REVISTA DE REUMATOLOGÍA 

 

DESDE NUREMBERG HASTA LOS MODERNOS CODIGOS DE ETICA MEDICA. (UN COMENTARIO SOBRE LAS RELACIONES ENTRE LA BIOETICA Y LA HISTORIA).

Presentado ante la Sociedad Antioqueña de Historia de la Medicina, Medellín, octubre 15 de 1998.

 

Dr. CARLOS ALBERTO GÓMEZ FAJARDO, MD
Ginecólogo - Obstetra
Hospital Pablo Tobón Uribe - Medellín.

IMPORTANCIA DE LA BIOÉTICA

Son muy variados los temas y realidades actuales que comprometen la formación de la opinión del médico –y, por supuesto, también del hombre o mujer cultos- en este convulsionado y a veces confuso panorama del final del siglo XX: Aborto, eutanasia, eugenesia, políticas de población, análisis costo - beneficio en la prestación de los servicios de salud, reformas de los sistemas de salud en el mundo y conflictos de intereses en la utilización de los avances tecnológicos en medicina. La anterior es una corta enumeración de algunos de los temas que se debaten en los ambientes académicos en medio de posiciones a veces contradictorias entre sí, pero –por fortuna en la mayoría de las ocasiones- defendidas con honradez y autenticidad por quienes han tomado un partido en este campo de operaciones de las ideas.

Elio Sgreccia, en su Manual de Bioética1, destaca el aporte del oncólogo Potter en la génesis de esta disciplina. Coto a Sgreccia en su comentario sobre los tres "momentos" de la Bioética general, Bioética especial y Bioética Clínica. "...La Bioética general se ocupa de los fundamentos éticos, es el razonamiento acerca de los valores y principios originarios de la ética médica, y sobre las fuentes documentales de la bioética (derecho internacional, deontología, legislación). En la práctica, constituye una auténtica filosofía moral en su parte fundamental e institucional".

La tarea estusiasta de personalidades colombianas como el Padre Alfonso Llano, Sacerdote Jesuita, y el Dr. Ramón Córdoba Palacio, médico pediatra, ha sido definitiva para que el estudio de estas disciplinas tomara impulso entre nosotros. La preocupación por la Bioéticas en Colombia cuenta por fortuna con una creciente producción bibliográfica nacional, conocida sobre todo en las áreas académicas numerosos grupos de estudio, con diversas orientaciones y con elementos y aportes provenientes de varias disciplinas.

CÓDIGOS DE ÉTICA MÉDICA E HISTORIA RECIENTE

Los países aliados, poco después del derrumbamiento de Reich Nazi, descubrieron la inverosímil magnitud de los campos de concentración y de exterminio, monumentos de ignominia que germinaron a lo largo del proceso político, militar, ideológico y sociológico que vivió Alemania desde el año 1993. Nombres como Auschwitz, Dachau y Buchenwald quedaron registrados en la memoria de occidente como sinónimo de los límites de perversidad y barbarie a los cuales llega el hombre.

Casi inmediatamente después de la terminación de la segunda guerra mundial tendrían lugar los procesos judiciales de Nuremberg, el primero contra los jerarcas militares y políticos nazis, y el segundo, contra los representantes de una medicina cuyo potencial estuvo al servicio de los ideales y órdenes del régimen hitleriano; particularmente en lo pertinente a los procesos de selección de "indeseables", esterilización masiva, programas de eutanasia, programas de "limpieza racial" y, por último, a la "solución", brutal eufemismo con el cual se conoció el proceso de eliminación sistemática de millones de judíos, especialmente de Europa Oriental.

Con el testimonio allegado por víctimas sobrevivientes, victimarios, testigos, archivos y evidencias sobre los excesos cometidos con la participación de personal sanitario, nació el "Código de Nuremberg" (1947). Este es el primer documento que provee unas regulaciones éticas para las investigaciones de la medicina sobre sujetos humanos basada en el desarrollo del consentimiento libre e informado. Luego del "Código de Huremberg" vendría otro documento, la "Declaración de Helsinki, 1964" el cual posteriormente es refrendado en varias ocasiones por Asambleas Médicas Mundiales. En este segundo documento se consignan las recomendaciones que deberían guiar a médicos e investigadores biomédicos en relación al respeto y protección de los seres humanos2, en su párrafo inicial se consigna que la misión del médico está orientada hacia la salud de las personas, haciendo referencia específica a sus propios conocimientos y a su conciencia. La Declaración de Helsinki señala en diez puntos básicos los principios que deben guiar la investigación biomédica en humanos; en su segunda parte hace referencia a la investigación clínica combinada con los cuidados médicos y en su parte final a la investigación biomédica no clínica (búsqueda puramente científica). El alcance de estas declaraciones se prologa hasta nuestros días, dando fundamento y ejerciendo notable influencia en los sistemas vigentes para los países occidentales, terminando con la más reciente "Declaración sobre la promoción de los derechos de los pacientes en Europa", conocida como declaración de Amsterdam, 1994, a la cual dedica profundo análisis Adriano Bompiani, personalidad de gran relevancia en el campo de la bioética en Italia y en Europa en general3.

