REVISTA DE ODONTOLOGÍA
Ameloblastoma:
presentación de un caso clínico
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Edson Hilan Gomes de Lucena: Alumno de la Facultad de Odontología de la
Universidad Federal de Paraíba.
1. Dirección: Pontifícia Universida de Católica do Rio Grande do
Sul (PUCRS) |
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RESUMEN |
El ameloblastoma es un tumor benigno de origen odontogénico, localmente invasivo y recidivante. Afecta especialmente la región de mola res inferiores, ángulo y rama ascendente de la mandíbula, es encontrado en hombres y mujeres en la tercera década de la vida.
El objetivo de este trabajo es presentar un caso clínico de ameloblastoma en un hombre de 42 años. El tratamiento quirúrgico y la rehabilitación incluyeron hemimandilectomía, injerto de la cresta iliaca, implantes osteointegrados y prótesis, respectivamente. El paciente fue controlado clínica y radio gráficamente, durante ocho años al cabo de los cuales, no hubo manifestación de signos o síntomas que indicaran de recidiva.
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ABSTRACT |
The ameloblastoma is a benign odontogenictumor, locally aggressive and recurrent. It affects the region of inferior molars, angle and mandible ramous specially, it’s found in men and women in the third decade of life. The objective of this study is related a clinical case of ameloblastoma in a 42 years old man. The surgical treatment and the rehabilitation included partial mandilectomy, followed by iliac crest free flap, osseointegrated implants and pros thesis, respectively. The patient has clinical and radiological controls for eight years, after which, the re has been no evidence of signs or symptoms that indicated recurrence.
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El ameloblastoma es un tumor odontogénico benigno que se origina a partir de restos epiteliales del órgano del esmalte. Esta lesión es localmente invasiva y frecuentemente recidivante (1). Aunque también puede ocurrir en el maxilar, afecta principalmente la región de molares inferiores, ángulo y rama ascendente de la mandíbula. Generalmente, es encontrado en hombres y mujeres en la tercera década de la vida (2, 3, 4). |
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Características clínicas |
El ameloblastoma se presenta como una masa endurecida que pude producir expansión ósea y al - canzar proporciones grotescas. Por ser una lesión de crecimiento lento y asintomático, generalmente, es detectada durante un examen radiográfico (2,3).
La imagen producida por este tumor tiene un aspecto radiolúcido multilocular como en “pompas de jabón” si las loculaciones son grandes o “panal de miel” si son pequeñas. En casi todos los casos se observa expansión de la cortical ósea y reabsorción de las raíces de los dientes adyacentes al tumor (2).
Los ameloblastomas ocurren de tres formas diferentes: sólido o multiquístico, uniquístico y periférico. Dependiendo del tipo de tumor será el pronóstico y tratamiento (resección en bloque, enu cleación y curetaje respectivamente) (2); De los tres tipos, la forma sólida es la más agresiva y su tratamiento más invasivo, por tanto, antes de esta blecer determinado plan de tratamiento, se debe tener en cuenta que este tumor presenta recidivas, especialmente cuando se contempla la posibilidad de realizar un curetaje (5).
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Tratamiento |
Aunque el riesgo de recurrencia existe, la re sección marginal o en bloque es la forma más común de tratamiento, por esta razón y para evitar la recidiva, los cirujanos recomiendan un margen de seguridad de por lo menos 1 cm alrededor de los límites radiográficos del tumor (2, 3, 4, 6, 7).
En el plan de tratamiento se debe incluir la rehabilitación del paciente para devolverle la capacidad funcional, anatómica y estética. Para este fin son utilizadas placas metálicas de reconstrucción, injertos óseos y materiales aloplásticos (8, 9). Las placas de reconstrucción proporcionan mayor estabilidad a los injertos, por tanto, es indicado su uso simultáneo (10).
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Relato del caso clínico |
Un hombre blanco de 42 años, consultó en la clínica Face a Face de Cirugía Bucomaxilofacial en João Pessoa, Paraíba (Brasil), por presentar un aumento de volumen en el lado izquierdo del cuerpo de la mandíbula, el cual ya había sido intervenido quirúrgicamente pero sin examen histopatológico.
Al examen clínico se observó asimetría facial del lado izquierdo y a la palpación se verificó la presencia de una masa endurecida, sesil, asintomática, localizada en el reborde alveolar inferior del mismo lado.
El examen radiográfico reveló una imagen radiolúcida multilocular extensa con aspecto de “pompas de jabón” que envolvía el lado izquierdo del cuerpo de la mandíbula, específicamente, la región comprendida entre los dientes 34 y 38 (Figura 1). Para confirmar el diagnóstico fue realizada una biopsia incisional.
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| Figura 1. Examen radiográfico panorámico de diagnóstico |
De acuerdo con las características clínicas, radiográficas e histológicas se optó por la hemi mandilectomía parcial como tratamiento quirúrgico (11, 12). Esta intervención fue realizada con anestesia general e intubación nasotraqueal; mediante un acceso extrabucal desde el gonión hasta la región para sinfisiaria izquierda, se visualizó la hemimandíbula y el reborde alveolar inferior izquierdos, posteriormente y con 1 cm de margen de seguridad, se realizó la resección de esa parte de la mandíbula.
Para facilitar la posterior rehabilitación bucal, se adaptó una placa de reconstrucción de titanio y sobre ésta un injerto óseo, proveniente de la cresta iliaca, removido en el mismo tiempo quirúrgico y estabilizado con alambre (Figura 2). Posteriormente, se reinsertó la musculatura en la placa de reconstrucción y en el injerto; con Vicryl 3.0 se suturaron los tejidos subcutáneos por planos y con Mono nylon 5.0 se aproximaron los bordes cutáneos de la herida quirúrgica.
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| Figura 2. Fotografía panorámica postoperatoria |
En el primer control, a los cinco días del procedimiento quirúrgico, se observó que la abertura bucal era de 25 mm y la oclusión satisfactoria. El paciente continuo en observación y controles anua les durante cinco años, al cabo de los cuales, se colocaron implantes osteointegrados en la región receptora del injerto. Finalmente, se confeccionó una prótesis sobre los implantes y el paciente continuo en observación por tres años consecutivos sin presentar evidencias clínicas ni radiográficas que indicaran recidiva (Figura 3).
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Figura 3. Vista oclusal final del paciente |