REVISTA DE OTORRINOLARINGOLOGÍA
La utilización del láser CO2 para la exéresis de tumores glóticos a través de endoscopia trans oral es una técnica quirúrgica que cada vez adquiere mayor aceptación por sus potenciales ventajas en el control de la lesión, resultados funcionales, escasas complicaciones y relación coste-beneficio, en comparación con otras técnicas. Los beneficios del abordaje transoral fueron ya descritos por Lille y DeSanto en base a una muestra de pacientes con un amplio espectro de lesiones glóticas (1). La introducción del láser CO2 como parte de la cirugía endoscópica para el tratamiento del cáncer glótico, popularizó este abordaje (2). A pesar de que cada vez son más los cirujanos que emplean esta técnica, las indicaciones y límites no están claramente establecidas. Dependiendo de la institución y el autor, las indicaciones varían considerablemente, pudiendo encontrar actitudes más conservadoras o agresivas, dependiendo de la experiencia o criterios del autor (3-8).
No cabe duda que la exéresis de una lesión localizada al nivel del tercio medio de la cuerda vocal mediante cirugía endoscópica transoral, es un abordaje ampliamente aceptado cualquiera que sea el método empleado para la exéresis, cauterio, láser o pinza y tijera. El tumor es completamente visible a través del endoscopio, y la visión con el microscopio nos permite resecar el tumor con márgenes de seguridad. El problema empieza cuando la lesión es voluminosa, no es completamente visible a través del endoscopio, o invade zonas peligrosas. Los tumores voluminosos es preciso fragmentarlos para poder acceder a los márgenes. Esta fragmentación exige una metódica exéresis del tumor para saber en todo momento donde están los márgenes de seguridad. Existe, en la literatura actual, multitud de publicaciones que hacen mención a los peligros de la resección endoscópica de lesiones que afectan la comisura anterior o la zona subglótica (3-5). Pero esta potencial contraindicación no es tal para otros autores que han empleado la resección endoscópica con láser CO2 en lesiones extensas de laringe, con resultados superiores a la radioterapia y sin la morbilidad de la cirugía externa (7,8). Pero pensar que la consecución de estos resultados es fácil sería un gran error. En nuestro medio iniciamos la cirugía endoscópica en tumores incipientes de glotis tras un análisis a largo plazo de los resultados con radioterapia en lesiones T1a y T1b, donde conseguíamos un control local en T1a de un 83% y de un 57% en los T1b. Los resultados iniciales con la cirugía transoral endoscópica fueron desastrosos, con un índice de recidiva del 40%, 55% durante el primer y segundo años. La corrección de los errores cometidos y modificación de la técnica quirúrgica, nos permitió bajar el índice de recidiba al 13% en el tercer año. Si analizamos la localización de las recidivas vemos que la afectación de la comisura anterior supone más del 50% de las recidivas locales, lo cual a de hacernos suponer que en esos casos la resección del tumor no fue correcta ya que la aparición de una recidiva en menos de 9 meses presupone una resección incompleta.
El incremento del control local se alcanzó mediante el análisis de las recidivas y las cintas de video de las intervenciones. Tras ese análisis llegamos a la conclusión de que las recidivas se debieron a tres causas fundamentales: 1) resección incompleta a nivel de la comisura anterior, 2) resección superficial a nivel de tercio medio de cuerda y 3) obtención de biopsias no representativas del margen quirúrgico.
La comisura anterior es una zona difícil de controlar cuando está afectada por cáncer debido a la falta de pericondrio interno. La resección de esta zona debe incluir el cartílago hasta llegar al pericondrio externo. Esta disección del cartílago hasta el pericondrio externo se realiza mediante los despegadores específicos para este tipo de cirugía, y el despegamiento debe iniciarse suficientemente lejos de la zona tumoral para que toda la lesión sea englobada en resección. Cuando el cartílago no está infiltrado a este nivel, el despegamiento del pericondrio externo se realiza con facilidad, una vez habituado. En nuestras dos primeras recidivas fue necesario realizar una laringuectomía total como tratamientio de rescate, dado que la recidiva había infiltrado partes blandas de cuello a través de la zona de comisura anterior resecada. Si la resección no es completa estamos facilitando la extensión de la recidiva a las partes blandas de cuello con lo que convertimos un tumor inicialmente T1 en un T4, con el consiguiente incremento en el riesgo y la agresividad quirúrgica. Por ello, si la resección es dificultosa, o la experiencia no es suficiente, en nuestra opinión la afectación de comisura anterior es un criterio para que el cirujano extreme los cuidados y la prudencia. La literatura muestra que los resultados con pacientes en los que las lesiones infiltran y atraviesan la comisura anterior conllevan un peor control local (3,4,9-11).
