REVISTA DE OTORRINOLARINGOLOGÍA
La rehabilitación
en implante coclear:
una aproximación natural
José A. Rivas, MD; Adriana Rivas, MD; Flga. Marta Valbuena,
Flga.
Mireya Díaz, Flga. Elizabeth Bernal, Flga. Emilce Cabuya.*
Resumen
La experiencia en el área de rehabilitación
del Programa de Implante
Coclear (PIC) del Centro Médico Otológico y la Clínica José A. Rivas Ltda.,
ha permitido realizar un cambio de concepción significativo en cuanto al
abordaje del trabajo con niños y adolescentes usuarios de implante coclear.
Desde 1994 los profesionales del PIC se han puesto en la tarea de propiciar las
condiciones óptimas para que los niños tengan acceso al mundo de los sonidos y
realicen una apropiación real de la lengua oral. Esto ha sido posible gracias a
los permanentes procesos de formación y a la continua búsqueda de los
resultados obtenidos con los diversos enfoques de trabajo usados alrededor del
mundo, lo cual a su vez ha conducido a que, en la actualidad, se desarrolle un
trabajo basado en la rehabilitación del PIC, con enfoque auditivo-oral.
Esta filosofía, le ha permitido al PIC, acorde con las políticas del
programa, encontrar un espacio donde los profesionales, la familia y el colegio
forman parte de un equipo que tiene como prioridad el mejoramiento de la calidad
de vida de nuestros niños.
Palabras clave:
Implante coclear. Rehabilitación.
Por décadas, se han planteado múltiples discusiones basadas en visiones erradas, en donde se sostiene que las prótesis auditivas no favorecen el trabajo oral para aquellas personas con pérdidas severas y profundas, o que el implante coclear es una alternativa que no brinda las condiciones adecuadas para la adquisición de la lengua oral o que difícilmente un niño sordo puede llegar a ser usuario de la lengua oral en forma competente.
Estas posiciones encontradas que han perdurado por largo tiempo en nuestro medio, cada vez son más refutadas por los profesionales que se han puesto a la tarea de dar evidencias de la posibilidad que los niños con pérdidas auditivas tienen para apropiarse de la lengua oral y ser participantes activos dentro de la sociedad a la que pertenecen, partiendo de un adecuado uso de las prótesis auditivas, del aprovechamiento de los restos auditivos y de un adecuado enfoque de trabajo.
Por cinco años el PIC ha estado en la tarea de encontrar las mejores condiciones de trabajo para los niños con pérdida auditiva, partiendo de una filosofía de trabajo que involucre a la familia, al niño y a los demás profesionales que intervienen en el proceso, de manera que el lenguaje sea la prioridad.
A lo largo de estos años se han conocido los programas
de implante coclear y centros de educación para niños sordos más reconocidos
mundialmente y se han observado diferentes metodologías y enfoques de trabajo
lo que nos ha permitido, junto con nuestra propia experiencia, tener una visión
crítica pero a la vez constructiva sobre los
caminos más indicados para seguir en nuestra tarea diaria.
Desde un principio nuestro trabajo se ha basado en una
aproximación natural, cuyo objetivo final siempre ha sido el logro de la
competencia comunicativa. El paso
por filosofías como el «lenguaje total», que tiene sus orígenes en el
Kendall School de la Universidad de Gallaudet, en Estados Unidos contribuyó de
manera importante a tener una concepción clara sobre el trabajo integrado a
partir de las competencias básicas del niño y de la utilización de la audición
al servicio del desarrollo del lenguaje.
El proceso anterior se fue complementando con la
experiencia a nivel internacional de otros programas y con la formación de los
profesionales del PIC, lo que nos llevó a conocer las diferentes posiciones y
concepciones que se manejan en cuanto a la rehabilitación de los usuarios de
implante coclear.
El conocimiento teórico y práctico de enfoques como el
verbotonal, el auditivo-verbal y el auditivo-oral han brindado a los
profesionales del programa la posibilidad de profundizar en las diferentes
alternativas de trabajo para llegar a identificar aquella que más se ajusta a
nuestras políticas y objetivos generales.
