REVISTA DE PERIODONCIA
CONSIDERACIONES METODOLÓGICAS Y ESTRATEGIAS SOBRE
UN SISTEMA DE TAMIZAJE PARA DROGAS ANTITUMORALES.
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De las tres armas disponibles en la actualidad para el tratamiento de tumores malignos (cirugía, radiaciones y quimioterapia), la quimioterapia, es decir, el empleo de sustancias químicas antitumorales, es la más reciente, a pesar que desde principios del presente siglo Paul Ehrlich (1854-1915) desarrolló importantes estudios en este campo, y es la que continúa en una más rápida expansión.
Las primeras drogas antitumorales aparecieron en la década del 50 y ya hoy, existen más de 70 citostáticos de uso en las clínicas. La tendencia actual (1) es clara hacia el uso de estas sustancias en:
- Más pacientes
- Durante más tiempo
- Más tempranamente en la evolución de la enfermedad
- En combinación (Poliquimioterapia)
- A mayor dosis.
La difusión científica sobre el empleo de los citostáticos a nivel mundial ha propiciado un lógico incremento del uso de los mismos. En Cuba, por ejemplo, debido a la amplia cobertura asistencial a través de su Sistema Nacional de Salud, en la década pasada, el consumo de Vincristina se multiplicó por 1.6; el de Actinomicina por 2.9; el de Bleomicina por 3.4; el uso de Adriamicina por 9.2. Nuevas drogas como el Cis-Platino (CDDP) (sintetizado en Cuba apenas un año después de su aparición en el mercado internacional) se incorporaron al arsenal terapeútico, en la búsqueda de nuevos esquemas de tratamiento (2).
El rápido desarrollo del empleo de drogas antitumorales no puede tener lugar de una manera racional y útil, sin una base de investigación científica que no puede ser sustituída por la asimilación bibliográfica de la investigación extranjera. ¿Por qué?
En primer lugar, la asimilación inteligente de la gran cantidad de técnicas que se publican, requiere un dominio y empleo constante de la metodología y del ensayo clínico controlado.
En segundo lugar, el desarrollo de la quimioterapia que comprende el empleo de drogas antitumorales en diferentes combinaciones terapeúticas, será muy difícil de asimilar y poner a disposición de todos los pacientes necesitados, que de acuerdo a las incidencias reportadas resultan un serio problema de salud en Colombia (3). Esto,a su vez, requiere de una infraestructura de laboratorios y cuadros capaces de trabajar la Farmacología preclínica y evaluar la actividad antitumoral y toxicidad de sustancias.
En tercer lugar, la flora y los invertebrados marinos, del Caribe colombiano, constituyen una fuente potencial y poco explorada de nuevos medicamentos.
En cuarto lugar, resulta insostenible desde el punto de vista práctico e inaceptable desde el punto de vista ético, que una nueva sustancia antitumoral se pruebe directamente en pacientes sin alguna evidencia clara y repetible de actividad biológica en animales de experimentación o en pruebas "in vitro". Es la experimentación quien debe dar la aprobación o voto para el ensayo clínico.
Así, la necesidad de desarrollar un programa renovado de investigación de nuevas sustancias antitumorales, con todas sus etapas, desde el tamizaje de actividad antitumoral en estractos crudos y el fraccionamiento químico pasando por los estudios de espectro de actividad antitumoral y farmacología preclínicas, hasta los ensayos clínicos, deben ser una de las estrategias científicas que respondan a la problemática oncológica actual.
Una de las vertientes de trabajo prioritarias deben ser las investigaciones en sustancias naturales de la flora y fauna del país, con preferencia sobre la elaboración de moléculas sintéticas. Debe ponerse claramente de manifiesto las ventajas y desventajas de este propósito. Hay, en el arsenal terapéutico, citostáticos producidos por síntesis (ciclofosfamida, nitrosoureas y otros) y citóstaticos obtenidos por procedimientos extractivos a partir de fuentes naturales (vincristina, vinblastina, adriamicina, bleomicina y otros).
La producción por síntesis tiene dos grandes ventajas: su productividad y su rendimiento. A partir de estructuras conocidas pueden obtenerse nuevos análogos y estas investigaciones dan lugar a muchas moléculas con actividad, y en grandes cantidades.
La extracción de sustancias naturales es una vía poco productiva y en general las sustancias se obtienen en ínfimas cantidades. En una evaluación del sistema norteamericano de tamizaje, se estimó la efectividad en 0,0001, es decir, una sustancia activa por cada 10 000 ensayos (4).
Estas enormes dificultades se contrapesan por las siguientes ventajas en la investigación en productos naturales:
- Hay estructuras moleculares especialmente complejas (Ej. Bleomicina) a la que
dificil llegar por vía sintética.
- La investigación de productos naturales tiene mayores posibilidades de producir drogas con nuevos mecanismos de acción, lo cual es muy importante en la oncología actual.
- Las nuevas fuentes naturales (flora y fauna) tienen cierto carácter autóctono en cada país, lo cual proporciona, por razones lógicas, su investigación a pesar de la competencia de otras Instituciones Científicas en países de mayor desarrollo (5), (6), (7).
Las fuentes principales de sustancias naturales antitumorales en el mundo han sido 3:
- las plantas
- los organismos marinos
- los productos de microorganismos (fermentación).
Más recientemente, se ha trabajado en una cuarta fuente, que agrupa las sustancias reguladoras producidas por las propias células superiores, que son en última instancia, sustancias naturales con las cuales queda mucho camino por andar, pero nos atrevemos a preconizar su futura práctica dentro de la terapia oncológica en algunos tipos de neoplasias epiteliales además de otros propósitos (8) (9).
Una de las limitaciones en el éxito de la quimioterapia, principalmente en los países en desarrollo, ha sido la falta de organización en el trabajo científico destinado a buscar aportes teóricos y soluciones prácticas.