REVISTA DE REUMATOLOGIA

Tratamiento

Antes del uso de los esteroides, la mortalidad era bastante alta y la mayoría de las muertes ocurrían por insuficiencia cardíaca o infarto del miocardio. La utilización de esteroides a una dosis de 40 – 60 mg/día producen una respuesta adecuada con una reducción rápida del recuento de los eosinofilos en sangre periférica. Si no hay una respuesta adecuada a los esteroides, se puede utilizar azatioprina y ciclofosfamida. En casos graves se utilizan bolos de metilprednisolona y ciclofosfamida con buenos resultados.

Vasculitis refractarias

Los casos del síndrome de Churg – Strauss con problemas refractarios lo observamos a nivel pulmonar con la crisis de bronco - constricción y los problemas a nivel de senos paranasales, que son difíciles de tratar y es lo que mantiene mal al paciente. Algunos pacientes con fibrosis endomiocárdica y pacientes con polineuropatía y mononeuritis múltiples pueden hacerse refractarios al tratamiento.

Secuelas:

Si el diagnóstico es rápido, los pacientes pueden tener lesiones cicatriciales en los órganos más comprometidos, por ellos hemos observado en algunos casos neuropatía periférica residual. La causa de mortalidad de acuerdo al estudio de Lanham y col fueron insuficiencia cardíaca o infarto del miocardio en el 48%, insuficiencia renal 18%, hemorragia cerebral 16%, perforación del tracto- gastrointestinal o hemorragia en el 8% e insuficiencia respiratoria en el 2%.

Gastroenteritis eosinofílica con vasculitis sistémica

En 1974 en Annals of Allergy J. Rebhum describen un paciente con infiltración eosinofilia de varios órganos incluyendo el tracto gastro – intestinal y biliar, hígado, médula ósea, pleura y gánglios linfáticos. Tres años después Robert, Omura y Durant en el Am. J. Medicine en 1977 describen un pacientes con lifadenopatías, hepato – esplenomegalia, eosinofilia y compromiso del tracto gastro – intestinal que mejoraron con corticoides. Los síntomas predominantes fueron episodios recurrentes de dolor abdominal, náuseas, vómito y diarrea.

Hacia finales de los 60 y comienzos de los 70 se describieron varios artículos en la literatura anglosajona sobre gastroenteritis eosinofílica, pero en mi criterio dos artículos fueron clásicos el de Hardy y Anderson sobre síndrome hipereosinofílicos en el Annals Internal Medicine en 1968 y el de Klein y col en 1970 en Medicine sobre Gastroenteritis Eosinofílica quien describe estas patologías en tres etapas de la siguiente forma:

1. Enfermedad que compromete predominantemente la mucosa y se caracteriza por pérdida crónica de sangre, anemia por deficiencia de hierro, enteropatía perdedora de proteína, diarrea y mala absorción.

2. Compromete predominantemente la capa muscular ocasionando estenosis pilórica y obstrucción intestinal

3. Compromete predominantemente la subserosa y la manifestación clínica es la ascitis.

Esta descripción puede hacer parte del síndrome de Churg – Strauss, pero en esa época no se asociaba estos conceptos al síndrome de Churg – Strauss, ya que esta enfermedad en su historia natural puede evolucionar por etapas y en algunas fases existe la infiltración celular y no se encuentra la vasculitis ni la lesión granulomatosa.

Poliangeitis microscópica

Se ha tratado de establecer que este tipo de vasculitis es la forma microscópica de la PAN, que Davson en 1948 la describió como un subgrupo de pacientes con PAN que tenían compromiso renal caracterizado por una glomerulonefritis necrotizante segmentaria que es una de las características clínicas para su identificación y separación de la PAN. En nuestro criterio pensamos que este tipo de vasculitis compromete vasos de pequeño calibre en contraposición de la PAN, las características clínicas de laboratorio y la patogenia son bastante diferentes, este tipo de vasculitis compromete vasos pequeños y es pauci-inmune, es infrecuente en nuestro medio; en los estudios de autopsia de nuestro hospital solo encontramos un caso, y la confusión estriba cuando la enfermedad produce el síndrome del pulmón - riñón que la hace indistinguible de la PAN clásica.

