REVISTA DE UROLOGÍA
Jaime Andrés
Cajigas Plata
Miembro de Número Sociedad Colombiana de Urología.
Instructor Departamento Quirúrgico,
Servicio de Urología.
Carlos Alberto
Rodriguez Ibarra
Miembro de Número Sociedad Colombiana de Urología.
Hospital Universitario de La Samaritana
Introducción
El
manejo médico ha alcanzado un punto crítico en países desarrollados y no
desarrollados por el consumo de altísimos recursos de su producto nacional. En
Colombia con las nuevas reformas de salud estos costos interesan directamente a
Entidades Promotoras de Salud y a Entidades y hospitales prestadores de
servicios.
La
atención debe ser dirigida entonces a las
especialidades médicas como la urología, donde tratamos a la población de
mayor edad y que utiliza altas proporciones del presupuesto
en salud. En el momento los Cirujanos Urólogos debemos ser líderes en
el desarrollo de estrategias que permitan la continuidad de un tratamiento
efectivo y posible a la luz de recursos económicos limitados en salud.
Aunque
el costo de tratar el cáncer
localizado de próstata es solo uno de los factores implicados en la discusión
sobre el tamizaje ó no del cáncer de próstata; es evidente la necesidad del
manejo costo-eficiente de un procedimiento cada vez más al alcance de nuestros
pacientes e instituciones, como lo es la prostatectomía radical.
Los costos pueden ser
realmente reducidos, pero los beneficios de este control de costos debe ser
analizado a la luz de los riesgos potenciales y la calidad de la atención para
cada paciente.
Este
tipo de programas se han realizado
en diferentes hospitales y se refiere al concepto de un manejo cooperativo del
personal a cargo y en el cual las metas en el manejo del paciente son
cuidadosamente definidas y donde algunas prácticas que son consideradas inútiles
o que no tienen sustento en la literatura médica son reemplazadas por aquellas
que están sustentadas por datos objetivos.
Hipótesis
básica
“Obtener y validar en nuestra población y práctica actual un nuevo
algoritmo que detalle un cuidado óptimo diario para un paciente ideal llevado a
prostatectomía radical”
“Analizar la implicación en términos
de costos de la aplicación de un programa estandarizado de manejo para prostatectomía
radical para nuestra población”
Objetivos
y propósitos
1. Como un análisis completo basado en la evidencia no es posible, se busca presentar una visión crítica y autocrítica de la evolución de nuestros pacientes, haciendo énfasis en la contribución neta cuando se instaura un protocolo estandarizado de manejo.
2. Realizar un análisis crítico de los patrones de la práctica actual y los costos asociados al procedimiento de la prostatectomía radical.
3. El programa de manejo busca incluir el mínimo cuidado necesario para un paciente ideal y poder asumir que esto es todo lo que se requiere para su adecuada evolución.
4. El protocolo de manejo se debe poder ampliar fácilmente para el óptimo cuidado del paciente más complejo.
5. Evitar que se siga brindando cuidados basados en el paciente más complejo y aceptando que muchos pacientes estarían siendo sobretratados.
6. Motivar al médico tratante y su equipo a estar más envuelto en el manejo del paciente e identificar así situaciones en las cuales una desviación del protocolo establecido es apropiada.
Materiales y métodos
1. Universo y Muestra:
Dirigido a todos los
candidatos para prostatectomía radical retropúbica. La muestra se tomó de todos éstos pacientes en el Hospital
Universitario de La Samaritana y el Hospital Militar Central, que son nuestro
lugar de trabajo y se encuentran a nuestro alcance. Esta población es
relativamente homogénea en naturaleza y una evolución quirúrgica definida
puede ser anticipada, por eso creemos que puede ser ideal para estandarización.
2. Técnicas
y Procedimientos
• Revisión de las prácticas actuales en nuestro medio y fuera de él, para que aquellas que se consideren inútiles o que no tienen sustento en la literatura sean reemplazadas por aquellas que están sustentadas con datos objetivos.
• Obtención de un Algoritmo de cuidado para ésta población.
• Revisión retrospectiva de las historias clínicas de los pacientes llevados a prostatectomía radical retropúbica entre 1996 y 1998 teniendo en cuenta las variables de edad, estancia hospitalaria, tiempo quirúrgico, volumen de sangrado, rata de transfusión y complicaciones o no.
• Desde 1998 se considera que la experiencia y la depuración en el tipo de manejo dado a estos pacientes fue similar. Con poca variabilidad en el tipo de cirugía y manejo postoperatorio pues fueron realizados o supervisados por la misma persona. Por lo que la población va a ser dividida en dos grupos: los pacientes operados entre 1996 y 1997 y los operados en 1998. A este último grupo se le aplicará el algoritmo propuesto para valorar su resultado en términos de costos y evolución de los pacientes para ser comparados con los del grupo de 1996/97 cuando no había manejo estandarizado.