Las lesiones superficiales de cuerda vocal presuponen una extensión que en ocasiones no responden a la realidad. La existencia de pequeños mamelones de células tumorales que infiltren en profundidad, más allá del ligamento vocal, llegando incluso al músculo suponen un riesgo de recidiva. Por ello, nosotros practicamos siempre la cordectomía en profundidad hasta llegar al pericondrio interno del cartílago tiroideo. Lo despegamos del cartílago tiroideo al igual que haríamos en una cordectomía subpericóndrica.
La obtención de márgenes de seguridad es elemental en una cirugía en la cual estamos jugando con unos márgenes muy pequeños. Confirmar histológicamente la ausencia de infiltración tumoral puede ser difícil por dos motivos: 1) el margen que tomamos para el análisis no corresponde al margen real del tumor o 2) el material está artefactando por la carbonización del láser.
La correcta identificación del margen quirúrgico exige una metódica técnica de resección del tumor. Cuando nos iniciamos en esta técnica pensábamos que el tumor tenía que ser resecado en bloque, como en la cirugía convencional, pero en la cirugía con láser esto es difícil. Es necesario ir fragmentando el tumor para mantener un buen campo de visión y poder manipular la lesión y alcanzar zonas de tejido sano por donde cortar. La tracción de los tejidos es un factor importante para que el corte se realice con limpieza. Diferentes modos han sido descritos en función de la localización y tamaño de la lesión (7).
La colaboración entre el cirujano y el patólogo es fundamental. La confirmación de los márgenes puede requerir de múltiples estudios por congelación por lo que estos deben estar disponibles en la zona de quirófano de manera que el cirujano pueda acudir con la pieza y orientarla de forma que el patólogo conozca de primera mano la zona crítica que se debe evaluar. Si es fragmento se retrae, o pierde su orientación durante el transporte puede conducir a una información errónea. El estudio de márgenes es más adecuado hacerlo de los márgenes de la pieza resecada que de biopsia aleatorias de la zona en la que se ha hecho la resección.
En conclusión, la resección de lesiones
glóticas incipientes mediante un abordaje transoral y láser CO2
es una técnica que da buenos resultados cuando se extreman los
criterios de selección y se emplea una técnica depurada. El
láser permite realizar una resección limpia, con un margen
milimétrico controlado por microscopio, manteniendo una
excelente hemostasia. Los efectos beneficiosos sobre el control
local, los resultados funcionales y la reducción de costes
sanitarios son importantes siempre que las indicaciones estén
sujetas a criterios de calidad. Esta calidad va a depender de la
experiencia y destreza de nuestra técnica, así como de la
selección de los pacientes y la fiabilidad de las confirmaciones
histológicas de los márgenes quirúrgicos. ![]()
The records of 32 patients who underwent primary laser CO2 endoscopic removal for early glottic carcinoma were reviewed. Patients with previous history of radiation therapy to the glottis were excluded. There were 16 T1a, and 16 T1b lesions. Ten patients developed a recurrence, 9 local (28%) and 1 regional, in the ipsilateral cervical area II (3.1%). Local recurrence rate in T1a lesions was 18.7% (3/16) and 37.5% (6/16) in T1b lesions. Average time between treatment and local recurrence was 8 months (range, 1 to 25 months).
Local recurrences rate in the first three years were respectively 40% (2/5), 55% (5/9) and 13% (2/15). Lack of control at the anterior commissure represents more than half of local recurrences (66.3%; 6/9).
Transoral endoscopic removal of early
glottic carcinoma is an accepted treatment. Patient selection and
limits of the technique arises when the tumor invades risky areas
like de anterior commissure or is to extensive to be removed in
only one piece. Comments are made about changes that let us
improve our local control from 60% to 87%. ![]()
Correspondencia: Jesús Herranz González-Botas, Urbanización Lamastrelle Rua Courel 39, 15179 - Puerto de Santa Cruz La Coruña, España, Teléfono: 34-981-700916 Fax: 34-981-178052 Correo electrónico: jherranzgo@nexo.es