Es por esto que a partir de 1998, el enfoque auditivo-oral fundamenta
nuestra propuesta de trabajo la cual describimos a continuación.
¿Cómo se llega al Enfoque
Auditivo–oral?
En la búsqueda constante de las opciones disponibles,
se entró en contacto con el Instituto Nacional del Niño y la Familia INNFA, en
Conocoto – Ecuador, quienes desarrollan desde hace 8 años el programa de
aprendizaje auditivo que se basa en una forma de vida de interacción
auditivo-oral. Este se ha
desarrollado bajo la asesoría y supervisión directa de la Profesora Morag
Clark M.B.E., quien ha trabajado por más de 40 años en la educación de niños
sordos. Su vida se ha dedicado a
divulgar el enfoque auditivo-oral alrededor del mundo demostrando con gran
acierto los logros que, basándose en un trabajo bien fundamentado y con
objetivos claros en el proceso de la adquisición de la lengua oral en niños
sordos, se pueden alcanzar .
La profesora Clark ha compartido su vasta experiencia y
desarrollado su trabajo con base en esta filosofía en países como Inglaterra,
Turquía, Japón, Filipinas, Estados Unidos, Singapur, Alemania y Ecuador entre
otros. Ha formado profesionales en
este enfoque y demostrado que todo niño sordo puede aprender a escuchar,
desarrollar lenguaje, ser usuario competente de la lengua oral y aprendiz
exitoso de los procesos lecto-escritos.
Debido al interés que despierta en los profesionales
del PIC el conocimiento de los resultados del enfoque y su funcionamiento,
se nos permite participar en los módulos de formación que la profesora Clark
dicta a profesionales del Ecuador dos veces al año, como parte del proyecto
educativo del INFA.
¿Qué es el enfoque
auditivo–oral?
El enfoque auditivo-oral es una forma de vida en la que
los familiares, educadores y personas que rodean al niño con pérdida auditiva,
juegan un papel preponderante en la tarea de crear las condiciones necesarias
que impulsen su desarrollo comunicativo. Por esto para lograr un desarrollo
adecuado, el niño que no puede oír necesita, ante todo, un trato “más
normal” (Clark, 1992).
¿Cuáles son sus fundamentos?
Teniendo en cuenta los aspectos de la estimulación lingüística
y la educación desde una perspectiva de normalidad, la forma de vida que
propone el enfoque auditivo-oral se fundamenta en tres elementos prioritarios:
la interacción, la audición y la oralidad (Clark, 1998).
La interacción: Se refiere a una relación
“adecuada“ entre el ambiente y el niño, concibiendo el término
“adecuada” como igual a la que se establece entre el medio y las personas
cuando se relacionan con un niño que goza de una capacidad auditiva normal;
esto es, un entorno que al tiempo que estimula al niño, lo motiva a comunicarse
permanentemente con los demás.
La audición: Se refiere a la priorización que
esta propuesta hace del desarrollo de la conciencia del sonido, mediante la
constante utilización de los remanentes auditivos que el niño tiene y el uso
de prótesis auditivas, lo más tempranamente posible. Si bien es cierto que
estas prótesis no logran que el niño tenga una audición normal, al menos le
proporcionan elementos muy importantes que, asociados a la estimulación
oportuna, le permitirán el desarrollo de un lenguaje oral normal o muy cercano
al normal.
La oralidad: Se refiere a la
utilización del lenguaje oral en todas las situaciones de la vida del niño,
como la forma predominante de estimulación. En el enfoque auditivo-oral no se
pretende brindar estímulos lingüísticos orales enmarcados en un modelo
sistematizado rígido y que por lo mismo no guarda los patrones normalmente
establecidos entre los interlocutores que gozan de una audición normal, sino
por el contrario ofrecer al deficiente auditivo una información lingüística
completa, presentada dentro de situaciones reales, de idéntica manera a la que
los padres oyentes utilizan con sus hijos. Se propone entonces la utilización
de un lenguaje bien estructurado, que guarde las reglas gramaticales y que sea
expresado con absoluta naturalidad, es decir, con todas las inflexiones o
cambios en la entonación de la voz y acompañado de movimientos faciales y
manuales naturales, como ocurre en la conversación que mantienen dos personas
con audición normal.