Datos biográficos del autor
El Maestro Pedro A. Quijano atendió con minuciosa preferencia a la pintura de carácter historial, y en ella dejo ancha huella para la glorificación de su nombre. En galerías de Bogotá y de Caracas figuran óleos de tan elevada significación como el dedicado a la muerte del Libertador, una Fiesta en la casa del Marqués de San Jorge y la sencilla pero transcendente escena de la reyerta del 20 de julio de 1810. Con tales lienzos enseñó alta y duradera historia colombiana, porque sin tales representaciones la juventud puede entender menos los mayores momentos del pasado.

El Maestro Pedro A. Quijano nació y murió en Bogotá (1877-1952).


Comentario al cuadro
"CIRUGÍA" se honra al publicar en su primera portada la efigie yacente del Libertador Simón Bolívar, como un tributo a su memoria y un reconocimiento al más destacado forjador de nuestra nacionalidad libre y democrática.

Rodeado en su cámara ardiente por preclaros barones de la época, se destaca entre ellos el Doctor Alejandro Próspero Reverend, último médico de cabecera del Padre de la Patria, a quien atendió con afecto y dedicación ejemplares. A la muerte prematura de tan eximio paciente, contribuyó tanto su grave enfermedad orgánica cuanto el sufrimiento espiritual ocasionado por la ingratitud de muchos de sus conciudadanos, a quienes perdonó en aras de su anhelada unión y de la consolidación de la paz en la Gran Colombia.

Es el propósito de los Editores de "CIRUGIA" continuar publicando en la portada de la Revista, obras de arte colombiano de interés general por su belleza y hondo significado.

J. Silva


Editorial de la revista
NUESTRA ANHELADA REVISTA

El 30 de noviembre de 1.972 se constituyó legalmente con el nombre "Sociedad Colombiana de Cirujanos Generales" nuestra actual "Sociedad Colombiana de Cirugía". Nace como la entidad que auténticamente representaría a la especialidad en su doble carácter científico y gremial. Durante el lapso relativamente breve de actividad, ha desplegado con febril entusiasmo una meritoria y fructífera labor en todo el territorio nacional, siempre en demanda de los más exigentes criterios éticos y científicos, y propendiendo porque la práctica de la cirugía sea humanitaria e inspirada en un claro sentido de beneficio social.

La bondad y necesidad de una institución se califican justamente por la acogida que a ella le dispensa la comunidad vinculada a sus fines y objetivos, aceptación que, a su vez, surge como consecuencia de las realizaciones positivas que logra en favor de los asociados. Es ostensible que en el caso de la Sociedad Colombiana de Cirugía, esta premisa si ha tenido plena vigencia y por ello se ha colocado sobre el pedestal que hoy ocupa.

En el constante empeño de elevar el conocimiento científico, la Sociedad Colombiana de Cirugía, ha venido persistiendo ininterrumpidamente en la organización y desarrollo del Gran Curso Anual que ha contado con la participación de profesores nacionales y extranjeros de la más alta jerarquía, actividad que se inició exitosamente en 1.975, con el tema de "Trauma", nunca antes estudiado en nuestro medio con tanta intensidad y acierto, y que, por su trascendental importancia, despertó el interés y la inquietud que exige tan delicado problema epidemiológico, lo que ha permitido sentar las bases para establecer, con carácter permanente, una entidad gubernamental responsable de la efectiva prevención y adecuado manejo del Trauma, así como del tratamiento y eficaz atención de sus secuelas. Gracias a las gestiones adelantadas ante el alto gobierno, se constituyó un año más tarde el "Consejo Nacional de Urgencias" dentro del cual la Sociedad se halla representada, desde entonces, con la válida aspiración de que los programas de esta institución se cristalicen en hechos concretos de asistencia oportuna y eficiente, no sólo en los múltiples accidentes de la vida cotidiana, sino en aquellas catástrofes como el terremoto de Popayán y la tragedia de Armero, en cuyo manejo parece haber prevalecido la improvisación sobre la tecnica.

En 1.982 la Sociedad Colombiana de Cirugía, compartió la realización del V congreso Latinoamericano de Cirugía de la Felac, que aglutinó en Bogotá a más de 1.800 cirujanos del mundo entero, certamen de elevado contenido académico, meritorio de elogiosos comentarios, y por cuya organización ejemplar se eligió como modelo para los futuros congresos de la Felac. En este mismo año la Sociedad adquirió su sede propia en la ciudad de Bogotá, en la cual se proporciona la información que los afiliados desean, dentro de un ambiente amable y acogedor.

Las actividades científicas mensuales en las que se exponen variados temas de actualización médica y quirúrgica, al igual que los cursillos de información que se dictan en diferentes ciudades del país, imprimen a la Sociedad un constante dinamismo, y constituyen para los cirujanos nacionales una fuente de educación continuada que les permite ejercer con mayor dominio y acierto tan noble y delicada profesión.

Dentro de este extenso campo de ejecutorias faltaba, como complemento indispensable y valioso, un órgano escrito que permitiera divulgar las experiencias profesionales de los miembros de la Sociedad y de otras autoridades médicas nacionales y extranjeras, como factor estimulante de la investigación y el trabajo personal. Con estos propósitos "CIRUGíA" inicia labores y formula una invitación cordial al Cuerpo Médico para colaborar y participar con entusiasmo en esta tribuna científica, recordándole la antigua y sabia sentencia latina que afirma: "Verba Volant Scripta Manent", las palabras vuelan, los escritos quedan.

Somos conscientes de la inmensa responsabilidad que hemos adquirido con la Sociedad Colombiana de Cirugía al aceptar el honroso cargo que nos ha encomendado la Junta Directiva designándonos Editores de la Revista, y al emprender con mística nuestras labores, manifestamos el propósito de trabajar con el empeño y la seriedad que una empresa de esta naturaleza exige.

Los conocimientos y títulos que ostentan todos los eminentes especialistas que nos acompañan en esta magna labor, permiten presagiar que nuestra anhelada Revista hecha realidad, será un valioso material de consulta y una atractiva fuente de lectura, por su selecto contenido y la sincera fraternidad de su espíritu.

Mario Rueda
Editor