Manifestaciones clínicas

Los pacientes pueden consultar por síntomas constitucionales tales como malestar general, astenia, pérdida de peso y fiebre. En los niños además de lo anterior pueden consultar por rash, dolor abdominal y manifestaciones articulares. Los hombres se afectan más que las mujeres en una relación de 1.8 a 1, el promedio de edad de la enfermedad es 50 años, pero puede afectar niños, adultos y jóvenes.

Compromiso Renal: Es la principal característica y pueden consultar los pacientes por hematuria, síndrome nefrítico o por una glomerulonefritis rápidamente progresiva con hipertensión e insuficiencia renal. La histopatología es muy característica: Trombosis segmentaria y glomerulonefritis necrotizante y segmentaria. Es importante la decisión diagnóstica rápida y el tratamiento inmunosupresor cuando se piensa en este tipo de vasculitis.

Compromiso pulmonar: La hemorragia pulmonar se observa en el 12-29% de los casos y es un factor que contribuye a la morbilidad y mortalidad de estos pacientes. La hemoptisis suele variar desde un esputo hemoptoico hasta una franca hemorragia, que puede evolucionar de días a semanas. La hemoptisis se asocia a disnea y anemia y evoluciona rápidamente a una insuficiencia respiratoria y a una hipoxemia severa. En algunos casos, la vasculitis de pequeños vasos puede producir un proceso segmentario e intersticial y puede evolucionar a una fibrosis, cuando existe un daño alveolar previo.

Compromiso gastro – intestinal: Se pueden presentar en el 30-58% de los pacientes y se caracterizan por dolor abdominal y hemorragia en el 29% de los casos.

Compromisos varios: Las lesiones cutáneas que se observan son la púrpura palpable y la hemorragia en astillas entre el 44-62% de los casos. Además los pacientes suelen tener artralgias, artritis y mialgias en el 50-72% de los casos. La neuropatía periférica se observa en el 14 al 56%. Se ha descrito compromiso ocular, de oído, nariz, tráquea y úlceras orales.

Laboratorio: La poliangeitis microscópica se asocia a algunos pacientes de vasculitis de pequeños vasos asociado a ANCA.

En el análisis de orina, el compromiso renal puede variar de una hematuria microscópica a una hematuria moderada, además se asocia con proteinuria en más del 90% de los casos y puede ser mayor de 3 gr/24.

Las proteínas reactantes de fase aguda suelen ser positivas, con una sedimentación globular acelerada. Eosinofilia se observa en el 14% de los casos. Los niveles de C3 y C4 son normales y altos; anticuerpos antinucleares se observan en el 21 al 33% y factor reumatoideo entre el 39 y el 50% de los casos. Los niveles de creatinina pueden ser normales y/o alterados de acuerdo a la extensión del compromiso renal.

Los ANCAS se encuentran en el 75% de los pacientes, los P-ANCAS en el 65% y los C-ANCA en el 15%. Los angiogramas viscerales como el estudio de las arterias renales, hepática y mesentérica superior se han observado microaneurismas en el 16.7% de algunas series y en el estudio de Savage y col no encontraron microaneurismas.

Tratamiento: De acuerdo al análisis histórico que hemos hecho en las vasculitis ésta enfermedad oscila entre la PAN y la granulomatosis de Wegener y el síndrome de Churg – Strauss.

Vasculitis refractaria asociada a la poliangeitis microscópica. Se debe considerar a esta vasculitis como tal, ya que es muy agresiva y de difícil tratamiento.

De acuerdo a las recomendaciones de ECSYSVASTRIAL que es el grupo de la comunidad Europea para estudio y realización de ensayos clínicos de vasculitis, el abordaje terapéutico de los pacientes con vasculitis asociados a ANCA está en relación a la gravedad de la enfermedad y los criterios para la clasificación del padecimiento son:

Si la enfermedad sistémica se encuentra en una fase temprana con afección de cualquier órgano excepto el riñón e inminencia de falla orgánica vital, la recomendación terapéutica con corticoides y ciclofosfamidas debe continuar por 12 meses.

