dibujo para la ilustración de los mismos, logrando con ello un resultado maravilloso desde el triple punto de vista científico, didáctico y artístico.

Como pintor, el profesor Bustamante se presenta como autodidacta, dedicado preferentemente al estudio de las técnicas del pastel, el oleopastel y el acrílico, mediante las cuales ha logrado ya un considerable acopio de obras magistrales por su factura y por el mensaje que ellas transmiten, como es el caso de la que hoy publicamos en nuestra Portada, con satisfacción y orgullo.

J. Silva