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REVISTA DE ODONTOLOGÍA PEDIÁTRICA
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Dr. Germán Ramírez Yáñez |
El paciente con labio y paladar fisurado requiere una atención integral por parte de un equipo de especialistas, para lograr un buen resultado en el tratamiento y en especial, un manejo odontológico integral que ayude a un crecimiento y desarrollo maxilo-facial armónico.
Muchas han sido las causas que se han enumerado como factor etiológico de esta anomalía congénita, como son:
La más común en nuestro medio es encontrar a los pacientes con esta malformación, hijos de madres jóvenes (16 a 20 años), con una mala nutrición durante el periodo de desarrollo y de embarazo principalmente. Además otra causa que debe ser investigada cuidadosamente es la exposición a químicos, en especial fumigantes, durante las primeras semanas de gestación y el uso indiscriminado de fármacos (se ha relacionado con el consumo de A.S.A. en exceso).
| EMBRIOLOGIA |
Un período crítico del desarrollo facial es el comprendido entre la quinta y la séptima semana de vida intrauterina, por ser la etapa embriológica en que se crea una comunicación entre la cavidad bucal y el tubo digestivo primitivo (alrededor de la 5ª. semana), se empiezan a distinguir las fosas nasales, los procesos maxilares crecen hacia delante y los procesos palatinos comienzan a fusionarse, encontrando alrededor de la 8ª. Semana una formación facial bastante definida. (Fig. 1).
FIGURA
No. 1 |
La falta de unión en cualquiera de los lugares de contacto entre los procesos puede producir fisuras en el neonato, las cuales se presentan con una frecuencia aproximada en Colombia de 1 niño por cada 6500 nacidos vivos (8).
Aunque otras anomalías congénitas pueden ser más frecuentes, las fisuras faciales son especialmente desfigurantes y traumatizantes, creando trastornos psicológicos, funcionales y bucales.