Si la enfermedad es generalizada y cursa con daño renal pero creatinina menor de 0.5 mg/día, presenta inminencia de falla orgánica vital, con síntomas constitucionales y ANCA positivo se recomienda utilizar corticoides y ciclofosfamida los primeros 12 meses y posteriormente esteroides más azatioprina seis meses más.

Si la enfermedad renal es grave y tiene una creatinina mayor de o.5 mg/día, con sintomatología constitucional y ANCA positivos. Se utiliza el esquema anterior más plasmaféresis. Para la enfermedad refractaria además de los medicamentos mencionados, se pueden utilizar plasmaféresis, gamaglobulina IV, globulina anti-timocitos y ab monoclonales anti-CD68 y anti CD54.

Crioinmunoglobulinemias

Las crioinmunoglobulinemias asociadas a vasculitis se caracteriza por el depósito de crioglobulinas mixtas en la pared de los vasos (arteriolas capilares y vénulas) ocasionando vasculitis de tipo leucitoclástico.

En 1966, Meltzer y col describieron un síndrome caracterizado por púrpura, artralgias, artritis, síntomas constitucionales fiebre, glomerulonefritis, compromiso abdominal y hepático y depósito de crioglobulinas mixtas en los tejidos inicialmente se denominó esencial por la ausencia en ese momento de causas infecciosas, autoinmunes y/o enfermedades linfo-proliferativas. Las crioglobulinas pueden ser de tipo policlonal IgG o monoclonal o policlonal de tipo IgM y con actividad o no de factor reumatoideo que pueden ser ocasionalmente IgG o IgA. La vasculitis leucocitoclástica es la manifestación clínica predominante, pero en estudios de autopsias se puede encontrar arteritis visceral en algunos pacientes, y disminución del complemento sérico, con depósitos de IgM, IgG y complemento en las paredes de los vasos y en los glomérulos que explica el papel de los complejos inmunes está relacionado en la patogénesis. Ferry y col en la revista de lupus de 1998 menciona la asociación de crioglobulinemia con hepatitis B y especialmente la C, cirrosis, carcinoma hepatocelular, linfoma no Hodgkin, fibrosis pulmonar, enfermedades linfoproliferativas, tirioditis autoinmunes, hepatitis autoinmune, porfiria cutánea, tarda, glomerulonefritis membrano-proliferativa, lupus y síndrome de Sjögren primario. Por las asociaciones antes mencionadas esta enfermedad tiene ciertas características peculiares como son la proliferación de linfocitos con producción de autoanticuerpos y complejos inmunes ocasionando un polimorfismo clínico que representa una mezcla de autoinmunidad y linfoproliferación celular, según Brouet y col las crioglobulinas se clasifican en tres subgrupos: crioglobulina monoclonal tipo I, crioglobulinemia tipo II y III caracterizadas por IgG policlonal y IgM monoclonal o policlonal respectivamente. La IgM es un autoanticuerpo con actividad de factor reumatoide.

Las crioglobulinemias tipo I se encuentran principalmente en pacientes con enfermedades linfoproliferativas tales como mieloma múltiple, macroglobulinemia de Waldenstrom, crónicas o enfermedades mediadas por complejos inmunes.

El cuadro clínico lo tomamos de la publicación Ferry y col sobre 150 pacientes, que es una de las series médicas más importantes sobre el tema.

Consideramos que debemos observar bien estos pacientes porque generalmente se asocian a otras patologías o a condiciones co-morbidas que las hace en muchos casos ser refractarias.

De acuerdo a los tipos de crioinmunoglobulinemia se pueden presentar algunos casos refractarios. Ejemplo: En los tipos I y II se caracterizan por oclusiones vasculares con ACV y la necrosis de piel y de extremidades. En algunos casos de crioinmunoglobulinemia tipo II pueden evolucionar a linfoma no Hodgkin. En la de tipo III se presentan casos con vasculitis leucocitoclástica que cursan con muchos episodios de recidiva y en ocasiones su manejo se hace bastante difícil.

