La Obra Oleo sobre tela, de 80 x 60 cm, en el que el pintor quiso plasmar el fenómeno de la reproducción humana a la luz de los hechos científicos adelantados en ese campo en los últimos años, y que han conmocionado a la opinión mundial.

Teniendo como fondo el espacio ilimite, la eternidadad, un corte de cerebro humano enmarca al personaje central del fresco "Creación de Adán", pintado por Miguel Angel en la Capilla Sixtina. Es posible que el maestro italiano haya querido significar que el intelecto del hombre no es ajeno a la creación de la especie. De la mano del Supremo Creador brotan los cromosomas y los genes, que son los que perpetúan al hombre sobre la Tierra.

En primer plano, como figuras dominantes, aparecen los espermatozoides y el óvulo. La luminosidad de este conjunto obliga de entrada a fijar la vista en él para hacer caer en la cuenta que esos elementos son los protagonistas principales del fenómeno de la reproducción; puede verse que emergen del espacio eterno donde vagan los cromosomas. Un pesado microscopio, el mismo que utilizó Pasteur, representa la tecnología al servicio del hombre de ciencia. Una gran redoma que bien puede ser una gota de sudor o una lágrima, se desprende del cerebro del hombre. Dentro de ella se observa un feto en desarrollo, para significar la hazaña del "bebé probeta", que es, sin duda, el primer paso para una completa ectogénesis.

Frente a esta obra pictórica surgen de la mente de quien la contempla, atropelladas ideas y remembranzas de orden histórico, bíblico, religioso, artístico, médico, científico, genético, biológico y humano, que lo llevan a un mundo de fantasía mezclada con la realidad de la vida, y donde se aúnan el pasado con el presente y el horizonte del futuro. El autor Al estudiar la hoja de vida de Fernando Sánchez Torres sin conocerlo en persona, cualquiera se imaginaría, equivocadamente, un hombre de edad avanzada durante la cual hubiera podido lograr la realización de tantas y tan importantes actividades científicas, académicas, profesionales, administrativas, literarias y artísticas como las que él orgullosamente exhibe.

Se graduó como médico cirujano de nuestra Universidad Nacional, en la cual se especializó en ginecoobstetricia, la que ha ejercido con dedicación y cariño. Siguió la carrera docente hasta obtener los títulos de Profesor Titular, Emérito y Hnorario de la misma Universidad. Fue Director del Hospital San Juan de Dios y del Instituto Materno-Infantil de Bogotá. En 1972 fue galardonado con el Premio Nacio- nal de Medicina "Federico Lleras Acosta", dentro de un amplio concurso de trabajos científicos de su especialidad y, posteriormente, con dos significativas distinciones: "Maestro de la Obstetricia y la Ginecología" y "Excelencia de la Medicina Colombiana". Ocupó la Decanatura de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional y fue Rector de su Alma Mater. Es Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina, y Miembro Fundador de la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina. Desde 1982 ejerció la magistratura en el Tribunal Nacional de Etica Médica, del cual fue su Presidente. En la actualidad preside el Instituto Colombiano de Estudios Bioéticos.

Ha escrito más de un centenar de artículos de carácter científico, publicados en revistas nacionales y extranjeras. Escribe regularmente para el periódico "El Tiempo" de Bogotá, comentarios de índole cultural. Es autor de libros de consulta, tales como "Historia de la Obstetricia y la Ginecología en Latinoamérica", "Indice Bibliográfico de la Obstetricia y Ginecología en Latinoamérica", "Indice Bibliográfico de Obstetricia y Ginecología 1886-1969", "Sobre la Medicina y los médicos", "Alto Riesgo Obstétrico" y "Temas de Etica Médica".

Su distracción favorita es, obviamente, la pintura, de la cual es muestra convincente "Ciencia y Reproducción Humana", con cuya observación hoy nos deleitamos los lectores de CIRUGíA.

J. Silva, M.D.