|Monday, December 22, 2014

Restricciones de Uso por Calidad  

La calidad del agua es un factor que limita la disponibilidad de este recurso y restringe el rango de posibles usos. Los ríos colombianos reciben y transportan cargas de agua utilizadas en los diferentes procesos socioeconómicos y vertidas mayoritariamente sin tratamiento previo; además, son los receptores de altos volúmenes de sedimentos originados por procesos de erosión, bien sea de origen natural o por acción del hombre.

En este marco se inscribe el preocupante proceso actual de intervención sobre los páramos, los bosques de niebla y en general sobre el alto bosque andino, que, según lo han constatado estudios recientes, está representado por la expansión de actividades agrícolas, e incluso ganaderas, en las zonas altas de las cordilleras, donde nace la mayor parte de las corrientes del país.

En lo que tiene que ver con la calidad del agua, sólo recientemente se ha avanzado en el diseño de políticas, programas y proyectos orientados a corregir la situación de los acueductos del país, que vierten sus aguas servidas sin tratar a los cauces fluviales. Entre las fuentes principales de contaminación de las aguas superficiales se destacan: las aguas residuales domésticas e industriales, el escurrimiento de agua en zonas de producción agrícola y ganadera, el arrastre de compuestos presentes en la atmósfera por las aguas lluvias y las aguas procedentes de los procesos de extracción minera.

La acción de cualquiera de ellas puede expresarse parcialmente por el contenido de oxígeno en los ríos. Este indicador da una visión sintética de la carga de contaminantes del agua y de los esfuerzos que se requieren para recuperar su calidad.

En cuanto a la alteración del agua, en términos del aumento de su carga sólida por descarga de sedimentos, se manifiesta en especial por la influencia de corrientes torrenciales, dependientes en particular de la intensidad de la lluvia en la parte alta de las cuencas, que interactúa con el sistema cobertura vegetal-suelo. Esta alteración está directamente relacionada con las actividades antrópicas.

A través del seguimiento sistemático de indicadores de calidad del agua, como pH, oxígeno disuelto, demanda química de oxígeno, turbidez y metales pesados, se ha avanzado en el conocimiento de los niveles de calidad ambiental de los recursos hídricos colombianos.

En una primera aproximación se identificaron características altas de contaminación orgánica en los ríos Bogotá, Cauca, Pamplonita y Pasto, en donde se vierten las aguas residuales domésticas de grandes poblaciones allí asentadas, así como los residuos líquidos y sólidos de sus establecimientos industriales y comerciales. La presión sobre la calidad del agua por vertimientos municipales, en términos de la demanda biológica de oxígeno (en toneladas por año), se representa en el mapa 2.

Otra variable que limita el uso del agua es la conductividad eléctrica, que expresa el contenido de sales presentes en ella. Los principales ríos del territorio colombiano –Magdalena, Cauca, Patía, Sinú, Amazonas, Atrato, Putumayo, Caquetá, Meta, Vichada, Guaviare, Zulia y Catatumbo– se caracterizan por contenidos bajos y muy bajos de sales (entre 0 y 200 μS/cm), que indican su aptitud para el riego de una variedad amplia de cultivos. En el caso de ríos con una mayor concentración de sales solubles en ciertos tramos –Chicamocha, Pamplonita y Cesar–, su aptitud está limitada al riego de cultivos con baja tolerancia al contenido de sales. Es también el caso particular de los ríos de La Guajira, que muestran incrementos de salinidad en la parte baja, en buena parte por causa del uso inadecuado del suelo, combinado con condiciones climatológicas y litológicas particulares relacionadas con este efecto.

Como conclusión puede decirse que la mayor parte del sistema hídrico andino colombiano se halla en proceso de alteración por el transporte de sedimentos y sustancias tóxicas, con una incidencia marcada de los corredores industriales ubicados en las cuencas correspondientes, tales como: Bogotá-Soacha, Medellín- Itagüí, Cali-Yumbo, Sogamoso-Duitama-Nobsa, Barranquilla-Soledad y Cartagena-Mamonal.

En la actualidad, el IDEAM realiza estudios integrales más profundos con el fin de determinar factores de reducción de la oferta e indicadores de restricción del agua para diversos usos a causa de su calidad, asociados con el consumo humano, agrícola, pecuario e industrial, entre otros; esto con el propósito de mostrar cuál sería la disponibilidad efectiva del recurso hídrico en cada caso particular.

Cuantificación de la Oferta Hídrica

La ubicación geográfica, la variada topografía y el régimen climático que caracterizan al territorio colombiano, han determinado en él una de las mayores ofertas hídricas del planeta. Sin embargo, el agua no está distribuida homogéneamente en las diferentes regiones del país, pero sí sometida a fuertes variaciones que determinan su disponibilidad; razón por la cual en el territorio continental de Colombia hay desde zonas deficitarias hasta aquéllas con grandes excedente de agua, que someten áreas importantes del territorio a inundaciones periódicas de duración considerable.

Para determinar la oferta hídrica se cuantifican los volúmenes de agua, tanto de la escorrentía asociada a los rendimientos hídricos (producción de agua por unidad de superficie), como los asociados a los caudales que van acumulándose por drenajes aguas arriba de las unidades hidrográficas consideradas en cada caso.

En esta actualización del Estudio nacional del agua, la estimación de la oferta hídrica considera tres unidades de análisis: los sistemas hidrográficos de referencia que cubren a todo el país; el área municipal como generadora de agua, a partir del rendimiento hídrico de su territorio, y las áreas de las fuentes que abastecen las cabeceras municipales.

Al no disponer aún de resultados sobre los factores de reducción específicos para cada sector usuario, y considerando que la oferta estimada no está disponible en su totalidad por las limitaciones que para ciertos usos representan las condiciones de calidad y la necesidad del ecosistema de contar con un caudal mínimo en las diferentes épocas del año, se redujo la oferta de acuerdo con los siguientes criterios: reducción de la oferta por regiones naturales, aplicando un porcentaje global en función de la actividad humana; en aquellas regiones con mayor contenido de material contaminante, la reducción para el municipio se estimó en 50% y para sus cabeceras municipales, en 40%. En las regiones con una actividad antrópica menos significativa y con gran des excedentes de agua, se aplicó una reducción de 40%, tanto para los municipios, como para las cabeceras municipales.

Oferta Hídrica en Cuencas Hidrográficas

Para evaluar la oferta de cada uno de los sistemas hidrográficos de referencia, se consideraron las isolíneas de escorrentía del balance hídrico nacional. Se estimó el volumen entre isolíneas contiguas de escorrentía, mostrándose la variación a lo largo de cada cuenca, así como el volumen total correspondiente.

Adicionalmente, para cada uno de estos sistemas se estimaron los volúmenes disponibles, considerándose no sólo los generados en su propia área, sino los producidos y acumulados aguas arriba.

Para lograr en cada una de las cuencas una aproximación a la condición hidrológica más desfavorable, se seleccionó el mes seco, definido como aquél con el menor valor promedio del año, tomando como base los datos característicos de las series de caudales históricos.

Las estimaciones producto de los análisis de la oferta se presentan en los cuadros 1–3 y su distribución espacial, en los mapas 3–6.

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