Tabla. Crioinmunoglobulinemias. Datos clínicos – epidemiológicos sobre 50 pacientes

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Tratamiento

Cuando la enfermedad tiene un curso leve tales como púrpura palpable y artralgias se utilizan esteroides en dosis bajas a moderadas (15 a 30 mg/día), y anti-inflamatorios. Si existe un compromiso visceral, especialmente glomerulonefritis se requiere el tratamiento a base de corticoides combinado con inmunosupresores como la ciclofosfamida. Si ha utilizado la plasmaféresis en algunos casos graves, pero no se puede sacar conclusiones al respecto. Si el paciente tiene una vasculitis crioglobulinemia asociada a la hepatitis C la administración del interferón alfa está indicado y la virabidina.

Púrpura de Henoch – Schonlein

La púrpura de Henoch . Schonlein es la vasculitis sistémica más común en los niños. Se caracteriza por el depósito de complejos inmunes con el dominio de la IgA en las paredes de los rasos de arteriolas, vénulas y capilares tiene un pico a los cinco años y la enfermedad se produce después de un episodio de una infección respiratoria alta. La púrpura palpable, las artralgias y el dolor abdominal son las manifestaciones más importantes. La mitad de los pacientes puede tener hematuria y proteinuria, pero solo el 10 al 20% pulmonar y las neuropatías pueden presentarse.

La púrpura de Henoch – Schonlein se puede presentar en adultos jóvenes y en la tercera edad tanto en hombres como en mujeres, generalmente existe un antígeno precipitante como una inflamación, picadura de insectos, medicamentos, tanto en los niños como en el adulto el tratamiento a base de corticoides e inmunosupresores produce controversias pero existen dos problemas básicos tanto en niños como en adultos y son el compromiso abdominal (posibilidad de hemorragia gastro – intestinal, perforación, perforación de asas intestinal y obstrucción en niños, como también el compromiso renal en estas situaciones el uso de corticosteroides y azatiopirina, parece que es beneficioso para los pacientes. Ya que si no se tratan algunos pacientes con glomerulonefritis, la evolución a una nefropatía rápidamente progresiva se puede producir; otra indicación para los inmunosupresores es cuando encontramos compromiso pulmonar y/o neuropatía.

El abuso que se ha tenido con la denominación vasculitis de pequeños vasos asociado a ANCA que se ha observado en un grupo de pacientes que consultaron por dolor abdominal, púrpura palpable y nefritis no necesariamente se trata de una púrpura de Henoch – Schonlein, estos pacientes pueden tener una poliangeitis microscópica, una granulomatosis de Wagener, un síndrome de Churg – Strauss y/o una vasculitis inducida por medicamentos asociada a ANCA y requiere tratamiento inmunosupresor y son de pronóstico reservado si no se realiza un diagnóstico oportuno y por ende con tratamiento adecuado.

En algunos pacientes con problemas renales se pueden presentar casos refractarios al tratamiento.

Hepatitis C y crioinmunoglobulinemia

El virus de la hepatitis C es un virus RNA de simple cadera, que puede causar una infección aguda y crónica. La prevalencia varía de acuerdo a la región geográfica, en USA aproximadamente 17.500 personas adquieren el virus anualmente, la mayoría de los cuales desarrollan la infección crónica. El origen de la infección es indeterminada en el 40 a 50% de los casos. El HCV se transmite parenteralmente, con una alta tasa de infección entre la población de alto riesgo como los drogadictos que utilizan drogas IV, y los hemofílicos. El riesgo de infección en los últimos años a través de la transfusión sanguínea se ha reducido.

En Colombia y en la mayoría de los países de América Latina un control estricto de los bancos de sangre empezó a realizar después de 1993, por ellos muchos pacientes quedaron expuestos a este virus, por lo que el cuadro clínico se empieza a presentar en estos años venideros. El virus además de ser linfotrópico causando una intensa estimulación del sistema inmunitario, por ello la respuesta inmunitaria es diversa y variada. Entre al respuesta humoral se describe el factor reumatoideo en el 76% de los casos, anticuerpos antimúsculo liso en el 66% de los casos, anticuerpos antinucleares ocurre entre el 14 al 22% y crioglobulinas se puede detectar en el 36% de los casos. Anticuerpos antimitocondriales, anti hígado/riñón son raros, pero sin embargo se puede encontrar en el 41% de los casos anticuerpos anti – tisular.