• Para valorar los costos hospitalarios se tiene como fuente directa las oficinas de facturación de ambos hospitales. Es importante enfatizar que serán los costos actuales y estratificados que se cobran al paciente o a un tercero quien paga por él los analizados, no necesariamente los costos para el hospital. No se incluye el costo de honorarios médicos.
Resultados
Se
revisó la literatura, práctica clínica y la experiencia personal y se obtuvo
un algoritmo con el cuidado óptimo diario para un
paciente ideal llevado a prostatectomía radical retropúbica en nuestra
población (ver recuadro).
Se
revisaron todas las prostatectomías radicales retropúbicas (PRR) entre enero
1996 y diciembre de 1998. Se realizaron un total de 208 procedimientos, 81 para
el grupo de 1996/1997 y 127 para el grupo de 1998.
La estancia hospitalaria fue
de 6,4 días (rango entre 2-21) para el grupo de 1996/1997 y de 3,9 días (rango
entre 2-9) para el grupo de 1998 con una reducción en estancia de 2,5 días.
Aunque el rango de sangrado fue similar para los dos grupos entre 200 cc y 1600
cc, la rata de transfusión fue de 12,5 % para el grupo 1996/1997 y disminuyó a
2,3 % durante 1998, con un promedio de sangrado que disminuyó de 631 cc a 560
cc. El tiempo operatorio promedio para el grupo 1996/1998 fue de 144 min. (rango
entre 80-270 min.) y de 99,8 min. (60-180 min.). En el grupo de 1998 todos los
pacientes se manejaron con antibióticos profilácticos usando cefalosporina de
primera generación, no recibieron preparación intestinal ni tuvieron reserva
de sangre excepto para los serotipos “O” Negativos.
Sobre las tarifas de costos
estos indicadores representan un ahorro del 14,8 % en la tarifa del
I.S.S y un 19,4 % en los de tarifa plena en nuestro hospital dados por la
disminución en estancia hospitalaria, tiempo operatorio, costos de banco de
sangre e insumos de la farmacia.
Discusión
Este protocolo de manejo no
es solamente un programa para dar da alta más pronto a los pacientes,
representa un análisis de todos los aspectos envueltos en el cuidado del
paciente, que luego de una crítica evaluación busca mantener o mejorar
la evolución final del paciente teniendo en cuenta los costos.
Muchos urólogos recomiendan
la reserva de rutina de sangre en éstos pacientes. Incluso en manos
experimentadas hay algunos pacientes con sangrado intra-operatorio importante y
en quienes 3 ó 4 unidades de sangre pueden no ser suficientes. La pregunta es
si todos los pacientes deben tener sangre reservada para evitar la rara situación
en la cual se requiera múltiples unidades de sangre. La mayoría de pacientes
tienen un riesgo alrededor del 2 %
de recibir una transfusión. En la serie de Smith y Koch luego de 200 casos
consecutivos el promedio de sangrado fue de 575 cc y menos del 2 % fueron
transfundidos4.
Aunque algunos autores no reservan a ningún paciente, recomendamos como una
medida segura y costo eficiente, teniendo
en cuenta la forma en que funcionan nuestros bancos de sangre, eliminar la
reserva de sangre en todos los pacientes, excepto aquellos “O” Negativos por
la baja disponibilidad del producto.
De
acuerdo a las recomendaciones del Colegio Americano de Cirujanos para las
heridas “limpias contaminadas” recomendamos el uso de antibióticos profilácticos
intravenosos con cefalosporina de primera generación, y sólo el uso de antibiótico
oral desde 24 horas antes del retiro de sonda6.
La
analgesia en nuestros pacientes del grupo de 1998 ha sido manejada con Dipirona
intravenosa por 24 a 36 horas con control del dolor similar a la analgesia
epidural y requiriendo ocasionalmente asociación con narcóticos a dosis
bajas, facilitando la deambulación temprana y una mejor tolerancia a la dieta
como lo hacemos a diario en otro tipo de procedimientos con heridas quirúrgicas
similares.
Con
respecto a la profilaxis de eventos tromboembólicos postoperatorios no
recomendamos el uso de anticoagulación profiláctica ni de
instrumentos de compresión de miembros inferiores para prevenir
trombosis venosa profunda pues aunque los eventos subclínicos pueden llegar al
25% en pacientes llevados a prostatectomía radical5, la mayoría son superficiales y
sin relevancia clínica y solo 3 a 4% se presentan en pacientes sin profilaxis
anticoagulante, con un 2 % de incidencia de tromboembolismo pulmonar
en la literatura4.
En los 127 pacientes del grupo de 1998 no utilizamos de rutina anticoagulación
profiláctica excepto en aquellos considerados de “alto riesgo” por obesidad
ó antecedente de eventos tromboembólicos previos.
El
drenaje pélvico lo aconsejamos de rutina y utilizamos un dren de Penrose,
excepto por los que requieren linfadenectomía concomitante en quienes dejamos
un hemovac al que se le quita la succión a las 24 horas
y se deja drenando libre a cistofló.