Los médicos, y otros representantes de comunidades académicas muy prestigiosas, bajo el régimen nazi desempeñaron un papel que avergonzaría al mundo por lo paradójico de sus consecuencias y por lo inhumano de lasa actitudes y procederes que tomarían en contra del juramento hipocrático. El profesor Ernest Rudin, psiquiatra, símbolo de una impecable tradición académica alemana, había sido el presidente del Tercer Congreso Internacional de Eugenesia, en Nueva York, en 1932.

La mentalidad presenta en la pre-guerra, en los años treinta – mentalidad cuyos alcances no estaban limitados únicamente en Alemania, sino con defensores importantes en varios países -–representa un "modo de ver médico" de diversas disciplinas (antropología, biología, genética, estadísticas, demografía) que pronto justificaría las medidas de la "Rassenhygiene" (higiene racial), una de la primeras tomadas por Hitler al subir al poder en 1933.

Establecido el gobierno nacional socialista (elegido por un proceso democrático) tuvieron lugar los "aportes" de los médicos alemanes al conocimiento científico. Se realizaron experimentos en sujetos humanos con enfermedades como el tifo y la malaria; se efectuaron experimentos de descompresión en grandes alturas; adaptación a condiciones extrema del frío, inanición y deshidratación. Se llevaron a cabo experiencias de regeneración de tejidos (óseo, muscular, nervioso) y experimentos con drogas productoras de anovulación en las mujeres. Al mismo tiempo que por diversos medios se excluía a los médicos no-arios del sistema sanitario alemán, se incluía a los médicos de la "nueva" Alemania en un aparato gubernamental rígido y deshumanizante. Muchos de los médicos que participaban en los campos de concentración o en actividades asistenciales eran al mismo tiempo miembros activos de las "fuerzas de asalto" Hitlerianas, las SA (posteriormente SS). En el año 1933 el 40% de los médicos de Berlín eran judíos y se estimaban en 9.000 la población de médicos alemanes "no-arios". En 1938 habían sido prácticamente erradicados en el territorio alemán, fenómeno que sigue teniendo expresión actual: según Hartmut M. Hanauske Abel5 en el verano de 1996 se contabilizaba un número de médicos judíos en Alemania inferior a 2 por cada mil del total de médicos.

La "élite" intelectual académica alemana –existen notables y heroicas excepciones como Ludwing Wittgenstein, Viktor Frankl, Kark Jaspers- no puede escapar a la grave responsabilidad que comporta el hecho de que las más elevadas instancias académica del país se sometieran al servicio del poder estatal reinante, tal como lo certifica una desafortunada carta del físico Max Planck –quien ya había sido galardonado con el premio Nobel en 1918 por sus descubrimientos en la física cuántica- dirigida al Reichminister en 1933. El entonces director de la sociedad Kaise Wilhelm para el Avance de las Ciencias se pone al servicio del Reich en lo pertinente a las investigaciones sobre la higiene racial.

Es justo y pertinente mencionar de manera clara y enérgetica al referirse al tema del genocidio el concepto de la "indulgencia asimétrica", que podría también ser llamada el "olvido asimétrico": Si bien las atrocidades nazis fueron sombrías, la humanidad debe mantener presente que no lo fueron en menor grado las cometidas por los prolongados regímenes comunistas en varios continentes a lo largo de decenios en nuestro siglo. En las patéticas "islas" del archipiélago gulag denunciadas por Alexander Soljenitsin se relatan las tragedias individuales padecidas por millones de indeseables para el régimen de Stalin. Los métodos de Lenin para la sumisión de los rebeldes a los "ideales" de la revolución marxista preceden en años a los de Hitler. De otra parte, el mundo occidental quizás tarde aún muchos años para poder documentar y comprender en su correcta magnitud la realidad de la pérdida del valor de la vida humana bajo la revolución China de Mao Tsé Tung. Esta "amnesia asimétrica" afecta a muchos de las actuales corrientes de pensamiento y de accionar político que en occidente aún defienden postulados materialista y que cuentan con apoyos populares de importantes mayorías.

Ayudan a comprender la importancia de una equilibrada visión histórica estas palabras de Ortega y Gasset: "...El sentido histórico es, en efecto, un sentido –una función y un órgano de la visión de lo distante como tal. Representa la máxima evasión de sí mismo que es posible al hombre y, a la vez, por retroefecto, la última claridad sobre sí que el hombre individual puede alcanzar. Pues al tener que descubrir, para hacérselo verosímil. Los supuestos desde los cuales vivió el antepasado, y, por lo tanto, sus límites, descubre por repercusión los supuestos tácitos sobre que el mismo vive y en que mantiene inscrita su existencia. Conoce, pues, mediante el rodeo que es la historia, sus propios límites, y es la única manera otorgada al hombre de trascenderlos4.

Para Robert Jay Lifton, estudioso del papel desempeñado por los médicos alemanes al servicio de los conceptos de la "higiene racial", el proceso de la aplicación de los principios de las "lebensunwertes leben" (vidas que no merecen ser vividas) tienen varios pasos o momentos identificables: en primer lugar, se realizaron las esterilizaciones obligatorias: luego se continuó la muerte de adultos indeseables (operación t 4); muchos de ellos enfermos mentales ejecutados con cámaras de monóxido de carbono en los programas de eutanasia. Por último vendrían los campos de exterminio. La lectura del libro de Lifton6 es una lección sobre los resultados de la pérdida de los ideales hipocráticos en la profesión médica.

 

 

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