La principal manifestación extra-hepática es la crioglobulinemia mixta. Estudios sobre evolución de la crioglobulinemia mixta son escasos. La mortalidad se encuentra entre el 44% y el 62% de las diferentes series. La causa más frecuente de muerte es la insuficiencia renal, la falla hepática, la enfermedad cardiovascular y las enfermedades linfoproliferativas.

Considerar muchos de estos pacientes refractarios al tratamiento.

Granulomatosis de Wegener (G.W)

En 1994 en la conferencia de consenso de Chapel Hill, que fue una reunión de nomenclatura se definió a la GW como una vasculitis primaria y de acuerdo al tamaño de los vasos y a la inmunopatogénesis. La GW se define como una inflamación granulomatosa que compromete el tracto respiratorio alto y bajo cuya inflamación combina una inflamación necrotizante que afecta vasos de pequeño y mediano calibre y se asocia a glomerulonefritis necrotizante y anticuerpos anti-citoplasma del neutrófilo o C-ANCA. Criterios clasificatorios se establecieron en 1990 por la American College of Rheumatology y posteriormente los de Chapel Hill en 1994, pero solo se aplican después de establecer el diagnóstico de la vasculitis sistémica, ya que en la fase inicial de la enfermedad puede rentringirse a la enfermedad granulomatosa del tracto respiratorio bajo en ausencia de vasculitis sistémica y la forma limitada descrita por Carrington y Liebow en 1966; personalmente he revisado todas las publicaciones sobre formas limitadas en tracto respiratorio alto, órbita, glándula mamaria, próstata, etc. y ningún artículo incluyendo el inicial ha evolucionado a una forma sistémica, además no reúnen los criterios clasificatorios y son patologías granulomatosas regional que se mejoran y además se curan rápidamente.

En mi criterio personal creo que existe la patología granulomatosa regional, pero no la forma limitada de granulomatosis de Wegener.

La presencia de dos o más criterios tienen una sensibilidad del 88.2% y una especificidad del 92%.

Curso de la enfermedad

De acuerdo a la evolución de la enfermedad se pueden plantear dos etapas, una etapa inicial presumiblemente su mecanismo patogénico es de tipo celular y granulomatoso, predomina la etapa THI y se caracteriza por inflamación granulomatosa del tracto respiratorio alto, y se caracteriza por sinusitis seca, epistaxis, deformación en silla de montar, perforación del septum, otitis media y mastoiditis, las cuales por continuidad puede extenderse a la cavidad oral, faringe, tráquea, espacio retrobulbar, bronquios y menos frecuentemente a cerebro. Las lesiones granulomatosas (tumefacciones o masas) se pueden observar a través de radiografía simple de senos paranasales, pero preferiblemente la resonancia magnética de estas áreas, la positividad del C-ANCA se encuentra en el 50% de los pacientes en esta etapa y la confirmación histológica es importante para el diagnóstico, pero muchas veces no se observa las lesiones granulomatosas y menos la vasculitis en biopsias de senos paranasales.

La transición a la forma generalizada o sistémica podría ser TH2 ya que predomina la respuesta inmunitaria humoral y aparece la vasculitis, se asocia a síntomas constitucionales como fiebre, sudoración nocturna y pérdida de peso. Además en esta fase se puede observar artralgias, artritis, úlcera maleolar, escleritis, proptosis ocular y en ocasiones lesiones de púrpura palpable por vasculitis leucocitoclástica, neuropatía periférica y compromiso renal, que suele ser o una capilaritis renal y evolucionar a una glomerulonefritis focal y segmentaria hasta una glomerulonefritis necrotizante difusa y/o glomerulonefritis rápidamente progresiva.

La forma agresiva o fulminante se puede presentar en algunos casos sin pasar por la fase inicial o granulomatosa en el síndrome de pulmón – riñón, con hemorragia alveolar ó capilaritis y glomerulonefritis rápidamente progresiva. Se ha descrito un subgrupo de granulomatosis de Wegener generalizada pero menos agresiva y C-ANCA negativo. Generalmente los pacientes con capilaritis pulmón y síndrome de pulmón – riñón son refractarios al tratamiento.

Criterios clasificatorios para la granulomatosis de Wegener 1990- (American College of Rheumatology)

 

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4. Inflamación granulomatosa en la biopsia Inflamación ganulomatosa dentro de la pared de una arteria o perivascular, ó granulomas extravasculares.

