|
|
REVISTA DE REUMATOLOGIA Codos Radiológicamente podemos observar estrechamiento del espacio articular, osteopenia yuxta-articular y erosiones. Estas últimas se ven especialmente en las fases avanzadas de la enfermedad (Figura 7).
Manos Radiológicamente se pueden observar cambios tempranos dados por edema de tejidos blandos alrededor de las articulaciones afectadas, osteopenia yuxta-articular (Figuras 8-9) y erosiones en las áreas que carecen de cartílago articular17. Las erosiones pueden ocurrir antes de que haya disminución del espacio articular. Estas pueden ser muy sutiles y apreciarse como pérdida de la continuidad de la cortical. (Figura 10). En la vista postero-anterior, los cambios erosivos se observan mejor en el aspecto radial de las cabezas de los metacarpianos y en el dedo pulgar en el aspecto volar-cubital de la base de la falange distal y en el aspecto radio-cubital de la cabeza del metacarpiano. En la muñeca tempranamente hay edema de tejidos blandos y osteopenia yuxta-articular. Se puede observar erosiones en la estiloide radial y cubital (Figura 11), la porción medial del escafoides, la porción lateral del hueso ganchoso en el sitio donde se articula con el quinto metacarpiano, el aspecto radial y distal del trapecio (Figura 12) y en la región central del hueso grande. Tardíamente se observan pérdida de los espacios articulares, con disminución en el edema de los tejidos blandos. Las erosiones marginales se transforman en grandes quistes subcondrales, se presentan subluxaciones y las deformidades en cuello de cisne y botonera. Se observa destrucción total de la articulación y osteolisis severas. Existe compromiso de casi todas las metacarpofalángicas y de las interfalángicas proximales (Figuras 13 a 21). Caderas Se presenta la pérdida del espacio femoro-acetabular por la pérdida del cartílago articular. (Figura 22). La cabeza femoral migra en dirección axial ( superomedial ) hacia el acetábulo a medida que se pierde el cartílago. La cabeza femoral puede erosionar el acetábulo e incluso producir el protrusio acetabular. (Figuras 23 a 25). Los cambios erosivos se observan primero en el margen condro-óseo de la cabeza femoral donde se une al cuello. También pueden verse quistes sinoviales. Típicamente en la AR observamos la pelvis con compromiso bilateral de caderas, con disminución simétrica del espacio articular, en algunos casos protrusio acetabular, osteoporosis y ausencia de cambios reparativos o formación de osteofitos. En los pacientes que han recibido tratamiento con corticosteroides se puede encontrar como complicación osteonecrosis de la cabeza femoral. Aproximadamente la mitad de los pacientes con AR tienen evidencia radiológica de lesión articular18.La cabeza femoral puede colapsarse y reabsorberse y el acetábulo protruirse cuando es empujado medialmente por la cabeza femoral. En el 5% de los pacientes con AR se observa protusio-acetabular de manera significativa19. La necrosis ósea avascular es una de las complicaciones relativamente frecuentes en la AR. Existe una relación directa entre la duración de la artritis reumatoide, la presencia de factor reumatoideo positivo y el uso crónico de esteroides con la presencia de esta complicación20. (Figuras 26-27). Se ha considerado que la vasculitis, las microfracturas de la trabécula ósea, el síndrome anticoagulabe y la embolia grasa, entre otros, son factores importantes en el desarrollo de necrosis ósea avascular asociada al uso de esteroides. Rodillas Radiológicamente se observa disminución del espacio articular de manera simétrica en los tres compartimentos, es decir el medial, lateral y patelofemoral, por pérdida del cartílago articular. Pueden presentarse erosiones marginales y quistes sinoviales intraóseos o geodas (Figuras 28, 29, 30). Pies Los cambios radiólogos tempranos en los pies son similares a los observados en las manos, es decir, osteopenia yuxta-articular y erosiones de las áreas desprovistas de cartílago articular en la cabeza de los metatarsianos. El primer cambio erosivo suele verse en el aspecto lateral de la cabeza del quinto metatarsiano que se observa como una pérdida de la cortical en ese lado (Figura 31). Los otros metatarsianos se erosionan primero medialmente y luego lateralmente. También pueden observarse erosiones en la interfalángica proximal del grueso artejo y presentarse un Hallux Valgus (Figura 32). La articulación tibio-astragalina puede presentar disminución del espacio articular y erosiones yuxta-articulares (Figura 33). Tardíamente vemos progresión de las erosiones a grandes erosiones subcondrales (Figura 34), hay pérdida del espacio articular subluxación de las falanges proximales (Figura 35) con respecto a los metatarsianos hacia peroné, deformidades de dorsiflexión de las interfalángicas proximales anquilosis del tarso y erosiones en al unión de la aponeurosis plantar y/o del tendón de aquiles al hueso, entre otros hallazgos (Figuras 36-38). Referencias
|