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V.
ANALISIS COMPARATIVO
ENTRE LOS ELECTROLITOS DE AMBOS SEXOS
Fig. l. En cuanto al
sodio los Grados I, II y V muestran iguales niveles; los grados III y IV
muestran diferencias significativas especialmente a p. 0.05 <
0.02. Luego de las fluctuaciones y recíprocas diferencias el sodio llega
al Grado V con niveles que en adultos se consideran estables. La mayor
variabilidad en mujeres ocurre en el Grado V pero en hombres en el Grado
III.
Fig. 2. Respecto al
potasio los cursos en cada sexo son antogónicos al sodio. En cada sexo el
potasio sigue una trayectoria paralela excepto en el Grado III en el cual
sube en hombres pero desciende en mujeres, no con diferencias estadísticamente
significativas pero de todas maneras muy notables; situación similar se
aprecia en Grado V. A pesar de que las diferencias como se dijo son
notables (X23.74 en hombres
contra X21.21 en mujeres en
Grado III y X18.34 en
hombres contra X20.03 en
mujeres Grado V), la no significación estadística estriba más que todo
en la variabilidad la cual, como se verá más adelante, era de esperarse
debido a las marcadísimas fluctuaciones hormonales en adolescentes que
llevan un ritmo circadiano de fuertes variaciones.
Por otra parte los
niveles de Grados V en ambos sexos no coinciden con el dato rígido de 25
meq/litro que la literatura da para los adultos.
Las fluctuaciones del
potasio durante la adolescencia son muy marcadas en ambos sexos. La mayor
variabilidad en ambos sexos se encuentra en el Grado III.
Fig. 3. Los cloruros son
los electrolitos que más variaciones ofrecen en ambos sexos con altibajos
verdaderamente vertiginosos; estos altibajos son totalmente antagónicos
entre ambos sexos en los Grados I, II y IV para después unirse casi sin
exactitud matemática en el Grado V, cuyos niveles coinciden con los más
estables dentro de los adultos, según datos de la literatura al respecto.
La diferencia entre ambos sexos se observa solamente en el Grado I con t =
1.507 significativo a p de 0.20 0.10. La variabilidad en hombres es mayor
en Grado V de ambos sexos.
Fig. 4. Referente al
calcio, las fluctuaciones son aproximadamente paralelas en ambos sexos; si
bien el nivel en hombres es mayor que en mujeres en los Grados I, II y
III, no ocurre así en los Grados IV y V. En este último grado los
niveles en ambos sexos son cercanos pero más altos que los datos
suministrados por la literatura para adultos. Es de anotar que en hombres
el pico más alto se halla en el Grado III pero en mujeres es el Grado IV.
La mayor variabilidad en ambos sexos se halla en el Grado III.
VARIABILIDAD
Este parámetro estadístico
cobra suma importancia en este estudio. Excepción hecho del calcio, todos
los demás electrolitos muestran variabilidades de amplia envergadura, lo
cual en vez de demeritar nuestros resultados, los ajusta aún más a lo
esperado por el autor de este estudio si recordamos las variaciones
hormonales que se desarrollan cada 24 horas (al principio durante las
noches, luego durante el día, posteriormente día y noche) para después
seguir ciclos más reposados de 28 días en mujeres y 72 en hombres. La
variabilidad es mayor en los estados III y coincide con las fluctuaciones
más dramáticas en los niveles hormonales.
SIALOMETRIA
La sialometrina presenta
variaciones bastante diferentes entre varones y mujeres a través de la
adolescencia menor, si bien en el Grado V son ya similares entre si,
siendo un poco menos en mujeres. El Na parece influir en la sialometría
en los grados más cercanos a la edad adulta (III, IV y V).
FIGURAS
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