En la fase de vasculitis de la enfermedad se puede encontrar el Ab contra la proteinasa - 3 ó C-ANCA en el 95% de los casos.

En esta fase de vasculitis se han descrito algunos casos con compromiso gastro – intestinal. El primer informe lo hizo Walton al describir 54 casos de GW y describe 13 pacientes con afección gastro – intestinal. En el artículo de Carrington y Liebow sobre "la forma limitada", describen dos pacientes de 16 que tenían hemorragia a nivel de úlceras yeyunales. En 1982 Mc Nabb y col encontraron un caso de un paciente de 50 años con perforación del intestino delgado. Los pacientes con manifestaciones gastro – intestinales si no se diagnostica rápidamente se pueden encontrar casos refractarios al tratamiento.

Otros casos de vasculitis refractarias

Se puede presentar casos de vasculitis refractarias en aquellos casos que coexistan vasculitis y trombosis, a continuación enumeramos a través de tablas las enfermedades:

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Síndromes paraneoplásicos

Las manifestaciones paraneoplásicas, los síndromes mieloproliferativos, los linfomas de células T pueden manifestarse con alteraciones cutáneas de tipo vasculítico (linfomonocítico ó leucocitoclástico ó infiltrados perivasculares) que simulan vasculitis, en estos casos se pueden presentar problemas refractarios al tratamiento, en ocasiones por la dificultad diagnóstica y en otros por las dificultades del tratamiento.

Vasculitis inducida por medicamento: En ocasiones los casos refractarios se presentan porque no se piensa en esta patología.

Medicamentos asociados a vasculitis.

I. Factores de crecimiento hematopoietico

a. Factor estimulante de colonias de granulocitos

b. Factor estimulante de colonias de granulocito – macrófago

II. Interferones

a. Interferón a

b. Interferón b

c. Interferón g

III. Vasculitis – ANCA positivos

a. Hidralazina

b. Medicamentos antitiroideos

1. Propiltiouracilo

2. Metimazole

3. Carbimazole

IV. Miscelánea

a. Minociclina

b. Penicilamina

Tratamiento de las vasculitis refractaria

En 1958 Walton publicó su artículo sobre granulomatosis de Wefener y en esa época la mortalidad por esta patología al primer año era del 80%, tres décadas después Hoffman sobre un estudio de Cohorte de 158 pacientes reduce la mortalidad a un 13 % en un período de siete años, al utilizar el esquema de Fauci con la ciclofosfamida por vía oral asociada a los corticosteroides, así de esta forma se puede producir una remisión en el 90% de los pacientes con esta patología; además utilizando otros medicamentos alternos como el metrotexate, la azotioprina y la ciclosporina. La azotioprina es un buen medicamento de mantenimiento en aquellos casos con vasculitis refractaria con función renal alterada.

No existen muchas opciones terapéuticas para los casos que hemos analizado donde existen problemas relacionados con resistencia al tratamiento, para ello además de los medicamentos mencionados se puede utilizar alguna combinación de medicamento de acuerdo al tipo de vasculitis y el órgano blanco comprometido. Si estas alternativas no funcionan es importante la toma de una decisión rápida y para ello se puede utilizar otros medicamentos tales como: inmunoglobulinas por vía IV (400 mg/kg IV x 5 días).

Este esquema además de utilizarse para la enfermedad de Kawasaki, se ha utilizado en pacientes con granulomatosis de Wegener y la poliangeitis microcópica por Jayne y Lockwood; en todos los pacientes en los que se utilizó la IVIG, II en total hubo un beneficio sustancial, con reducción de la inmunosupresión después de un seguimiento de 12 meses. Hubo una reducción de los títulos de ANCA en el 50%. En un abstracto de la ACA (American College of Rheumatology) presentado en 1994 Richter y col al utilizar IVIg en vasculitis asociada a ANCA de tipo refractario solo respondieron el 40%, es decir hubo una pobre respuesta.