Es importante mencionar que el incremento en el número
de prostatectomías radicales en 1998 en nuestra serie, se debió a la
implementación de un programa de “tamizaje” para cáncer de próstata desde
septiembre de 1997. También queremos enfatizar que el objetivo de un manejo
costo eficiente de la prostatectomía radical, no es simplemente disminuir
costos. El ahorro de costos a expensas de la comodidad y morbilidad del paciente
sería inaceptable. El impacto va más allá, en brindar a cada paciente lo que
requiere manteniendo ó aumentando la calidad de su cuidado. Los protocolos
estandarizados de manejo constituyen un proceso dinámico que requiere continua
revisión y seguimiento en cada institución. Aunque en las series de otros
autores en Estados Unidos hubo reducciones en costos
hasta del 47% luego de instaurar un protocolo de manejo3
se debe al alto sobrecosto en otras latitudes para el mismo procedimiento, pero
los parámetros mejorados con el protocolo nuestro fueron los mismos, además
los parámetros de facturación en nuestros dos hospitales “por paquete”
dificultan la discriminación del costo individual de cada servicio.
Conclusiones
Es
posible obtener un algoritmo estandarizado para el manejo de pacientes con prostatectomía
radical en la población de nuestros dos hospitales. Aunque un análisis completo basado en la evidencia
no es posible, la visión crítica y autocrítica del manejo de nuestros
pacientes puede llevar a una reducción en costos de un 15% sobre la tarifa del
I.S.S y un 20 % sobre la Tarifa Plena haciendo el procedimiento más
“Costo-Eficiente” cuando se instaura un protocolo de manejo estandarizado.
Bibliografía
1- Handley M.R., Stuart M.E.: The use of prostate specific antigen for prostate antigen screening: A managed care perspective. J Urol 1994; 152:1689-1692.
2- Koch M.O., Smith J.A..: Cost containment in Urology. Urol 1995 ; 46:14-26.
3- Koch M.O., Smith J.A., Hodge E.M., et al : Prospective development of a cost - efficient program for a radical retropubic prostatectomy. Urol 1994 ; 44:311-318.
4- Smith J.A., Koch M.O.:Cost Efficient Management Of The Patient With Localized Prostate Cancer. AUA UPDATE SERIES 1997 Lesson 16 Volume XVI: 121-128.
5- Claggett G.P.: Prevention of postoperative venous thromboembolism: Un Update. Am. J. Surg. 1994; 168: 515 – 522.
6- Carson C.CIII.: Antimicrobial prophylaxis in genitourinary surgery, in SG Mulholland (ed): Antibiotic Therapy in Urology. Philadelphia, Lippincott – Raven Publishers, 1996, pp 221 – 236.
Prostatectomía radical
| Pre-op (ambulatorio) |
Día de cirugía | Post-op día primero |
Post-op día segundo |
Post-op día tercero |
Control día 14 (consulta) |
|
| Metas | Exámenes prequirúrgicos completos. Educación al paciente y la familia. Autorización de cirugía | RsIs (+) No flatos Drenaje:< de 150 cc/ día Duiresis:> de 150 en 4 horas | RsIs (+) Flatos +/- Drenaje:< de 100cc / día Posible salida si tolera dieta Retirar dren si <60cc y planear salida | RsIs (+) Flatos + Cita de control con médico tratante Retirar dren si < de 60cc / día Salida con Foley. Se completa educación | Traer pañal Confirmar antibiotico desde la noche anterior | |
| Laboratorio | CH, BUN, Creat, PTI, PTT | HCT | ||||
| Exámenes | RX torax EKG | |||||
| Tratamiento | Autorización de cirugía firmada | Sonda de Foley Antibiótico profiláctico Analgésico IV Dren | Completar 3 dosis post-op | Posible retiro | a necesidad Retiro | Dos semanas |
| Actividad | Libre | Puede moverse en cama en la noche | Deambular en pasillo | |||
| Dieta | Líquida clara en la noche, N.V.O. desde las 10:00pm | N.V.O o líquidos claros | Dieta blanda a tolerancia | Dieta corriente | Dieta corriente | |
| Interconsultas | Anestesia | |||||
| Equipos y suministros | Suministrosala de QX Suministro de anestesia Dren Foley/Cistoflo | Posible retiro | Retiro | |||
| Medicamentos | Pre-op: Cefazolina IV Post-op:SSN 0.9% a 120cc/hr Dipirona IV cada 6 horas por 36 horas Acetamino-fen | Líquidos IV disminuyen o retiran | ||||
| Educación/ Plan de salida | Procedimiento Plan de cuidado Orientación | Procedimiento Cuidado Post-op | Enseñar instrucciones de cuidado en casa | Manejo de Foley Avisar si Temperatura>que 38.5 ó eritema en herida No peso pesado, no manejar | ||
| Seguimiento | Exámenes pre QX y Labs. Completos Admisión | Admisión Tiempo de cirugía 1.5-2 horas Sangrado aprox. 550 Incisión mediana | Cita de control en 14 días, traer pañal el día de control, fórmula antibiótico desde 24 horas antes al retiro de sonda |