HISTORIA DE LOS HUMEDALES DE BOGOTÁ
PROLOGO
El cambio planetario a un clima más cálido y seco a fines del Pleistoceno (diez mil años antes de que las fabricas y los automóviles se sumarán al efecto invernadero), la inclinación geológica de la Sabana hacia Tequendama, la profundización de la red de drenajes (cinco mil años antes de la invención de la agricultura) y la colmatación con los sedimentos que milenios de lluvias y glaciares arrancaron a los cerros vecinos (un millón y medio de años antes de la aparición de nuestra especie) fueron los factores que acabaron con la vasta laguna de Tumha, que cubrió la sabana por milenios, posteriormente reducida a una planicie salpicada de algunas someras, en su mayoría estacionales, mal drenada por una red de pequeños ríos en torno al Bogotá como curso principal.
Todos los humedales nacen, se transforman y desaparecen en periodos relativamente cortos, dentro de la escala geológica de tiempo, debido al proceso natural de enriquecimiento con nutrientes que lleva a la acumulación gradual con sedimentos erosionados de las laderas vecinas, hasta convertirse en pantanos, pastizales mal drenados, bosques y matorrales pantanosos durante algún tiempo. Las haciendas primero y luego el crecimiento urbano no planificado, han acelerado el proceso en Bogotá.
Usualmente definimos como problemas, aquellos cambios cuya rapidez alcanzamos a percibir como una exigencia de ajuste en nuestros hábitos mentales y nuestros patrones de actividad. Por lo mismo, con frecuencia se confunde la protección del ambiente con la conservación de un estado de cosas, con el congelamiento en el tiempo de una situación que nunca es más que una etapa o instante en la continua transformación de los ecosistemas y las regiones. La pregunta real por la conservación es cómo se pueden armonizar las transformaciones, no cómo detener o revertir la evolución de la biosfera y la sociedad.
En el actual contexto ecológico, la conservación de los humedales exige de éstos el sostenimiento de un intercambio de servicios con el ecosistema urbano del que hacen parte y su integración a la planeación, diseño y mantenimiento de la ciudad. El aprovechamiento sostenible de los humedales exige una fuerte intervención para restaurar su flora, fauna y funcionamiento ecológico y luego, un mantenimiento periódico para controlar el proceso natural de colmatación y su transformación en potreros.
El presente estudio hace parte de las investigaciones en las cuales el Distrito Capital basa su política ambiental y su ordenamiento territorial, teniendo en cuenta el pasado, el presente y el futuro, a la hora de planear y diseñar un mejor ambiente para las generaciones actuales y venideras.
MANUEL FELIPE OLIVERA ÁNGEL
DIRECTOR DAMA