Anticuerpos monoclonales

Mathieson y col en 1990 utilizan anticuerpos monoclonales contra algunos receptores blancos de las células T, específicamente contra CD4 y CD52, utilizando para ello una terapia secuencial por vía intravenosa. Pienso que este tipo de terapia biológica se encuentra en una fase experimental y no existen resultados adecuados para implementarla para las vasculitis refractarias, a pesar del estudio de Lockwood y col quienes la utilizaron en cuatro pacientes con vasculitis refractaria con resultados aceptables.

Globulina anti-Timocito

Los anticuerpos anti-Timocito policlonales han sido utilizados en cuatro pacientes con granulomatosis de Wegener por Hagen y col con resultados aceptables.

Plasmaféresis

Actualmente no existe evidencias que soporten la prescripción de la plasmaféresis en pacientes con PAN asociado o no a hepatitis B ó C, Pusey y col, Gillevin y col, Madore y col plantean la utilización de la plasmaféresis en pacientes con glomerulonefritis proliferativas como causa de una insuficiencia renal (creatinina > 500 U moles/litro), en estos casos la plasmaféresis puede mejorar la función renal y detener los procedimientos de diálisis. Actualmente se realiza un estudio controlado para este protocolo.

Tratamiento de la hepatitis B y otras infecciones virales asociadas a la PAN

A pesar de utilizar los corticosteriodes y los inmunosupresores en los pacientes con hepatitis B (HBV) asociada a PAN logrando beneficio a nivel de la vasculitis, estos medicamentos pueden perpetuar el proceso crónico de la HBV y facilitar el desarrollo de la cirrosis y finalmente complicarse con un carcinoma hepatocelular, por ello es fundamental utilizar agentes anti-virales como la vidarabina (Vira – A) o el interferón alfa – 2b. Guillevin y col han tratado aproximadamente a 45 pacientes con esta asociación de HBV y PAN (35 con Vira – A y 6 con IFN a2b, y la tasa de sobrevida en 10 años ha sido del 83%. La tasa de seroconversión (HBeAg / HBe Ab) se observó en 21 de los 41 pacientes es decir en el 24.4%. Estos resultados son mejores que los obtenidos con esteroides asociado o no con ciclofosfamida y utilizando plasmaferesis, ya que la seroconversión en estos casos fue bastante rara.

Factores pronósticos para escoger el tratamiento de las vasculitis graves y de las vasculitis resistentes.

Dos grupos de origen europeo han introducido la evaluación cuantitativa de la actividad de las vasculitis a través del Birminghan vasculitis Activity Score (BVAS) ideado por Lugmani y Bacon que ha sido validado en múltiples países y por nuestro grupo en el Hospital San Juan de Dios de Bogotá y la versión modificada del B.V.A.S., liderada por Bacon, que está en investigación en Europa llamada Vital (vasculitis integrated total Assessment log), a través de estudios multicéntricos en Europa denominada ECSYSVASTRIAL (European multicenter therapeutic vasculitis trial) y a través del índice de extensión de la enfermedad denominado DEI (Disease Extend Index) liderado por Groot, Gross, Reinhold – Keller en Alemania. A través de estos índices analizamos el estado del compromiso de los órganos afectados y podemos racionalizar el esquema del NIH (National Institute of Health), la fase de remisión o establecer si hay resistencia a la terapia.

Otros indicadores utilizados para analizar la gravedad de las vasculitis es propuesto por el grupo francés de Guillevin y el de Lugmani y Bacon denominado five factors score (FFS) que demuestra un gran valor pronóstico y de acuerdo a los parámetros utilizados que tiene el paciente se puede analizar la gravedad. Estos cinco factores son:

1. Proteinuria mayor de 1.0 gr/día

2. Insuficiencia renal (creatinina > 140 umoles/litro)

3. Cardiomiopatía

4. Alteraciones gastro – intestinales

5. Compromiso del sistema nervioso central. Cuando el índice FFS es 0, la mortalidad a cinco años es del 12%, si el índice es FFS I, la mortalidad se incrementa al 26% y si es 2 la mortalidad es del 46%. Si el índice es de 5, la mortalidad es mayor del 90%. Todos estos índices deben ser utilizados por nuestros reumatólogos para de esta manera analizar el compromiso del órgano y el pronóstico de nuestros pacientes.

Lecturas recomendadas

 

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